Una mujer haciendo la colada.

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Descubre los cinco trucos para lavar la ropa de forma eficiente y reducir la factura de la luz

El error del tambor lleno y otros malos hábitos que multiplican el gasto de tu lavadora sin que te des cuenta

Marcas Ñ
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Las claves

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Lavar la ropa con programas en frío reduce significativamente el consumo de energía, ya que la mayor parte del gasto eléctrico de la lavadora se destina a calentar el agua.

Usar ciclos rápidos es ideal para prendas poco sucias, ya que consumen menos agua y electricidad, además de prolongar la vida útil de la ropa.

Elegir detergentes sostenibles y envases reciclables contribuye a minimizar el impacto ambiental y evita residuos plásticos en el lavado.

Evitar llenar completamente el tambor y reutilizar prendas cuando sea posible son hábitos clave para ahorrar agua, electricidad y proteger la lavadora.

Hoy en día, se nos hace imposible imaginar una casa sin lavadora. Es, sin duda, uno de los electrodomésticos más esenciales de nuestra rutina diaria.

De media, en España solemos poner entre tres y cuatro coladas por semana. Sin embargo, en las familias –sobre todo en las numerosas o aquellas con bebés o mascotas– este uso se dispara fácilmente hasta las dos coladas diarias.

Con el precio de la electricidad y la creciente preocupación por el cambio climático, el gasto real de la lavadora se ha convertido en una preocupación para la economía de los hogares. De hecho, el consumo de energía de este aparato varía según el modelo del electrodoméstico, el programa de lavado elegido, la temperatura del agua y la duración del ciclo.

La lavadora trabaja sin descanso para hacer frente a las manchas del día a día, pero tanta actividad pasa factura al planeta y, por supuesto, a tu bolsillo. La buena noticia es que no hay que renunciar a lucir una ropa impecable para reducir el impacto. Modificando algunos hábitos, se puede conseguir el mismo rendimiento –o incluso mejor– mientras ahorras. Tan solo hace falta seguir cinco trucos infalibles y sencillos.

Programas de lavado en frío

¿Sabías que el mayor porcentaje de la energía que consume una lavadora se utiliza exclusivamente para calentar el agua? Sin embargo, en comparación, el giro del tambor consume muy poco. Por ello, lavar a temperaturas bajas (20°C o 30°C) es la forma más directa de desplomar la factura eléctrica.

Es cierto que el agua fría puede reducir la eficacia contra manchas rebeldes o grasientas. Pero la clave está en el producto elegido. Ariel Extra Poder Quitamanchas formula sus detergentes con tecnologías de alta tecnología que rompen la suciedad incluso en temperaturas más bajas.

Aprovechar el ciclo rápido

El programa rápido es la alternativa ideal para darles un pequeño lavado a aquellas prendas que apenas tienen unas horas de uso o que no están muy sucias. Según explica Marcus String, Director de Operaciones del Good Housekeeping Institute (GHI), estos ciclos consumen menos agua y electricidad, por lo que reducen los costes directos y la demanda de combustibles fósiles. “Estos ciclos más cortos consumen menos electricidad y agua, lo que reduce los costes, disminuye la demanda de combustibles fósiles para la generación de electricidad y reduce las emisiones de carbono de las centrales eléctricas”, añade.

Además, estos programas reducen el desgaste de los tejidos, lo que alarga la vida útil de las prendas. Son ideales para uniformes escolares, ropa de gimnasio o prendas poco usadas. Eso sí, es preciso tener en cuenta que no eliminan las manchas difíciles y que solo funcionan de manera eficiente con cargas de ropa pequeñas.

Elegir el detergente adecuado

Pero la sostenibilidad no solo se mide en kilovatios, sino también en el impacto de los residuos químicos y plásticos generados. La diferencia está en optar por marcas comprometidas. Por ejemplo, las cápsulas Ariel PODS Original Todo en 1. Su recubrimiento exterior utiliza una película biodegradable de alcohol polivinílico (PVA) que se disuelve por completo cuando entra en contacto con el agua, incluso en ciclos cortos y fríos.

Aunque en seco tiene una textura similar al plástico, su comportamiento medioambiental es distinto, ya que no deja microplásticos ni residuos en la ropa. También es importante fijarse de qué está hecho el embalaje exterior. El diseño Secureclic® de Ariel, por ejemplo, son cajas de cartón 100% reciclado y reciclables que cuentan con un sistema de cierre de seguridad para niños, evitando accidentes en el hogar.

Cuidado con llenar mucho el tambor

Pexels

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Otro de los trucos para que nuestro bolsillo no se vea muy afectado es no llenar demasiado el tambor. A veces, por ahorrar tiempo, cometemos el error de apretar la ropa dentro de la lavadora. Pero es algo contraproducente, ya que las prendas no se lavarán bien porque no tendrán espacio para agitarse, el detergente no se distribuirá de forma uniforme y el aparato sufrirá al centrifugar debido al desequilibrio físico. El resultado será ropa mal lavada y empapada.

Lo que recomiendan los fabricantes es llenar el tambor hasta un máximo de tres cuartos de su capacidad. Así se protege el motor y se asegura un lavado perfecto a la primera.

Reutiliza tus prendas

Pero, sin duda, el mejor truco para ahorrar agua y luz es, simplemente, poner menos lavadoras. Muchas veces echamos ropa al cesto de lavar por pura costumbre, sin que esté realmente sucia.

Las prendas que sí que deben lavarse tras cada uso son aquellas que están en contacto con el sudor directamente, como los calcetines, las camisetas, la ropa interior o las prendas deportivas. El resto puede esperar un poco más. Los jerséis, los sujetadores y las toallas pueden lavarse hasta después de tres o cuatro usos, una cifra que aumenta hasta los 10 en el caso de los pantalones vaqueros.

En definitiva, optimizar el uso de la lavadora no requiere sacrificar la limpieza ni la frescura de tu ropa; se trata de lavar con cabeza. Implementar hábitos tan sencillos como priorizar los ciclos en frío, respetar la regla de los tres cuartos en el tambor o elegir detergentes eficientes y comprometidos con el entorno, como Ariel, demuestra que la sostenibilidad empieza en casa.