Pistachos en el árbol a punto para la recolección.
España doblará este año su cosecha de pistacho con el 80% de las nuevas plantaciones aún sin entrar en producción
Se espera superar las 20.000 toneladas, el 70% en Castilla-La Mancha.
En diez años el cultivo crecerá en España de 90.000 a 150.000 hectáreas.
Más información: Inversión alternativa: cuando el pistacho entra en las carteras
La recolección del pistacho español ha comenzado. Se espera una cosecha de más de 20.000 toneladas, doblando de largo las 9.000 del año pasado.
Y eso a pesar de que el 80% de las 90.000 hectáreas ya plantadas aún no están en producción. Los árboles necesitan al menos cinco años. En una década habrá alrededor de 150.000 hectáreas.
Son estimaciones y datos facilitados por Juan Vilar, autor del estudio ‘Presente y futuro del cultivo del pistacho y de su procesado’, quien señala las “grandes oportunidades” que tiene el productor español en esta campaña.
Entre esas circunstancias destacan dos: que en Estados Unidos se espera una mala cosecha y que Irán tiene graves problemas geoestratégicos para comercializar. Son dos de los tres grandes productores mundiales, junto a Turquía.
El cultivo está en franca expansión por una demanda mundial que crece sin cesar, y una buena rentabilidad para los agricultores.
El consumo interno aún supera la producción nacional: las importaciones anuales rondan las 14.000 toneladas anuales, por valor de más de 260 millones.
Castilla-La Mancha
Castilla-La Mancha concentra más del 70% de la producción nacional. La crisis de consumo y precios del vino empuja a muchos viticultores a arrancar viñas.
Los precios del pistacho están aumentando constantemente en los últimos años (más del 29,5% en el período 2010-2024).
El pistacho, junto al olivo y el almendro, está encontrando espacio para crecer en esta superficie.
En zonas áridas de las provincias de Granada, Almería y Jaén los pistacheros encuentran buen terreno para crecer donde el olivo y el almendro no se dan bien.
Es un árbol que necesita muchas horas de frío al año, y también muchas horas de calor. Algo que no todos los cultivos soportan.
Igual ocurre en zonas de Aragón, donde el pistacho se adapta bien a un clima y altitud duros para otros leñosos.
Y tampoco tiene unas exigencias de agua muy elevadas, aunque la mayoría de las nuevas plantaciones son de regadío.
Así que miles de agricultores han encontrado en el pistacho una alternativa rentable a cultivos tradicionales, con fuerte demanda y con alto valor añadido. Muchas veces en comarcas donde la agricultura tradicional da pocos márgenes.
Inversiones
“El cultivo de pistacho es clave para fijar población”, explica el responsable de la empresa Pistachyde, David Soler, una compañía situada en Tembleque (Toledo) que produce, procesa y comercializa sus pistachos.
Desde Asaja en Castilla-La Mancha se apunta que los agricultores han hecho una fuerte apuesta con las nuevas plantaciones, y que ahora esperan rentabilidad vía precio.
La organización agraria insiste en que es un cultivo estratégico que contribuye a diversificar las explotaciones, fijar población en el medio rural y generar valor añadido.
Operadores relevantes en un producto que empieza a ganar volumen, como Dcoop, también han hecho fuertes apuestas para esta campaña.
El grupo cooperativo inició el lunes la campaña de pistacho, en la que aspira a recolectar 1.000 toneladas de fruto cáscara seco. En 2025 fueron 630.
“Este incremento viene dado por una mejor cosecha en muchas comarcas, por la adhesión de más socios y a la entrada en producción de las nuevas plantaciones”, explican desde la compañía.
Este año ha puesto en funcionamiento dos nuevos centros de recepción en Fernán Caballero (Ciudad Real) con 2,16 millones de inversión y en Cazalegas (Toledo) con 1,8 millones, consolidando a Castilla-La Mancha como principal zona productora.
En esta región ya contaba con instalaciones en Ledaña (Cuenca) y Alcázar de San Juan (Ciudad Real). En Andalucía se ubican los centros de recepción de Santa Fe (Granada) y Villa del Río (Córdoba), donde también Dcoop cuenta con la fábrica de procesado.
Industria
Pero también se abren oportunidades para la industria transformadora. Hay buenas perspectivas, ya que el consumo se ha disparado: en helados, tartas, bizcochos, caramelos, con chocolate e incluso en platos salados…
Salvador García, CEO de la compañía de plantación, gestión y procesado industrial de pistacho Víridi Horizons, destaca que España «sigue siendo un actor pequeño» en el contexto global, pero con una clara tendencia alcista.
La empresa ha puesto en marcha un laboratorio para enfocar este producto como ingrediente industrial, puesto que «España apenas transforma en ingredientes alrededor del 10 % de su producción».
«Esto abre una oportunidad evidente dentro de un mercado europeo de pasta que ronda las 30.000 toneladas anuales. El margen de crecimiento en segmentos de mayor valor añadido es amplio», analiza.
Su plan estratégico contempla que el desarrollo de pasta de pistacho nacional, con trazabilidad total y sin aditivos, «nos va a permitir competir en calidad frente al producto importado», especialmente el italiano.
A nivel mundial, Estados Unidos, Irán y Turquía representan el 87% de la industria de procesado de pistacho. Representan el 52,15%, 17,68% y 16,79% respectivamente respecto al total.
El restante 13% de la industria se localiza en España, Grecia, Italia, China, Australia y el resto de países productores.