Protesta en Mineápolis contra el ICE

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Disruptores Américas

Palantir, la empresa de ciberseguridad que busca paz en Miami tras las críticas por colaborar con el ICE

La compañía, nacida en Palo Alto, se muda de Colorado a Florida tras manifestaciones en su contra y buscando un contexto económico y tecnológico más benigno.

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Las claves

Palantir traslada su sede de Denver a Miami en busca de un entorno más favorable y menos crítico, alejándose de protestas y polémicas.

La empresa ha enfrentado críticas por su colaboración con el ICE y el ejército israelí, lo que generó manifestaciones en Denver desde su llegada en 2020.

Miami se consolida como refugio para empresas tecnológicas gracias a su clima, bajos impuestos y ambiente seguro, atrayendo a multimillonarios y ejecutivos.

Palantir obtiene la mayor parte de sus ingresos de contratos con el gobierno estadounidense, incluidos casi 900 millones de dólares con el Pentágono en el último año.

Palantir ha decidido trasladar su sede de Denver a Miami, un movimiento que habla menos de datos y más de encontrar un refugio en el que se sientan bienvenidos, aceptados, en su salsa. La empresa de análisis de software anunció el martes, casi furtivamente, en redes sociales, que abandona Colorado rumbo a la Florida, donde el clima es subtropical y las preguntas incómodas duermen bajo el sol.

No es una sorpresa. Es un patrón. Florida ofrece un entorno fiscal más favorable y ha acogido a una oleada de multimillonarios en los últimos años. Este movimiento se da cuando California contempla imponer un impuesto sobre la riqueza del 5% a los residentes con un patrimonio neto superior a mil millones de dólares. Mark Zuckerberg ya ha comprado una casa en la misma urbanización donde vive Enrique Iglesias, Indian Creek.

El CEO de Palantir, Alex Karp, ya había criticado la cultura de Silicon Valley en una carta de 2020, en la que señalaba el cambio de rumbo: "Compartimos cada vez menos valores y compromisos" con el sector tecnológico. Una crítica curiosa, viniendo de quien dirigía una empresa especializada en la vigilancia total. Los valores de Silicon Valley, al fin y al cabo, incluyen cierta cantidad de autoengaño romántico. El de Palantir es más directo, más crudo.

La decisión de la empresa había sido precedida por múltiples protestas desde que se trasladó a Denver en 2020 desde Palo Alto, debido a diferencias culturales e ideológicas. Los manifestantes se enfocaron en el apoyo de la empresa al ejército israelí y, más recientemente, en su colaboración con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que utiliza inteligencia artificial para identificar objetivos de deportación. De modo que los activistas de Denver terminaron persiguiendo a la empresa de puerta en puerta.

Miami, en cambio, promete tranquilidad. La ciudad ha atraído a empresas y ejecutivos desde el inicio de la pandemia, gracias a una combinación de impuestos bajos, buen clima y calles relativamente seguras. Peter Thiel, presidente de Palantir, en 2025 ya había abierto una oficina de su fondo en el barrio bohemio y chic de Miami, Wynwood. La presencia del magnate tecnológico en Florida se expande como una red silenciosa de poder e influencia.

Lo que resulta aún más revelador es que Palantir depende del gobierno estadounidense para la mayor parte de sus ingresos, con contratos por casi 900 millones de dólares con el Pentágono el año pasado, junto con contratos menores para ICE y otras agencias gubernamentales.

Durante la pandemia, en la primera gran migración tech a Miami, Luba Lesiva dio el primer paso. Creó Palumni.vc, un fondo de inversión con una meta clara: poner su dinero en compañías creadas por antiguos empleados de Palantir. Un movimiento que ahora se interpreta como visionario. Las autoridades estatales y locales insisten en que no sabían de la mudanza, ni siquiera el gobernador de Colorado.

Francis Suárez, el exalcalde durante dos legislaturas, quien pasó años intentando atraer empresas tecnológicas y de criptomonedas a Miami, celebró el movimiento como si fuera el cierre de su obra. En muchos sentidos, lo es. No está solo. Marcelo Claure, otro de los pilares de la primera ola de Miami Tech, o Carlos Domingo, cuya empresa Securitize cotiza en bolsa, también han celebrado en sus redes sociales la llegada de este gigante de la cibervigilancia.

En un mundo donde el poder se mide en datos y dólares, Miami ha ganado una batalla invisible. Palantir ha ganado la paz de no tener que dar explicaciones, de no ser cuestionados y de estar cercanos a la Casa Blanca, no físicamente, pero sí de facto, con Florida como el lugar predilecto del presidente Trump.