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Infraseguro en el seguro de hogar: el error que puede dejarte sin protección cuando más la necesitas
Reale Seguros refuerza la importancia de asegurar bien el hogar: con mediación experta, comunicación clara y capitales ajustados a la realidad para evitar el infraseguro y sus consecuencias.
Contratar un seguro de hogar no consiste solo en 'tener póliza', sino en asegurar bien el valor real de la vivienda (continente) y de lo que hay dentro (contenido), para estar lo suficientemente protegidos si ocurre un siniestro. El gran enemigo silencioso es el infraseguro, es decir, cuando la suma asegurada es inferior al valor real de lo asegurado. En esos casos, pagar hoy una prima más baja no es sinónimo de ahorro: puede traducirse en tener una menor protección de la necesaria mañana, precisamente cuando más falta hace.
¿Por qué el infraseguro es un problema tan habitual en España? Porque es fácil caer en errores “lógicos” al contratar. Por ejemplo, confundir el valor de mercado de la vivienda con su coste de reconstrucción. El precio de compra incluye factores como la ubicación, la demanda o el valor del suelo, pero el seguro del continente debería aproximarse al coste de reconstruir el inmueble (materiales, mano de obra, calidades, instalaciones…).
Otro error muy común es infravalorar el contenido: solemos pensar en los objetos grandes (televisor, sofá, electrodomésticos) y olvidamos que, sumado todo —ropa, pequeños aparatos, menaje, muebles auxiliares, ordenadores, tablets, consolas, decoración— la cifra real es bastante mayor de la que imaginamos. A esto, además, se añade una tentación frecuente: bajar capitales 'para ahorrar prima' sin dimensionar el riesgo: se paga un poco menos cada año, pero ese ahorro anual expone a una pérdida muy superior si ocurre un siniestro grave.
Decisiones clave a la hora de contratar
Aquí es donde conviene recordar qué cubre un seguro de hogar y qué decisiones clave exige al contratar. En general, una póliza se estructura en tres pilares:
- El continente, que incluye la estructura de la vivienda: paredes, techos, suelos, instalaciones fijas, baño, cocina y elementos integrados.
- El contenido, es decir, los bienes muebles y objetos personales dentro del hogar: muebles, ropa, electrodomésticos, electrónica, decoración, etc.
- La responsabilidad civil familiar, que cubre daños personales o materiales que el asegurado o su familia puedan causar involuntariamente a terceros; por ejemplo, una fuga de agua que afecte al vecino. A partir de ahí, según el producto, pueden incorporarse garantías como daños por agua, incendio, robo, fenómenos atmosféricos, rotura de cristales, daños eléctricos, inhabitabilidad temporal, pérdida de alquileres o defensa jurídica, entre otras.
La clave, sin embargo, no es solo 'qué coberturas tengo', sino con qué capitales y límites están contratadas. La pregunta relevante es: '¿Mi póliza me permitiría volver a la normalidad si mañana sufro un incendio, un robo importante o una inundación?'. En estos casos, en particular, es donde el infraseguro se convierte en un problema económico serio. Si el capital se quedó corto, la indemnización puede ser muy inferior al coste real y la familia se encuentra con que, aun teniendo seguro, no puede reponer lo perdido o debe endeudarse para hacerlo.
Cómo evitar errores frecuentes durante y después de la contratación
Gran parte del infraseguro nace de decisiones muy humanas: estimar 'a ojo', querer abaratar la prima o usar referencias equivocadas. Estos son los fallos más habituales y cómo corregirlos con una contratación bien hecha en el seguro de hogar:
- Valorar correctamente el continente: aporta la superficie real (incluyendo anexos como trastero o garaje) y especifica tipo de inmueble y calidades. En lugar de fijar un capital “a ojo”, apóyate en herramientas de cálculo del valor de reconstrucción con ayuda de la aseguradora o un mediador.
- Valorar correctamente el contenido: realiza un inventario estimado por categorías y revisa si hay bienes singulares que deban declararse aparte o tengan sublímites. Conserva facturas o pruebas de compra de los artículos de más valor.
- Analizar coberturas y límites, no solo la lista de garantías: confirma qué incluye y excluye tu póliza (agua, atmosféricos, robo, daños eléctricos, roturas, inhabitabilidad, defensa jurídica, etc.) y, sobre todo, los límites económicos de cada apartado.
- Responsabilidad civil familiar: verifica que existe y que el capital contratado es suficiente, porque cubre daños a terceros y pueden ser relevantes (por ejemplo, daños por agua al vecino).
- Entender 'valor total' y 'primer riesgo': algunas coberturas funcionan a valor total (con regla proporcional si hay infraseguro) y otras a primer riesgo (hasta una cantidad fija, sin regla proporcional, pero con un máximo). Entender qué aplica en tu póliza cambia completamente la expectativa de indemnización.
La prevención del infraseguro no termina el día que se firma la póliza. Igual de importante es revisarla periódicamente, ya que, por ejemplo, las reformas —una cocina nueva, un baño mejorado, suelos de mayor calidad, cerramientos, ampliaciones— elevan el valor real del continente y a veces también el del contenido. Si esos cambios no se comunican, la póliza se desactualiza y el infraseguro aparece sin que el asegurado lo perciba.
El rol del mediador de seguros, clave para asegurar bien
En todo este proceso, el papel del mediador de seguros es un aliado esencial. Su valor no está solo en “vender una póliza”, sino en asesorar de forma personalizada según el tipo de vivienda y las necesidades del cliente, traducir el lenguaje técnico, detectar riesgos reales y acompañar durante toda la vida del seguro.
Además, el mediador puede ayudar a calcular un capital de continente adecuado según superficie, calidades, anexos, antigüedad o uso (vivienda habitual, segunda residencia, alquiler), y también a estimar el contenido con preguntas orientativas para evitar infravaloraciones típicas. Además, cuando detecta cambios —reformas, compras relevantes, variación de uso— puede proponer ajustes para mantener la protección alineada con la realidad.
Este enfoque conecta con la propuesta de valor de Reale Seguros: una compañía centrada en la protección, que apuesta por una comunicación clara y transparente y prioriza la calidad del servicio y el acompañamiento al cliente a través de esta figura. No en vano, un 95% de su negocio está distribuido por mediadores. La idea de fondo es simple: no basta con “tener seguro de hogar”; lo importante es estar correctamente protegido. Porque el día del siniestro no se mide la póliza por su precio, sino por su capacidad real de ayudarte a reconstruir tu casa, reponer tus bienes y recuperar la tranquilidad sin sorpresas desagradables.