Uno de los brazos robóticos de Medra en su laboratorio autónomo.

Uno de los brazos robóticos de Medra en su laboratorio autónomo.

Disruptores Américas

Medra lleva robots e inteligencia artificial al laboratorio para acelerar nuevos fármacos

La startup de San Francisco combina IA y robótica para impulsar un salto generacional en la ciencia y en el desarrollo de tratamientos.

Más información: Jeff Bezos y su fondo de 100.000 millones de dólares para la inteligencia artificial

Los Ángeles
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Las claves

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Medra combina inteligencia artificial avanzada y robótica para automatizar experimentos científicos y acelerar el desarrollo de nuevos medicamentos.

La startup ha recaudado 52 millones de dólares en una ronda Serie A y ha construido el mayor laboratorio autónomo de EE.UU., equipado con cientos de robots.

Su plataforma integra agentes físicos y científicos, permitiendo la automatización y optimización continua de experimentos a gran escala.

Medra ya colabora con empresas como Addition Therapeutics y busca revolucionar la investigación farmacéutica reduciendo tiempos, costes y errores.

La inteligencia artificial muestra un potencial creciente en el ámbito científico y podría acelerar la investigación hasta provocar un cambio de era en sectores clave como la biotecnología y la industria farmacéutica.

Así lo ve la fundadora y CEO de Medra (San Francisco), Michelle Lee, doctora en robótica por la Universidad de Stanford.

La compañía salió del modo sigiloso en septiembre de 2025 y, pocos meses después, en diciembre, anunció una ronda Serie A de 52 millones de dólares. La operación fue liderada por Human Capital, firma de inversión con sede también en San Francisco.

Medra combina la inteligencia artificial avanzada con otro de los grandes vectores tecnológicos que hoy ganan protagonismo en Silicon Valley: la robótica aplicada al mundo real.

En la práctica, la startup emplea brazos robóticos para realizar experimentos científicos de forma automatizada. Esa integración permite diseñar pruebas, ponerlas en marcha dentro del laboratorio y aprender de los resultados obtenidos. El objetivo final es reducir los tiempos, los costes operativos y los errores en el desarrollo de nuevos medicamentos.

La empresa sitúa la IA científica como base del próximo gran avance en la búsqueda de tratamientos. Sin embargo, para lograrlo considera imprescindible cerrar una brecha histórica del sector: la falta de datos de calidad. Según la compañía, sin ese flujo constante de información, resulta mucho más difícil que los modelos contribuyan al descubrimiento médico.

Con la combinación de la flexibilidad robótica y el razonamiento científico de los grandes modelos de lenguaje, la startup asegura haber desarrollado una forma más eficiente de ejecutar experimentos a gran escala. A este sistema lo denomina plataforma de “ciencia continua”, un circuito cerrado capaz de aprender, optimizarse y mejorar de forma constante.

Para conseguirlo, Medra integra dos capas tecnológicas. Por un lado, los agentes físicos, encargados de operar instrumentos, mover materiales y automatizar tareas de precisión.

Por otro lado, los agentes científicos, responsables de procesar datos en tiempo real, interpretar resultados y proponer los siguientes pasos experimentales. La combinación busca acelerar de manera notable el descubrimiento de nuevos fármacos.

Entre sus clientes y colaboradores figura Addition Therapeutics, una empresa dedicada a la edición genética que desarrolla terapias basadas en ARN.

“En tan solo tres años, el modelo Vision Language Lab Action de Medra ha aprendido a operar más del 75% de los instrumentos que los científicos utilizan en su trabajo diario. Observa lo que sucede en la mesa de laboratorio y detecta errores en el mismo momento en que aparecen”, explicó Lee en un comunicado corporativo.

Gracias al capital captado en su ronda de Serie A, Medra ha acelerado su expansión con un laboratorio autónomo de más de 3.500 metros cuadrados, equipado con cientos de robots que operan las 24 horas del día, los siete días de la semana. La compañía asegura que se trata del mayor laboratorio autónomo de Estados Unidos y que fue construido en menos de 90 días.

Desde esas instalaciones, bautizadas como Medra Lab 001, la startup reúne en una sola plataforma todo el ciclo de investigación científica: generación de hipótesis, diseño de experimentos, análisis de resultados y ejecución física dentro del laboratorio.

El propósito es acortar plazos y acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades complejas. La fundadora de Medra resume la ambición de la empresa con una frase directa: “la capa física de la inteligencia artificial aplicada a la ciencia por fin está aquí”.

De esta manera, Medra se perfila como una startup clave dentro del creciente ecosistema de compañías que buscan acelerar el descubrimiento científico y el desarrollo de nuevos tratamientos, lo que representa un avance decisivo para hacer frente a las enfermedades más complejas.