La clave de la nueva estrategia procesal de Luis Bárcenas lleva nombre de mujer: el de la pareja de su nuevo abogado, Gustavo Galán, que quiere repetir con el extesorero del PP y su esposa, Rosalía Iglesias, el milagro de que alguien condenado en firme por graves delitos de corrupción a un total de 20 años y once meses de cárcel esté en la calle gracias a un privilegiado tratamiento penitenciario auspiciado por la Fiscalía Anticorrupción. Se trata de Isabel Jordán Goncet, exadministradora de empresas de la trama Gürtel.

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En lo que representa su enésimo cambio de postura sobre la presunta financiación ilegal del PP, Bárcenas ha dirigido un escrito a Anticorrupción en el que se ofrece a "colaborar" en varios procesos penales que tramita la Audiencia Nacional, como el referido al presunto pago de la reforma de la sede del PP con fondos de la caja B del partido, el caso Púnica y la investigación de los llamados papeles de Bárcenas, las anotaciones sobre donaciones opacas de empresarios recibidas por el partido conservador.

El método de enviar un escrito-oferta a la Fiscalía es el mismo que ya ensayó Galán con su pareja, Isabel Jordán, que se dirigió a Anticorrupción manifestando su disposición a apuntalar la estrategia de sentar en el banquillo a la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y de reabrir el proceso contra la exalcaldesa de Jerez y actual diputada del PP en el Congreso María José García-Pelayo. La pieza Gürtel-Jerez, referida a contrataciones de empresas de Francisco Correa por parte del Ayuntamiento de Jerez hace 16 años, fue archivada en 2016.  

El futuro procesal de Aguirre está por ver, pero, de momento, la "colaboración" de Jordán ha fracasado en lo que respecta a García-Pelayo: el pasado mayo la Sala Penal del Supremo rechazó la pretensión de la Fiscalía de reabrir la pieza Gürtel-Jerez y confirmó el archivo.

Primera condena: 6 años

Mientras tanto, Jordán disfruta de una situación penitenciaria excepcional. Socia de Correa en la empresa Easy Concept, de la que fue administradora, e implicada en la obtención irregular de concursos, Jordán fue condenada a 6 años de prisión por el amaño de contratos de Fitur con la Generalitat Valenciana.

Esa primera condena, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia en febrero de 2017, fue confirmada por el Tribunal Supremo el 8 de mayo de 2018.

Dos semanas y dos días después Jordán ingresó en la cárcel de mujeres de Meco (Madrid). En junio de 2018 fue clasificada en segundo grado, pero esa clasificación no duró mucho. El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria le concedió el tercer grado en agosto de 2019. Fue adscrita al Centro de Inserción Social Victoria Kent y desde marzo de 2020 disfrutó del régimen del artículo 86.4 (control telemático), por lo que ni siquiera tuvo que ir a pernoctar al CIS.

Jordán cumplió, por tanto, en régimen cerrado un año y tres meses de esa primera condena a seis años.

Segunda: 14 años y 11 meses

El 14 de octubre de 2020 el Tribunal Supremo condenó a Isabel Jordán a 14 años y once meses de prisión por la llamada época primera del caso Gürtel, al confirmar la sentencia de la Audiencia Nacional que la consideró autora de delitos de malversación de fondos públicos, prevaricación, fraude continuado a la Administración, falsedad documental y cohecho.

En ese proceso compartió banquillo con Luis Bárcenas y Rosalía Iglesias. El primero fue condenado a 29 años y 1 mes de prisión. Los 12 años y 11 de meses de cárcel impuestos a la esposa del extesorero del PP significaron su ingreso en la cárcel, donde permanece.

La de Rosalía, objetivo prioritario de la nueva estrategia procesal de Bárcenas, es una condena inferior a la de Jordán. Pero ésta, a diferencia de la esposa del extesorero, sigue en la calle. 

Tras el fallo del Supremo sobre Gürtel-época primera, la Administración penitenciaria refundió las condenas de Isabel Jordán a 12 años de cárcel (el triple de la pena a 4 años impuesta por cohecho, el delito más grave). 

La Junta de Tratamiento de la cárcel acordó una regresión de grado y la clasificó en segundo grado penitenciario, por lo que Jordán volvió a Meco en noviembre de 2019. Tampoco duró mucho: en un mes, el juez central de vigilancia penitenciaria, José Luis Castro, le concedió el régimen de flexibilidad del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario y le mantuvo el sistema de control telemático fuera del centro penitenciario del artículo 86.4, en el que permanece, pese a no haber cumplido ni la cuarta parte de la condena refundida (no la habrá satisfecho hasta el próximo mayo). La Fiscalía Anticorrupción, la única que hubiera podido recurrir, se abstuvo de hacerlo.

En resumen, de los 20 años y once meses de cárcel a los que está condenada en firme, Isabel Jordán ha cumplido de forma efectiva en prisión un año y cuatro meses.

Tercera: 1 año y dos meses

Aún le quedan otros dos procesos. El primero se refiere a la adjudicación de tres contratos a las empresas del grupo Correa en relación con la participación de la ciudad de Jerez en Fitur 2004. El 20 de noviembre de 2019 Jordán fue condenada por la Audiencia Nacional a un año y dos meses de prisión, pena aún no firme e impuesta a la baja gracias a la apreciación de las atenuantes muy cualificadas de colaboración y dilaciones indebidas.

Todavía tiene que ser juzgada por la pieza Gürtel-Arganda, relativa a adjudicaciones irregulares concedidas a la trama de Correa en ese municipio madrileño entre 1998 y 2009. Pero, por ahora, Jordán está fuera de la cárcel: el modelo a seguir por los Bárcenas.