Raúl Sanz explica cómo México es hoy un mercado estratégico para la expansión de TIBA en Latinoamérica.

Raúl Sanz explica cómo México es hoy un mercado estratégico para la expansión de TIBA en Latinoamérica. TIBA TIBA

Disruptores Américas

Raúl Sanz (TIBA): "Las empresas ya no buscan un almacén, sino un socio fiable para toda su cadena de suministro"

La compañía española apunta a México como el centro de su desarrollo en Latam en una etapa en que la logística está marcada por la inestabilidad política a nivel mundial y la digitalización como palanca de cambio.

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México se consolida como destino clave para el nearshoring, impulsado por su proximidad a EE.UU., el T-MEC y su sólida base industrial.

Las empresas ya no buscan solo almacenamiento, sino operadores logísticos capaces de gestionar integralmente toda la cadena de suministro, con servicios como aduanas, picking y tecnología avanzada.

La digitalización y la integración de datos en tiempo real se han vuelto imprescindibles para ofrecer trazabilidad y anticipar incidencias en la cadena logística.

La volatilidad geopolítica y la escasez de talento especializado desafían la resiliencia logística en Latinoamérica, haciendo vital contar con socios logísticos con presencia y conocimiento local.

La reconfiguración del comercio internacional está acelerando la transformación de la logística en Latinoamérica. México emerge como el gran beneficiado del nearshoring, mientras la digitalización, la automatización y la necesidad de cadenas de suministro más resilientes están cambiando el papel de los operadores logísticos.

Operadores logísticos como la española TIBA que bien sabe cómo México ha ido, año tras años, posicionándose como uno de los principales motores de la compañía en Latinoamérica.

La creciente relocalización industrial que están protagonizando numerosas compañías internacionales está provocando que muchos clientes europeos soliciten a la compañía acompañarlos también en su implantación mexicana, explica Raúl Sanz, recién nombrado Iberia & Mexico Contract Logistics Manager. "Hoy México ha dejado de ser un mercado complementario para convertirse, junto con Iberia y el conjunto de Latinoamérica, en uno de los pilares del crecimiento de la compañía", afirma.

Un posicionamiento provocado especialmente por el fenómeno del nearshoring que ha llevado a que, frente a las largas cadenas de suministro que durante años conectaban Asia con Norteamérica y Europa, sean cada vez más los fabricantes que optan por trasladar parte de su producción a ubicaciones más cercanas a sus mercados finales.

"México se ha convertido en uno de los principales receptores de esa inversión gracias a su proximidad con Estados Unidos y al marco comercial que proporciona el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)", apunta.

Pero el atractivo del país no se limita a esa ventaja geográfica. Sanz destaca que México reúne una combinación difícil de encontrar en otros mercados latinoamericanos: una sólida red de acuerdos comerciales, una potente base industrial ya consolidada en sectores como automoción, electrónica, textil o dispositivos médicos, una infraestructura logística relativamente desarrollada y una mano de obra cualificada con costes competitivos. Todo ello configura un ecosistema especialmente atractivo para las compañías que buscan reorganizar su producción sin perder competitividad.

Imagen de uno de los almacenes que la española tiene en México.

Imagen de uno de los almacenes que la española tiene en México. TIBA

Este movimiento está teniendo un efecto inmediato sobre el sector logístico. Según explica el responsable de TIBA en el país, el hecho de llevar la producción a países más cercanos al cliente no solo incrementa el volumen de mercancías que deben gestionarse sino que cambia radicalmente el tipo de servicios que demandan las empresas.

"Si hace unos años bastaba con contratar espacio de almacenamiento, hoy las compañías buscan operadores capaces de poner en marcha toda una operación logística desde cero. Esto implica asumir procesos como la gestión aduanera, el picking, el packing, el kitting, las operaciones de cross-docking o la integración completa de inventarios con los sistemas tecnológicos del cliente", explica Raúl Sanz.

De hecho, la compañía ya ha participado en proyectos de fabricantes del sector de la automoción que han trasladado parte de su producción desde Estados Unidos hasta el estado mexicano de Guanajuato. Operaciones de este tipo, según explica Sanz, se han multiplicado durante los últimos años y están ejerciendo una fuerte presión sobre la disponibilidad de naves industriales en los principales corredores logísticos del país.

Esta evolución también ha modificado profundamente la relación entre clientes y operadores logísticos. Hace apenas cinco años era habitual contratar transporte y almacenaje como servicios independientes. Sin embargo, la tendencia actual pasa por modelos integrales de Contract Logistics, donde un único proveedor asume la gestión de buena parte de la cadena de suministro bajo estrictos acuerdos de nivel de servicio.

A ello se suma un cambio igualmente importante en las expectativas de las empresas respecto a la información disponible sobre sus operaciones: la trazabilidad, actualmente una exigencia básica. "Los clientes quieren conocer en tiempo real dónde se encuentra cada mercancía, cuál es su estado y cómo evoluciona el inventario, abandonando los tradicionales informes periódicos que hace pocos años eran suficientes", señala Sanz.

"La tecnología por sí sola no resuelve nada si no va acompañada de procesos bien diseñados y de personas capaces de interpretar esos datos y anticiparse a incidencias"

Raúl Sanz, Iberia & Mexico Contract Logistics Manager de TIBA

Además, la tecnología se ha convertido en el gran habilitador de esta nueva logística. De hecho, explica Raúl Sanz, disponer de sistemas de gestión de almacenes y transporte conectados directamente con los ERP de los clientes ya no constituye un elemento diferenciador, sino un requisito imprescindible. En ese sentido, plataformas digitales como la desarrollada por la empresa MyTIBA permiten acceder en tiempo real al estado del inventario, controlar lotes o realizar el seguimiento de los embarques desde un único entorno.

Pero más allá de implantar nuevas herramientas tecnológicas, el verdadero salto competitivo reside en la capacidad para integrar información procedente del transporte, los almacenes y las operaciones aduaneras en una visión única que permita anticipar incidencias antes de que afecten al negocio.

En ese sentido, considera que el gran reto ya no consiste en disponer de datos, sino en convertirlos en decisiones operativas capaces de mejorar la eficiencia de toda la cadena de suministro.

"La tecnología por sí sola no resuelve nada si no va acompañada de procesos bien diseñados y de personas capaces de interpretar esos datos y anticiparse a incidencias. Ese es el verdadero salto, pasar de tener datos a tener capacidad de decisión con esos datos", asevera.

Volatilidad del mercado

El contexto geopolítico añade además un nuevo nivel de complejidad. Las tensiones comerciales internacionales, los cambios arancelarios, las alteraciones sufridas en rutas estratégicas como el Mar Rojo o el Estrecho de Ormuz y la volatilidad regulatoria presente en algunos mercados latinoamericanos obligan a las empresas a replantear completamente sus estrategias logísticas. Una volatilidad a la que las empresas responden diversificando proveedores, rutas de transporte e incluso centros de almacenamiento para reducir la dependencia de un único origen o corredor comercial.

A ese desafío se suma el del talento, añade el director de Iberia & Mexico Contract Logistics de TIBA. "La automatización y la digitalización avanzan más rápido que la disponibilidad de perfiles especializados en supply chain en algunos mercados de la región. Y, por último, está el reto de construir resiliencia sin disparar los costes, que es donde entra en juego contar con un operador que tenga presencia y conocimiento local en varios países a la vez", detalla.

Precisamente ahí reside uno de los principales valores diferenciales de TIBA. La compañía combina una sólida implantación en Iberia y Latinoamérica con equipos integrados capaces de acompañar a las empresas en sus procesos de internacionalización, tanto cuando una compañía ibérica desembarca en México o en otros mercados latinoamericanos como cuando una empresa de la región da el salto a Europa. El objetivo es que el cliente encuentre el mismo nivel de servicio, los mismos estándares operativos y un único interlocutor durante toda su expansión internacional.

Para lograrlo, la compañía continúa reforzando su presencia en los principales corredores logísticos, invirtiendo en tecnología propia e impulsando una mayor integración entre sus equipos de ambos lados del Atlántico. "Queremos que un cliente que crece desde Iberia hacia México, o desde México hacia el resto de Latinoamérica, perciba la misma filosofía de trabajo y la misma calidad de servicio en cualquier punto de la cadena", concluye Sanz.