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Invertia

Las claves del nuevo plan de fertilizantes que prepara el Gobierno: digitalización y alternativas orgánicas

Pedro Sánchez presentará el lunes una estrategia ante situaciones como la crisis de Ormuz tras aprobar ayudas de 665 millones de euros.

Más información: La guerra de Irán eleva el coste de los fertilizantes hasta un 35% y encarece el trigo o el café en los mercados financieros

Juan Esteban Poveda
Publicada
Las claves

Las claves

El Gobierno presentará un nuevo plan de fertilizantes para aliviar al sector agrario, centrado en la digitalización y el uso de alternativas orgánicas.

El plan busca mejorar la eficiencia, diversificar los nutrientes y aprovechar materiales orgánicos y subproductos del biogás como fertilizantes.

La crisis de Ormuz provocó una fuerte subida en los precios de los fertilizantes, afectando la rentabilidad y el abastecimiento del sector agrícola.

El uso de herramientas digitales y el desarrollo de proyectos de biogás y biochar se presentan como soluciones para reducir la dependencia de fertilizantes minerales y avanzar en la economía circular.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentará el próximo lunes un nuevo plan de fertilizantes para aliviar al sector primario ante la subida de precios y los problemas de abastecimiento derivados de la crisis de Ormuz.

El objetivo es conseguir mejoras en fertilización orgánica o en aplicaciones. El nuevo plan nacional estará orientado a mejorar la eficiencia, diversificar las fuentes de nutrientes y favorecer el aprovechamiento de materiales orgánicos y subproductos del biogás.

El Ejecutivo ya concedió inicialmente para este insumo ayudas por importe de 500 millones de euros, a los que añadió 165 más la semana pasada en un decreto aprobado en Consejo de Ministros.

Desde el 28 de febrero, cuando comenzó la crisis de Ormuz, se produjo una fuerte escalada en el precio de los fertilizantes que alcanzó un 35% en el caso de la urea o casi un 30% en los compuestos con fósforo.

Para otros productos a base de potasa la subida estuvo entre un 20 y un 25%, explican desde la sección de suministros de Dcoop, que abastece a más de 75.000 agricultores y que facturó el año pasado casi 150 millones de euros.

Estrella Valle, desde este departamento, indica que además hubo durante la primavera problemas de abastecimiento de abonos foliares, entre otros productos.

Más de un 30% del comercio mundial de urea y hasta un 45% del de azufre, básico para los fosfatados, usaba la ruta de Ormuz, que quedó bloqueada.

Además, el gas es la fuente energética principal para conseguir otras materias primas necesarias para producir fertilizantes.

Así que lo que está en juego es una caída global de las producciones agrarias y un encarecimiento de los alimentos, además de la pérdida de rentabilidad de los agricultores.

Desde el departamento de Suministros de Dcoop explican que los precios han comenzado ya a bajar o hay perspectivas de que lo hagan.

A falta de que Sánchez concrete el lunes las medidas que se van a adoptar, el Ministerio ha avanzado que el objetivo va más allá de ayudas puntuales.

La soberanía alimentaria y estratégica

El ministro Luis Planas ha explicado que el nuevo plan nacional estará orientado a mejorar la eficiencia de la fertilización, diversificar las fuentes de nutrientes y favorecer el aprovechamiento de materiales orgánicos y subproductos del biogás.

De fondo hay un serio problema de soberanía alimentaria y estratégica, que requiere soluciones estructurales más que coyunturales.

El plan nacional de fertilizantes, según las líneas adelantadas, apostará por la digitalización de las explotaciones como herramienta clave.

Se estima que la recolección de datos y su análisis digital podría mejorar la eficiencia y reducir entre el 15 y el 30% del consumo de fertilizantes. Y hay mucho margen de mejora en este campo.

Según un informe del Ministerio de Agricultura de 2024, sólo el 7,7 % del personal del sector agrícola utiliza herramientas digitales destinadas a calcular un plan de fertilización adaptado a las necesidades de su cultivo.

El Ministerio avanza además la necesidad de reforzar nuevas fuentes de aprovisionamiento y señala directamente al digestato de las plantas de biogás y biometano.

Sólo en Andalucía había a finales del año pasado 10 proyectos de biogás en fase final de tramitación y otros 61 en distintos momentos del proceso administrativo.

Se trata de una tecnología contrastada en miles de plantas en toda Europa, segura y muy interesante en términos de soberanía energética para países como España.

Algunas de las iniciativas han desistido y otros han visto retrasada su tramitación por una fuerte contestación social local, con vecinos que temen sufrir olores desagradables, además de riesgos ambientales o incluso de seguridad.

Este mismo viernes Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía ha defendido públicamente la oportunidad estratégica que el biogás supone para cultivos como el olivar, el más extendido en la comunidad.

Y se pone el acento, además de en cuestiones de soberanía energética y economía circular, precisamente sobre el digestato, cuya “adecuada gestión permite devolver nutrientes al suelo, mejorar el aprovechamiento de la materia orgánica y avanzar en la reducción de la dependencia de fertilizantes minerales”.

La implicación de Cooperativas en Andalucía no es baladí, ya que sus socios producen dos tercios del aceite en la comunidad, que a su vez supone el 80% del total nacional.

Una aplicación avanzada del uso del digestato como fertilizante es su transformación en biochar. En Andalucía hay empresas pioneras en producción de este carbón vegetal como Carboliva, que lo elabora con orujillo y hueso de aceituna.

Además de certificar su uso como fertilizante para toda la UE, la empresa ha encontrado otros usos alternativos como es la fabricación de pavimentos urbanos, con una experiencia piloto en Barcelona.

En Carboliva explican además que el biochar mejora la estructura de la tierra y multiplica la capacidad de retención de agua en los cultivos, revitaliza la vida microbiana y además es un potente imán para capturar CO2.