El presidente Pedro Sánchez dedicó este viernes un nuevo gesto de desdén al PP, al enviar a un cargo de cuarto nivel de su Gobierno, el subsecretario de Política Territorial, Fernando Galindo, a la investidura del popular Jorge Azcón como nuevo presidente de Aragón.

Tras las elecciones autonómicas del 28-M, el mapa de España se tiñó de azul, con una clara mayoría popular en buena parte de las comunidades autónomas. Sin embargo, el Gobierno de Sánchez ha decidido condenar al ostracismo institucional a los barones de Feijóo: una forma de negarse a reconocer el varapalo que el PSOE sufrió en aquellos comicios.

De los siete presidentes autonómicos del PP que han jurado el cargo tras el 28-M, sólo Isabel Díaz Ayuso contó en su toma de posesión con la presencia de una ministra, la titular de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. En cambio, el Ejecutivo central ha estado representado por cargos de tercer o cuarto nivel en la investidura de los otros seis barones regionales del PP (independientemente de que gobiernen en solitario con mayoría absoluta, mediante pactos con Vox o con otros partidos).

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No había sido así hasta ahora. Los tres presidentes autonómicos del PP que tomaron posesión del cargo a lo largo de 2022 fueron arropados por algún representante del Consejo de Ministros, de acuerdo con una tradición de cortesía política que había estado vigente hasta ahora.

Tras la marcha de Feijóo para asumir la dirección del PP, el popular Alfonso Rueda se convirtió en presidente de Galicia el 14 de mayo de 2022. El acto contó con la presencia de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y con una amplia representación del PP encabezada por Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso, Fernando López Miras y Alfonso Fernández Mañueco.

Dos meses después, Juanma Moreno revalidó la presidencia de la Junta de Andalucía tras obtener una amplia mayoría absoluta. Su toma de posesión contó con el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas. Y pese a llegar al poder mediante un pacto con Vox, también Alfonso Fernandez Mañueco tuvo a una ministra (la titular de Educación, Pilar Alegría) entre los invitados a su toma de posesión en Castilla-La Mancha.

El problema, por tanto, no son los pactos con Vox, ni la agenda de vacaciones de los 22 ministros que integran el Gobierno en un verano tan atípico como el de 2023.

La 'guerra fría'

Pedro Sánchez ha decidido hacer el vacío a los nuevos presidentes autonómicos del PP, en un clima de guerra fría en el que ha roto otra tradición: en la noche del 23-J se negó a telefonear a Alberto Núñez Feijóo para felicitarle como ganador de las elecciones generales.

No es un gesto casual. Sánchez ha querido poner de relieve esta desigualdad de trato enviando a miembros de su Consejo de Ministros a la toma de posesión de otros tres presidentes autonómicos surgidos de las urnas el 28-M.

La ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, asistió a la investidura de los socialistas Adrián Barbón (en Asturias) y Emiliano García-Page (en Castilla-La Mancha), quien además estuvo acompañado de otra ministra: la titular de Economía, Nadia Calviño. Por su parte, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo (que gobierna mediante un pacto con el PP), contó con la presencia del nuevo ministro de Turismo, el canario Héctor Gómez.

Así ha quedado más en evidencia la soledad institucional de los nuevos barones regionales del PP. El subsecretario de Política Territorial, Fernando Galindo (situado en el cuarto nivel de la Administración central) también fue el único representante del Gobierno en la toma de posesión de María Guardiola como nueva presidenta de  Extremadura.

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El pacto en Extremadura fue especialmente controvertido, ya que Guardiola se negó inicialmente a incorporar a Vox a su Ejecutivo, pero finalmente se vio obligada a ceder ante el riesgo de que el socialista Guillermo Fernández Vara fuera reelegido presidente. Sólo Vox podía romper el empate.

Lo mismo ocurrió con Carlos Mazón, el primer barón del PP que dio el paso de incorporar a Vox a su Gobierno tras los comicios del 28-M. Su investidura sólo contó con la presencia de la secretaria general de Coordinación Territorial, Miryam Álvarez, en representación del Gobierno.

En Baleares, donde Marga Prohens ha formado un gobierno monocolor del PP mediante un acuerdo programático con Vox, la máxima autoridad representante del Estado fue Alejandra del Río Novo, directora general de Cooperación Autonómica.

Pero la misma suerte han corrido Gonzalo Capellán (que gobierna en La Rioja con mayoría absoluta del PP) y María José Sáenz de Buruaga, investida presidenta de Cantabria con el apoyo del PRC de Miguel Ángel Revilla, hasta ahora socio del PSOE.

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Ambos sólo contaron con la secretaria general de Coordinación Territorial del Ministerio de Política Territorial, Myriam Álvarez Páez, como representante del Gobierno.

La excepción que confirma la regla fue la investidura de Isabel Díaz Ayuso, que obtuvo una arrolladora mayoría absoluta el 28-M. Además de la ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, estuvo acompañada por la plana mayor del PP: junto a Feijóo, asistieron al acto Carlos Mazón, Mañueco, María Guardiola, el alcalde José Luis Martínez-Almeida y los expresidentes de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz-Gallardón y Cristina Cifuentes. Todos quisieron estar con la foto de Ayuso.