Irene Montero se guardó el as en la manga. Antes de su comparecencia en el Congreso de los Diputados, su equipo remitió a los medios un documento que recogía la avalancha de propuestas que iba a desmigar la ministra de Igualdad. Ni rastro de la ley del aborto. Sabía que, en cuanto desvelara su propósito, ocuparía una amplia cuota mediática.

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Suele ser esto lo habitual en los políticos de todo signo: esconder la carta hasta última hora para generar impacto y revuelo. Sobre todo cuando se trata de una medida a la que se pretende convertir en titular. No sería raro, por tanto, el gesto de Montero... si no fuera porque Carmen Calvo -encargada de la agenda legislativa gubernamental- no lo tenía previsto.

Para más inri, la modificación de la ley del aborto no se incluyó siquiera en el Plan Anual normativo de la Administración General del Estado del año 2020. Este documento aúna 171 propuestas, entre ellas una reforma constitucional y la variación de tres leyes orgánicas, pero tampoco menciona el aborto.

La referencia es muy reseñable, teniendo en cuenta que este plan vertebra las intenciones legislativas del Gobierno en su conjunto. De hecho, Carmen Calvo lo presentó con tono institucional y en calidad de vicepresidenta, no como autoridad del PSOE.

Otro encontronazo

Nuevo encontronazo entre la vicepresidenta y la ministra de Igualdad, que han regado de disputas el camino del Ejecutivo. Primero, Montero acusó a Calvo de "bloquear" la ley de libertades sexuales. Después, Calvo organizó una reunión con Ciudadanos que sublevó a Montero. Y ahora se inaugura la guerra de agendas.

Calvo también fue ministra de Igualdad. Ideológicamente, colisionan al tener un concepto de izquierdas pero ostensiblemente distinto referido, por ejemplo, al feminismo.

Por otro lado, este miércoles Pedro Sánchez presentaba su gran "Plan de Recuperación". El aborto constituyó, entonces, otra nueva contraprogramación con la que los de Pablo Iglesias buscaban defender su protagonismo ante los socialistas, que les han relegado en casi todos los proyectos importantes. A la vista están los fondos europeos, asunto de capital importancia de cara a la aprobación de los Presupuestos.

Tal y como publicó este periódico, Sánchez prometió a Iglesias presentar "juntos" el "Plan de Recuperación". Pero, finalmente, el presidente se adjudicó una hora en turno de mañana para relegar a Iglesias al turno de tarde -con diez minutos y junto a las demás vicepresidencias-. En ese clima llegó la contraprogramación de Irene Montero.

Las fuentes del ministerio de Igualdad consultadas por EL ESPAÑOL reiteran que no existe ninguna conspiración, pero reconocen que Montero "no tenía previsto hablar" del aborto. Entonces, ¿por qué lo hizo? Guardan silencio, aunque asumen que el anuncio tapó el resto de proyectos que aireó la ministra en su comparecencia.

También aducen que la modificación de la ley del aborto del Partido Popular se encuentra en el acuerdo de coalición que sostiene el Gobierno. Dice así: "Favoreceremos el acceso a los últimos métodos anticonceptivos, a la anticoncepción de urgencia y a la interrupción voluntaria del embarazo de todas las mujeres, en el Sistema Nacional de Salud, en el marco de la ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo de 2010".

Tan repentino fue el anuncio de Montero que no especificó fechas, plazos ni detalles. Se limitó a circunscribir la reforma a la abolición de los preceptos que añadió a la ley el PP en 2015.

Es decir: el Gobierno reconducirá la norma a la situación anterior. Las jóvenes de entre 16 y 18 años podrán abortar sin el permiso paterno. "Son nuestros cuerpos, nosotras decidimos", explicitó Montero.

Más allá del titular, falta por conocer todo lo demás: el resto de cambios legislativos, la mayoría parlamentaria que se conformará, la connivencia del PSOE y hasta la redacción exacta del apartado referido al anuncio de la ministra de Igualdad.