Riad, símbolo del creciente peso de los fondos soberanos de Oriente Medio. Foto de Unsplash.
Jeff Bezos y su fondo de 100.000 millones de dólares para la inteligencia artificial
El Proyecto Prometheus comienza a materializarse con el objetivo de adquirir compañías en sectores industriales estratégicos, como las dedicadas a la fabricación de procesadores, la defensa y la industria aeroespacial, con el fin de integrar capacidades tecnológicas de alto nivel.
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A finales de 2025, comenzó a circular el rumor de que Jeff Bezos estaba enfocado en su próxima compañía tras retirarse en julio de 2021 como CEO de Amazon.
En enero de este año, el medio The New York Times dio un paso más y aseguró que la nueva startup del magnate, bautizada como Proyecto Prometheus, sería su próxima gran compañía, una iniciativa que parece encabezar como co-CEO y que marca su regreso directo a la gestión operativa de una empresa.
Aunque la compañía no ha sido anunciada oficialmente y sigue operando en modo sigilo, en Silicon Valley es ya un secreto a voces.
El próximo gran paso para Bezos consiste en recaudar uno de los fondos más ambiciosos del sector, por 100.000 millones de dólares, destinados a hacer crecer la startup y convertirla en un actor clave en el terreno de la inteligencia artificial.
Según el medio The Wall Street Journal, el fundador de Amazon viajó a Oriente Medio para reunirse con representantes de fondos soberanos de la región. A partir de la nueva presidencia de Trump en enero de 2025, los acercamientos de los grandes CEOs de Silicon Valley a este territorio no han hecho más que intensificarse, en busca de capital estratégico.
La operación más destacada de 2025 fue la adquisición, por parte del Fondo de Inversión Pública saudí, de la desarrolladora de videojuegos Electronic Arts por 55.000 millones de dólares.
La administración Trump ha abierto las puertas de par en par a los fondos soberanos de la región. Por ello, no resulta extraño que esta sea una de las primeras paradas de Bezos en su estrategia para alcanzar su objetivo.
Singapur también figura en el listado de países que Jeff Bezos ha visitado recientemente, consolidándose como otro de los centros financieros clave en esta búsqueda de capital global.
Según un informe detallado dirigido a inversores potenciales, el objetivo inicial del Proyecto Prometheus es adquirir compañías en sectores industriales estratégicos, como las dedicadas a la fabricación de procesadores, la defensa y la industria aeroespacial, con el fin de integrar capacidades tecnológicas de alto nivel.
El plan de la startup consiste en emplear la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia y la productividad en los negocios que se adquieran mediante este fondo de inversión de 100.000 millones de dólares, una cifra que lo situaría en la misma liga que el Vision Fund de SoftBank, considerado hasta ahora como uno de los mayores vehículos de inversión tecnológica del mundo.
El modelo de inteligencia artificial de Proyecto Prometheus se aleja de los competidores comerciales como OpenAI y Anthropic. Su producto estaría vinculado principalmente a otras empresas, con un enfoque industrial.
Esta inteligencia artificial será capaz de visualizar su entorno y simular el mundo físico, lo que abre la puerta a aplicaciones avanzadas en manufactura, defensa y logística.
El fondo que persigue Bezos es una iniciativa separada de la inversión directa que Proyecto Prometheus planea ejecutar por sí misma, ya que la compañía aspira también a cerrar una serie de rondas de financiación adicionales que le permitan captar alrededor de seis mil millones de dólares para su operación inicial.
Estamos, por lo tanto, ante un periodo de expansión acelerada de la inversión en inteligencia artificial que no da tregua.
Este crecimiento coincide con un momento de creciente presión social en Estados Unidos, donde esta tecnología comienza a ser percibida como una amenaza para las pequeñas comunidades afectadas por la proliferación de centros de datos, así como para un recurso básico cada vez más valioso: el acceso a agua limpia.
En apenas una semana, la casa de Sam Altman en San Francisco, CEO de OpenAI, ha sufrido dos ataques por parte de presuntos opositores a la inteligencia artificial. El primero fue con un cóctel molotov y el segundo, con disparos contra su propiedad, según reportes difundidos en medios locales.
Esta nueva ola de violencia dirigida contra ejecutivos de grandes corporaciones tecnológicas preocupa en Silicon Valley, que ahora busca formas de replantear su discurso sobre los posibles daños colaterales que la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos pueden generar en la sociedad.