La digitalización del campo, uno de los sectores que presenta una mayor oportunidad de transformación tecnológica, también tiene su traslación a los aspectos más elementales de esta actividad. Una de ellas es la gestión de las ayudas agrícolas en el marco de la Política Agraria Común (PAC).

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Hasta ahora, las inspecciones para asegurarse de que las explotaciones cumplían con las exigencias de la Unión Europea para estas ayudas se realizaban de forma manual. Esto requiere que una persona se desplace por todos los terrenos cultivados, con el consiguiente coste de tiempo y recursos. 

Proceso ineficiente a todas luces. Y por ello desde Bruselas se han planteado incorporar la monitorización remota como una de las grandes recomendaciones para la Política Agraria Común a partir de este curso.

O lo que es lo mismo: utilizar drones e información satelital, entre otras tecnologías de información geoespacial, para evitar fraudes con estas ayudas agrícolas.

La vigilancia de estas explotaciones agrícolas solo es uno de los beneficios directos de la incorporación de la tecnología satelital en estas lides. El otro es que gracias a los avances digitales, la PAC podría cambiar completamente su premisa de partida con las ayudas, pasando del pago por cumplimiento al pago por desempeño o rendimiento.

Hay regiones que ya han dado pasos adelante en esta dirección. Castilla y León, por ejemplo, ya ha anunciado que todos los controles sobre el terreno en este 2021 se realizarán mediante satélite. En total, 5,3 millones de hectáreas de más de 66.200 explotaciones que recibirán alrededor de 1.000 millones de euros en subvenciones europeas.

Usar el programa Copernicus

Pero eso solo es la punta del iceberg. En la misma línea de pensamiento, la Unión Europea ha impulsado el proyecto EO4AGRI que busca utilizar datos de observación terrestre del programa Copernicus para digitalizar el sector agrícola y adaptar la PAC a los nuevos tiempos.

Los números son abrumadores: dos años de trabajo bajo el paraguas del programa Horizonte 2020 con pymes, startups, industria e instituciones como agencias de pago nacionales. Once socios en total, liderados por la multinacional Atos, que han sentado además las bases para futuros planes de investigación europeos (tales como Horizon Europe o Life +) o iniciativas transversales (como New Green Deal, Open Data, Digital Twin Earth).

En este tiempo, EO4AGRI ha creado un whitepaper, una agenda de investigación estratégica, una hoja de ruta de normativa y un marco de colaboración. Mucha documentación pero esencial para establecer cómo implantar las reformas de la PAC basadas en datos Copernicus de próxima generación.

En la parte técnica, esta iniciativa ha puesto sobre la mesa la plataforma MUNDI, el servicio de acceso a datos e información (DIAS) sobre Copernicus. 

MUNDI es una plataforma cloud de observación terrestre, gestionada por Atos en nombre de la Comisión Europea y la Agencia Espacial Europea (ESA), que permite a terceros (actores industriales, instituciones como agencias espaciales nacionales, pymes y startups) crear servicios comerciales innovadores basados en datos de satélites de la ESA. O, en este caso, vigilar que las ayudas al campo vayan realmente donde dicen recaer.