La inmigración irregular hacia la Unión Europea cae con fuerza, salvo en el caso de España, donde la presión se intensifica en la ruta del Mediterráneo Occidental, única que crece según los datos oficiales del último informe de Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas).
Según este organismo de la Unión Europea, encargado de proteger las fronteras exteriores del espacio de libre circulación de la UE y el espacio Schengen, las detecciones de cruces irregulares en las fronteras exteriores europeas bajaron un 35% de media entre enero y agosto de 2026, hasta cerca de 75.000 casos.
Las entradas ilegales cayeron en todas las rutas, salvo en la España peninsular, Ceuta, Melilla y Baleares. La excepción está en la ruta del Mediterráneo Occidental, que se dispara un 34% interanual, hasta unas 15.900 entradas.
Lo más llamativo es que estos datos no incluyen a los más de 70.000 asaltantes que entraron ilegalmente en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio.
Y además, el contraste es especialmente reseñable si se compara con los casos de Italia y de Canarias, hasta hace poco los principales focos de presión migratoria en Europa.
| Ruta | Detecciones | Variación interanual |
|---|---|---|
| Mediterráneo Oriental | 24.239 | −25% |
| Mediterráneo Central, principalmente Italia | 19.411 | −55% |
| Mediterráneo Occidental, península y Baleares | 15.909 | +34% |
| Balcanes Occidentales | 5.704 | −28% |
| África Occidental, principalmente Canarias | 5.070 | −58% |
| Fronteras terrestres orientales | 4.009 | −47% |
La ruta del Mediterráneo Central, que lleva sobre todo a Italia, cayó un 55% hasta unas 19.400 detecciones, y la de África Occidental, ligada a las citadas islas españolas, se desplomó un 58% hasta unas 5.100.
Además, otros datos oficiales de la Unión, los de Eurostat, dibujan un mapa distinto cuando se mira la inmigración total, y no sólo la irregular.
En 2024, España registró 1.288.600 inmigraciones, frente a 451.600 en Italia, casi 2,85 veces más. Y en total, el 23% de todo el incremento de la inmigración contabilizada en la UE.
Frente a ese contexto, la comparación elegida por Sánchez tiene un alcance limitado. En un acumulado de cinco años, se puede considerar correcto decir que la ruta del Mediterráneo Central suma más detecciones que la Occidental, pero no que eso signifique que Italia reciba más inmigración ni que España esté "bajándola".
Los datos desmontan una de las principales defensas de Pedro Sánchez en los días siguientes al asalto masivo a Ceuta. Entonces, el Gobierno de España arremetió contra el de Giorgia Meloni, en Italia, por liderar una respuesta agresiva de 22 jefes de Estado y de Gobierno de la UE, suspendiendo la libertad de movimientos de Schengen con España.
Sánchez no sólo mandó convocar en señal de protesta al embajador de Italia en España, sino que calificó de "insolidaria e impropia de un país socio de la UE" la respuesta de Roma, remarcando que "la inmigración irregular desciende en España mientras sigue al alza en Italia".
El 31 de julio, en plena crisis de Ceuta, replicó a Meloni que Italia recibe “más del doble” de inmigrantes irregulares que España, citando datos acumulados de Frontex entre 2021 y 2026.
Días después, ya en el pleno extraordinario del Congreso, en septiembre, el presidente aseguró en el Congreso que las entradas irregulares en España habían caído un 42,6% en 2025 y "otro 9,4% en lo que va de 2026".
Esa cifra de 2025 se ajusta al balance oficial, pero la de 2026 se apoyaba, en realidad, en una serie del Ministerio del Interior que "no incluye" expresamente el asalto masivo a Ceuta de los días 30 y 31 de julio.
Posición disidente
Pero es que, más allá de los retornos "voluntarios" de un gran número de los asaltantes, ha pasado mes y medio desde el episodio de "guerra híbrida", según se describió este martes en el debate del Parlamento Europeo, y España sigue sin tener una cifra oficial de los que permanecen en la ciudad autónoma española del norte de África.
Eso explicaría por qué el departamento de Fernando Grande-Marlaska, e incluso la estadística de Frontex, dejan fuera el principal asalto a una frontera en la historia de España.
El Gobierno ha presentado ese episodio como una "crisis migratoria y humanitaria", poniendo el foco en la necesidad de recursos y acogida. En el Congreso, en sus entrevistas y en los comunicados oficiales, evita señalar directamente a Marruecos como responsable del desbordamiento fronterizo y subraya la "colaboración" y hasta la "inteligencia" de Rabat.
Pero entretanto España ha consolidado un enfoque migratorio propio dentro de la UE.
A contracorriente con la regularización masiva de más de 1,3 millones de extranjeros sin papeles. Y opuesto al nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, como el único Estado miembro que votó contra el Reglamento de retornos, diseñado para acelerar las expulsiones y armonizar los procedimientos en la UE.
Esta disidencia ha colocado a España en una posición aislada frente a la mayoría de socios europeos, incluida por ejemplo la Dinamarca de Mette Frederiksen, único Gobierno socialdemócrata de peso, junto al de Sánchez.
Los datos
Mientras tanto, la alerta de Frontex se basa, esencialmente en una caída a la mitad de las llegadas a la UE en dos años: de las 386.000 de 2023 a las 178.000 de 2025.
Y muestra la evolución de las rutas hacia Europa que señala a la Península, Ceuta, Melilla y las Baleares, la zona del Mediterráneo Occidental, como la única que se dispara en 2026.
La ruta más activa sigue siendo la del Mediterráneo Oriental, eminentemente Grecia, con más de 24.200 cruces detectados, pero cae un 25% respecto a un año antes.
Le sigue el Mediterráneo Central, hacia Italia esencialmente, con unas 19.400 detecciones, pero con un descenso acusadísimo del 55%. Y en tercer lugar el Mediterráneo Occidental, con 15.900 cruces, que suponen un 34% de alza.
La ruta de África Occidental hacia Canarias es la que presenta la mayor caída porcentual (-58%) de las principales vías, hasta algo más de 5.000 casos, después de que Mauritania y Senegal endurecieran los controles, con financiación y personal de España y de la UE.
En España, el Ministerio del Interior publica su propia serie de llegadas irregulares por mar y tierra.
A 31 de agosto de 2025, se habían registrado 23.931 personas, un 32,6% menos que las 35.509 de 2024. Mientras que en 2026 se contabilizan 20.417 llegadas, un 14,7% menos que en el mismo periodo de 2025.
Un descenso que se explica únicamente por la eliminación del asalto a Ceuta, y la caída de Canarias, ya que todo el resto de las vías de acceso crecen, sobre todo a Baleares, con alzas acumuladas del 20% y del 10% en los últimos dos años.
Ceuta es el punto ciego de la estadística española.
No sólo porque los informes de Interior de 31 de julio y 31 de agosto excluyen explícitamente el episodio fronterizo desde Marruecos, alegando que "requiere un análisis específico". Sino porque, de hecho, los informes de Interior sostienen que las llegadas a la ciudad autónoma por mar son "cero" en lo que va de año.
De momento, el Gobierno no ha detallado cuántas personas entraron ni salieron; cuántas han sido sometidas ya a triaje, identificadas, han retornado de manera voluntaria o han sido expulsadas. Por supuesto, no se sabe cuántas permanecen en la ciudad autónoma.
Y Frontex, por su parte, reconoce la misma limitación por la vía europea. Su comunicado sobre los ocho primeros meses del año señala que será "probablemente imposible" fijar una cifra definitiva del asalto a Ceuta.
La consecuencia es que el relato político y mediático sobre la crisis española se apoya en estadísticas que no recogen el hecho más llamativo del año, y tal vez de la década.
