Vídeo | Valor Añadido | La decisión histórica de la AIE por el bloqueo de Ormuz durante la guerra de Irán | J. de la Rosa, D. Pérez y G. Fernández

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La histórica decisión de la AIE tras la escalada del petróleo por el bloqueo de Ormuz: las claves de la dimensión energética del conflicto

El crudo se ha revalorizado más de un 50% en lo que llevamos de guerra en Oriente Próximo y el gas más de un 90%.

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Las claves

La AIE ha decidido liberar 426 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, la mayor cantidad de la historia, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz.

El conflicto en Oriente Próximo ha provocado un aumento de más del 50% en el precio del petróleo y del 90% en el gas.

El bloqueo de Ormuz afecta al 20% del petróleo mundial transportado por mar, lo que ha impedido el paso de 345 millones de barriles desde el inicio del conflicto.

Las reservas liberadas por la AIE solo cubren 20 días del suministro habitual a través de Ormuz, manteniendo la presión sobre los precios y el riesgo de estanflación global.

La guerra en Oriente Próximo no es sólo un conflicto geopolítico. Es también una guerra energética. Desde que Israel y Estados Unidos atacaron Irán por primera vez hace 23 días, el petróleo se ha revalorizado más de un 50%. El gas ha escalado más de un 90%.

Una de las claves de esta exponencial subida es el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz. La zona es un punto de paso estratégico para el comercio mundial y también para el mercado energético.

Por el estrecho pasa el 20% de todo el petróleo mundial que se comercializa por mar, unos 15 millones de barriles de crudo al día. De esta manera, 345 millones de barriles no han podido transitar por el enclave geográfico desde que comenzó el conflicto.

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Frente a la crisis energética, la Agencia Internacional de la Energía ha acordado liberar 426 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas. Esta es la mayor liberación de reservas estratégicas de la historia.

Sin embargo, esta decisión ya se ha tomado en otras ocasiones. Cuatro veces más, para ser exactos.

Los antecedentes

La primera vez que se tomó esta medida fue en 1991, durante la guerra del Golfo. En esa ocasión se liberaron 37 millones de barriles durante 15 días.

Los huracanes Katrina y Rita abrieron por segunda vez el baúl de las reservas estratégicas. 60 millones de barriles liberó la AIE en 2005.

La misma cantidad vio la luz en 2011. La Primavera Árabe y la guerra de Libia provocaron que se liberaran reservas por tercera vez en la historia.

La cuarta, y última, llegó con la guerra de Ucrania. En 2022 se liberaron 182 millones de barriles para intentar contener el shock energético provocado por el conflicto.

La liberación actual supone redoblar esta última cantidad, aunque los más de 400 millones de barriles de petróleo que vean la luz sólo son algo más del 20% del total de reservas estratégicas de la AIE. Un abastecimiento que la propia institución se ha abierto a utilizar si se cronifica la situación.

España también ha anunciado su contribución al acuerdo general. El Gobierno ha autorizado la liberación de 11 millones y medio de barriles de crudo, el equivalente al consumo de petróleo de unos 12 días en nuestro país.

Sin embargo, las reservas liberadas por la AIE sólo cubren 20 días del suministro de petróleo que llega por Ormuz, por lo que los riesgos de un petróleo más alto siguen en el punto de mira.

Uno de los que más preocupa es el aumento de la presión inflacionaria. Con el precio de los combustibles más alto, la cesta de la compra se encarece porque las empresas tienen que trasladar el aumento de estos costes a sus productos finales.

Donde sí se nota de manera directa es en los combustibles. El diésel se ha disparado más de un 14% y la gasolina más de un 8%.

Con este panorama, las empresas se enfrentan a otro problema: el aumento de los costes provoca una reducción en sus beneficios.

Y esto provoca que la economía se enfríe, lo que, sumado a un repunte de la inflación, abre la puerta a un escenario de estanflación.

Así, habrá que esperar a ver cómo evoluciona un conflicto que ya lleva tres semanas protagonizando la actualidad geopolítica y cómo se trasladan sus consecuencias a la economía.