Las ponentes Bárbara Rey Actis, consultora de Longevity Economy; Marta Carrasco, directora del programa Arcadia de la UCJC; y Carmen Cebrián, socia directora de People First Consulting, junto a Rubén Escudero, redactor de Finanzas de EL ESPAÑOL-Invertia.
Más 'lifelong learning', menos techos de papel: las claves para reinventarse cuando la vida personal y laboral se alargan
Tres especialistas del ámbito académico han explicado cómo el aumento de la esperanza de vida ha roto con el esquema vital clásico de estudio-trabajo-retiro.
Más información: Marta Ochoa, jefa de Neurología en HM Hospitales: "Estamos sacrificando el sueño por la vida que llevamos"
Aprender ya no es una etapa: es una estrategia de vida. Así lo han defendido en el salón de actos de la Universidad Camilo José Cela (campus de Castellana) las ponentes de la mesa redonda 'Diseñando el futuro: el arte de aprender y planificar a cualquier edad', enmarcada dentro de la jornada de conversaciones del 'Longevity Experience Forum'.
Carmen Cebrián, socia directora de People First Consulting; Marta Carrasco, directora del programa Arcadia de la UCJC y Bárbara Rey Actis, consultora de Longevity Economy, se han sentado juntas para poner el foco en la necesidad de repensar la formación, el emprendimiento y la toma de decisiones en un contexto de aumento de la esperanza de vida.
En este diálogo moderado por Rubén Escudero, redactor de Finanzas de EL ESPAÑOL-Invertia, las tres han coincidido en que el modelo que tradicionalmente ha dividido la vida en tres etapas —educación, trabajo y retiro— ha quedado obsoleto, de ahí la necesidad de abrir el aprendizaje a todas las etapas de la vida.
Desde el ámbito académico, Carrasco ha defendido: "Somos conscientes de la importancia de acercar las humanidades a todas las edades y de crear entornos donde cualquiera que quiera aprender, rediseñar su futuro o reinventarse pueda hacerlo sin presión, por el mero hecho de aprender".
Por eso, desde la UJCJ impulsa junto a la Fundación Ibercaja el programa Arcadia, concebido como un espacio que busca acercar la universidad a todas las etapas de la vida. En este, ha explicado, la convivencia entre generaciones transforma el aula: "Unos aportan innovación y tecnología y otros perspectiva y experiencia; es un laboratorio vital muy interesante".
En esa misma línea, Carrasco ha reivindicado un cambio de mentalidad en la forma de entender la formación y los objetivos profesionales y personales: "Nos han enseñado a pensar qué queremos ser de mayores; ahora la pregunta es qué queremos hacer el año que viene".
Sumándose a su compañera, Carmen Cebrián ha puesto el acento en el valor de la mezcla de edades como motor de actualización personal. "El hecho de compartir espacios con gente joven evita el salto generacional y es una inyección de vitalidad que ayuda a los de más edad a mantenerse ilusionado y activo", ha señalado.
Además, ha defendido una formación más conectada con los intereses personales: “La capacidad de disfrutar del camino es mucho mayor cuando enfocas el aprendizaje hacia lo que te interesa o a aquello a lo que no pudiste acceder en su momento”.
Mesa redonda. Diseñando el futuro: el arte de aprender y planificar a cualquier edad
Por su parte, Bárbara Rey Actis ha situado el debate en el marco de la longevidad económica y el cambio de paradigma vital. "Ya no vivimos en tres etapas —educación, trabajo y retiro—; esas barreras se han roto y vamos a estar aprendiendo, entrando y saliendo del mercado laboral a lo largo de toda la vida", ha indicado.
En este contexto, la experta ha compartido su concepción del aprendizaje continuo —lifelong learning— como filosofía que defiende a capa y espada y ha recordado la popular frase "empezamos a morir el día que dejamos de aprender" para introducir posteriormente el concepto de la "brecha de acción", una de las grandes barreras actuales.
En este sentido, ha explicado que "existe consenso en la importancia de seguir formándose, pero cuando se pregunta quién ha participado en un curso en los últimos seis meses, la cifra cae al abismo". Un desfase que, ha advertido, afecta especialmente a la llamada "generación sándwich".
El concepto engloba a aquellas personas de mediana edad que en el día a día asumen múltiples responsabilidades por tener que cuidar a mayores dependientes y menores a su cargo. Ellas, ha recordado la especialista, también necesitan seguir formándose, pero atraviesan enormes dificultades para encontrar el tiempo necesario para ello.
En este sentido, ha insistido en la necesidad de generar entornos más flexibles desde las instituciones y las empresas que faciliten esa formación continua. También ha cuestionado el llamado techo de papel: "Tenemos que dejar de pensar que sólo se aprende con certificados y empezar a demostrar lo aprendido más allá de los títulos".
El debate se ha abierto también al emprendimiento en edades más avanzadas. Cebrián ha defendido que puede ser un momento especialmente propicio por la suma de factores como la experiencia, la madurez y, en muchos casos, el menor miedo al riesgo. Y ha añadido: "La ilusión es un motor fundamental; hay muchos casos de éxito de personas que emprenden en etapas tardías".
Rey Actis ha coincidido en que este fenómeno responde tanto a la necesidad como a la oportunidad, y ha subrayado también el auge de proyectos con impacto social. Una idea que Cebrián ha reforzado al recordar que "hacer el bien a los demás genera un nivel de satisfacción incomparable". A lo largo de la conversación, han compartido una idea: vivir más implica también planificar mejor.
Desde la formación en inteligencia emocional —"clave para relacionarse, empatizar y resolver conflictos", según Cebrián— hasta la necesidad de anticipar el futuro, las ponentes han insistido en la importancia de tomar decisiones conscientes. "Todo lo que hacemos hoy tiene impacto en nuestro yo futuro", ha concluido Rey Actis.