Ikualo hace posible abrir una cuenta bancaria con solo el pasaporte en apenas minutos.

Ikualo hace posible abrir una cuenta bancaria con solo el pasaporte en apenas minutos.

Disruptores Américas

La 'fintech' española Íkualo permitirá los envíos de dinero desde Europa a Cuba y Venezuela

Entre el 60% y el 70% de los migrantes recién llegados a Europa tienen dificultades reales para abrir una cuenta bancaria durante sus primeros meses en la región, aseguran desde la 'fintech'.

Más información: Con un pasaporte y siete minutos esta 'fintech' permite a los inmigrantes abrirse una cuenta bancaria 'online'.

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Las claves

Íkualo, un neobanco español fundado en 2023, permite a migrantes abrir cuentas bancarias en Europa solo con pasaporte.

La fintech facilita servicios como cuentas digitales, tarjetas Mastercard, cambio de divisas y envíos de dinero internacional.

Ahora Íkualo amplía sus servicios permitiendo enviar remesas desde Europa a Cuba y Venezuela, ofreciendo transferencias más rápidas y económicas.

La empresa busca combatir la exclusión financiera de los migrantes y adaptarse a las necesidades de una economía global y móvil.

Desde Málaga, en 2023, surgía Íkualo, la Fintech que Harold Correa, de origen colombiano, creó para acabar con la exclusión financiera que él, como tantos y tantos inmigrantes, sufrió al llegar a España. La mayoría de los inmigrantes no tenía una cuenta bancaria en Europa, donde los bancos no permitían abrir una cuenta únicamente con el pasaporte, dando así lugar a una parte de la población sin acceso a la banca y, con ello, como él mismo afirmaba, “invisibles para la economía”.

Dicha exclusión financiera, aclara el CEO de Íkualo a DISRUPTORES AMÉRICAS, se produce sobre todo en esos primeros meses desde que una persona llega a un país europeo y todavía no dispone de la documentación local suficiente para cumplir con los requisitos del sistema bancario tradicional.

Generalmente, ese periodo suele situarse entre los primeros 3 y 6 meses, cuando la persona aún no tiene un contrato estable o historial financiero en el país, pero, según evidencia Harold Correa, en la práctica el problema puede durar mucho más.

“En Europa hay muchas personas que tardan entre 2 y 3 años en obtener un permiso de residencia o completar toda su documentación, y durante ese tiempo siguen encontrando dificultades para abrir una cuenta bancaria en el sistema tradicional”, y es que “aunque en teoría existe el derecho a una cuenta básica, en la práctica muchos bancos tradicionales siguen aplicando procesos largos o requisitos que dificultan la apertura de cuentas a personas recién llegadas”, añade.

“Nuestra experiencia nos demuestra que entre el 60% y el 70% de los migrantes recién llegados tienen dificultades reales para abrir una cuenta bancaria durante sus primeros meses en Europa. Ese momento es crítico. Y cabe mencionar que, sin cuenta bancaria, una persona no puede cobrar su salario, firmar un contrato de alquiler, pagar servicios básicos, construir historial financiero o enviar dinero a su familia”, explica el fundador y CEO de Íkualo.

Tras estos años, la compañía no solo ha permitido que ese colectivo pueda acceder a una cuenta bancaria en apenas minutos y únicamente con su pasaporte, sino que ha construido una infraestructura financiera en la que es posible acceder a servicios como una cuenta digital europea, una tarjeta Mastercard para pagos, cambio de divisas o envío de dinero internacional.

“Esto cambia completamente la vida de una persona. Muchos usuarios nos dicen algo muy sencillo: `El día que abrí mi cuenta fue el día que realmente empecé mi vida en Europa´. Porque cuando tienes acceso al sistema financiero, dejas de sobrevivir y empiezas a construir”, asegura.

Con un perfil de usuario de entre 23 y 45 años, el cliente de Íkualo “es una persona que ha decidido empezar una nueva vida en otro país. Puede ser alguien que llega a Europa para trabajar, estudiar, emprender o reunirse con su familia. La mayoría se encuentra en plena etapa productiva y necesita herramientas financieras rápidas y sencillas para integrarse en la economía del país al que llega”, apunta.

Harold Correa, fundador y CEO de Íkualo.

Harold Correa, fundador y CEO de Íkualo.

Y recuerda que muchos migrantes son profesionales altamente cualificados que están reconstruyendo su vida en otro país. “Tenemos usuarios que en su país eran ingenieros, enfermeras, profesores, arquitectos o empresarios, pero que al llegar a Europa comienzan trabajando en otros sectores mientras reconstruyen su vida y se adaptan al nuevo entorno. Europa necesita talento, energía y mano de obra en múltiples sectores. Y la migración es una de las principales fuerzas que sostienen el crecimiento económico del continente. Como suelo decir: “Los migrantes no vienen a Europa a pedir oportunidades. Vienen a crearlas.”

Remesas más digitales y económicas

Ahora la compañía amplía su servicio de remesas desde Europa a Venezuela y Cuba, dos países con comunidades migrantes muy grandes en Europa y con necesidades muy específicas en materia de transferencias internacionales, explica Harold Correa.

“En muchos casos, enviar dinero a estos países a través del sistema bancario tradicional puede ser complejo o caro. Por eso hemos trabajado en desarrollar corredores de pago más eficientes que permitan realizar transferencias más rápidas y baratas. Las remesas son uno de los flujos financieros más importantes del mundo. Es importante señalar que las remesas no son dinero que se va. Son dinero que mantiene a millones de familias”.

Concretamente, y según datos del Banco Mundial, el CEO de Íkualo apunta que las remesas globales superan los 860.000 millones de dólares al año y, en algunos países, representan más del 20% del PIB. “Sin embargo, sigue siendo un mercado con costes muy altos. La comisión media global para enviar dinero internacionalmente sigue estando entre el 5% y el 7% del importe enviado. La tecnología puede cambiar eso. Y creemos que el futuro de las remesas será más rápido, más económico y más digital”, detalla.

Romper con la exclusión financiera de los migrantes que, como recuerda, no tiene que ver con falta de ingresos, “sino con la falta de infraestructura financiera adaptada a una economía global y móvil”, es el objetivo de Íkualo. Y lo quiere lograr en Europa, uno de los mayores centros migratorios del mundo, donde, sin embargo, denuncian, gran parte del sistema financiero todavía no está adaptado a esa realidad.

“Nuestra visión es simple: El pasaporte debería ser suficiente para empezar una vida financiera en Europa. Porque cuando eliminamos barreras, el talento y el esfuerzo hacen el resto”.