El tomate es una de los productos estrella en las relaciones comerciales  entre Marruecos y España.

El tomate es una de los productos estrella en las relaciones comerciales entre Marruecos y España. Couleur. Pixabay.

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Marruecos, el “socio fiable” al que España compra 2.456 M€ en agricultura y pesca a costa del producto nacional

En otoño negociará nuevos acuerdos con la UE con la tensión en Ceuta.

El sector primario reclama cláusulas espejo a las importaciones.

Más información: COAG emprenderá acciones legales contra los importadores de tomate de Marruecos: apunta que han defraudado 71 millones

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Las claves

Las claves

España importa de Marruecos productos agrícolas y pesqueros por 2.456 millones de euros en 2025, con un crecimiento constante a costa del producto nacional.

El tomate marroquí domina las importaciones, provocando la pérdida de hectáreas y empleos en Almería, mientras otros productos como pimientos, fresas y hortalizas también aumentan su presencia en el mercado español.

Las diferencias en costes laborales y exigencias medioambientales favorecen a Marruecos, cuyos productos desplazan a los españoles por precio y condiciones más flexibles.

En pesca, Marruecos es el principal proveedor de España, que ha perdido un 25% de su fuerza pesquera, mientras la UE y Marruecos preparan nuevos acuerdos que incluyen cuestiones de soberanía sobre el Sáhara Occidental.

Marruecos, el “socio fiable” en política internacional según el Gobierno español durante la crisis de Ceuta, es además un socio privilegiado en materia agrícola y pesquera, sectores en los que crece, en buena medida, a costa de productores nacionales.

Las importaciones procedentes del vecino del Sur alcanzaron los 2.456 millones de euros en 2025. La cifra aumenta año tras año, según confirman portavoces del campo y la pesca española, independientemente de la tensión actual en Ceuta.

El tomate es el mejor ejemplo. De las más de 65.000 toneladas de este producto compradas por España al exterior en los cinco primeros meses de este año, 42.000 son marroquíes.

En los últimos años Marruecos ha aumentado este cultivo en 5.000 hectáreas, hasta llegar a 12.090, según cálculos de la patronal almeriense Cohexpal.

Mientras, en la provincia española que hasta ahora dominaba este cultivo apenas si quedan 8.000 hectáreas. En los últimos cinco años España ha perdido 4.000. Y de cada hectárea dependen seis empleos.

La presión va en aumento. Las importaciones de tomate marroquí, que en el primer semestre de este año superan los 45 millones de toneladas con un incremento del 56%.

La preocupación en el campo se extiende más allá del tomate. Entre septiembre de 2025 y mayo de 2026, España importó de Marruecos 205.777 toneladas de frutas y hortalizas frescas, un 6,4 % más que en la campaña anterior.

Las entradas de pimiento aumentaron un 18,8 %, hasta 102.951 toneladas, y las de tomate avanzaron un 2,2 %, hasta 77.614 toneladas.

En la cesta de la compra de España en Marruecos también figuran fresas, pepino, calabacín, berenjena y judías verdes.

Y según datos del Ministerio, al margen de picos en los volúmenes de hortalizas de invernadero condicionados por la producción, Marruecos está aumentando el valor de sus envíos.

Precio

Una situación, apuntan desde Cooperativas Agroalimentarias, a la que se llega después de que los productos marroquíes hayan empujado en la distribución a la huerta nacional, copando el mercado.

Andrés Góngora, secretario general de COAG y productor de tomate en Almería, explica que la “distorsión” principal está en el coste de la mano de obra. “Por cada euro en costes laborales en Marruecos, en Almería pagamos 10”, asegura.

Así que es “imposible” competir en precios en estas circunstancias.

Desde hace años hay una batalla continua por la aplicación de cláusulas espejo, que de momento están perdiendo los agricultores españoles, afectados por la normativa de la UE. La más exigente a nivel internacional.

“Las cláusulas están, pero no se aplican salvo en situaciones graves”, apuntan en Cooperativas.

Como en 2024, cuando se produjo una alerta alimentaria en la UE por fresas marroquíes con presencia de hepatitis A.

El año pasado la importación de frutos rojos, en los que Huelva es la primera potencia europea, superó los 500 millones de euros.

“Se habla habitualmente del tomate, pero en cultivos como la fresa la situación también es grave. La producción marroquí está rompiendo el mercado para los agricultores de Huelva”, asegura Góngora desde COAG.

“La agricultura española siempre es la gran perjudicada de los acuerdos de la UE con Marruecos”, lamenta Góngora.

Es una cuestión de ciclos agrarios: cultivos como tomates, calabacines, melón y sandía, judías verdes, fresas y cítricos entran en producción al mismo tiempo a los dos lados del Estrecho.

Y Marruecos empuja por precio.

Desde el sector inciden en que Marruecos se beneficia de acuerdos preferenciales con la UE, pero sin cumplir las condiciones medioambientales, laborales y sociales que se exigen al producto español.

Acuerdos que se extienden a cuestiones tan sensibles como el agua: España y la UE financian desaladoras a través de ayudas al desarrollo, fondos europeos para el vecindario y préstamos reembolsables.

Son proyectos orientados a promover la participación de empresas constructoras españolas en el país norteafricano. Pero el agua obtenida riega, entre otras, las 5.000 nuevas hectáreas de tomate.

Al mismo tiempo, el campo español reclama sin éxito infraestructuras hidráulicas para garantizar la supervivencia de la economía de las zonas rurales.

La pesca

Aunque entre los productos más importados por España desde Marruecos durante 2025 destacan los moluscos, por valor de 622 millones de euros, siempre según datos del Informe Anual 2025 de Comercio Exterior.

Marruecos está entre las principales 25 potencias pesqueras en el mundo, y es el principal suministrador de España.

“El 80% del pescado que se consume en la UE es ya importado. Tiene todas las puertas abiertas. Y mientras nuestras autoridades no dejan de poner restricciones a las flotas comunitarias”, lamenta Basilio Otero, presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores.

En una década España ha perdido un 25% de su fuerza pesquera, cediendo sitio en el mar y en las lonjas a otros países. Son miles de empleos e industrias perdidas.

Las relaciones con el vecino del Sur en materia de pesca son actualmente fluidas. Aunque asimétricas, denuncia Otero.

“Si uno de nuestros barcos entra una milla por error en aguas territoriales marroquíes, inmediatamente Vigilancia Marítima envía una alerta para que salgamos. Ellos se meten en nuestras aguas sin problema”, asegura.

La flota española no pesca actualmente en aguas marroquíes. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) anuló en octubre de 2024 los acuerdos de agricultura y pesca entre la UE y Marruecos porque se cerraron sin el consentimiento del pueblo del Sáhara Occidental.

Nuevos acuerdos

Está previsto que la UE y Marruecos negocien el próximo otoño nuevos acuerdos. En la agenda marroquí está la situación de las aguas frente a las costas saharauis y también las nuevas plantaciones agrícolas en el Sahara.

Marruecos tiene interés en que se reconozcan las producciones de estas zonas dentro de los acuerdos.

Sin embargo la UE, en la doctrina explicitada por el TJUE, la UE considera que el Sáhara Occidental es un territorio distinto y separado de Marruecos y que cualquier acuerdo comercial que le afecta debe contar con el visto bueno de sus autoridades.

Así que en los acuerdos comerciales se juega entre las aguas procelosas y delicadas de los asuntos de soberanía, además de afectar a importantes intereses económicos.

Y hay además otro factor a tener en cuenta: el crecimiento marroquí en agricultura y pesca incluye la participación de empresas de la UE, principalmente francesas y españolas. Siempre con capital marroquí en la iniciativa.

Moneda de cambio

Cooperativas, las cofradías de pescadores y la Confederación Española de Pesca, Cepesca, creen que la situación actual en Ceuta no tiene por qué influir en un aumento de las importaciones o en las negociaciones de los nuevos acuerdos entre la UE y Marruecos.

A pesar de la gran importancia de las transacciones agrarias y pesqueras con España para Marruecos, hay otras cuestiones que pueden ser prioritarias en la agenda alauita, relacionadas con energía, construcción y obra pública o industria de la automoción.

El campo y la pesca españolas no tienen que ser esta vez moneda de cambio, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, coinciden.

COAG, sin embargo, discrepa. “Siempre que se ha negociado un acuerdo comercial, Marruecos introduce elementos ajenos a lo que es un asunto económico puro y duro”, asegura Andrés Góngora.

Inmigración, lucha contra la droga en el Estrecho, cuestiones de terrorismo… “Ahora esa distorsión llega con la presión en la frontera”, indica.