La ponencia política de Junts per Catalunya ha culminado este domingo con un marcado aire electoral. El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha sostenido que "no podremos hacer grandes saltos si no superamos la barrera del 50%". 

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El president ha definido como sus ejes estratégicos la "confrontación inteligente" y superar ese límite del sufragio para urdir un nuevo plan que persiga un nuevo "embate" contra el Estado. "Representamos la garantía nítidamente independentista", ha apostillado en alusión velada contra ERC.

El exmandatario catalán ha intervenido a distancia desde Waterloo y no ha aclarado si será él mismo el principal candidato del partido en las próximas elecciones catalanas, que se prevén para el 14 de febrero. 

No obstante, es consciente de que por primera vez el independentismo podría ser mayoría no solo en escaños sino también en votos y quiere presionar a ERC a aumentar el pulso contra el Estado si logran esa meta.

Por contra, los principales líderes de ERC, desde Oriol Junqueras a Pere Aragonès, han descartado que superar el 50% de los votos sea suficiente para mantener la vía unilateral.

Es en este punto que Puigdemont ha vuelto a defender el "mandato del 1-O" como el legítimo. Y ha dejado claro que su partido será "un defensor insobornable" del 1-O en Cataluña, desde la pluralidad, la transversalidad y el compromiso con la independencia.

En el discurso de clausura del congreso fundacional del partido, ha dicho que JxCat sigue defendiendo los acuerdos alcanzados por las fuerzas independentistas en 2017: "Nosotros somos fieles a eso, forma parte de que la política son convicciones y compromisos".

Rechaza la obediencia

Además, ha advertido de que "el mejor Gobierno no lo obtendremos nunca por más obedientes y buenos muchachos que seamos en el marco autonómico", ya que "el mejor gobierno que se necesita es el de la república catalana", ha sostenido.

En esta ocasión ha vuelto a criticar a los partidos que "reculan" y "pierden la paciencia" en el camino hacia la secesión.

4.600 afiliados

El congreso ha finalizado con 4.600 afiliados tras aprobar su ponencia organizativa y política, en un proceso participativo que arrancó con más de 1.300 propuestas, sugerencias y comentarios de los afiliados para estos documentos.

Lo ha explicado la vicepresidenta de JxCat Elsa Artadi cuando ha animado a quienes "crean en el proyecto de JxCat y que quieren hacerlo más grande" a salir a la calle para multiplicar las cifras de afiliación, con la vista puesta en ganar las elecciones en Cataluña desde la centralidad, en sus palabras.

"Las queremos salir a ganar para que JxCat sea la primera fuerza en el Parlament, y salga un Parlamento con una mayoría independentista" que recupere el espíritu del 1-O, según ha dicho.

También ha situado como prioridades del partido la recuperación tras la pandemia, la igualdad de género, la emergencia climática, y la libertad e igualdad de oportunidades, y ha detallado que JxCat huirá de "recetas fáciles y poco efectivas que lo único que hacen es dividir la ciudadanía entre buenos y malos".

Las ponencias de JxCat --ha defendido Artadi-- son innovadoras en la forma de trabajar, se basan en la "diversidad ideológica", y garantizan un trabajo transparente, democrático y comprometido en la lucha contra la corrupción.

Presos

Artadi ha lamentado que el secretario general de JxCat y condenado por el 1-O, Jordi Sànchez, no haya podido estar en este acto ni intervenir desde la cárcel de Lledoners, además de criticar la situación de los otros presos del 1-O.

"Por culpa de este Gobierno 'más progresista de la historia', que no tiene ningún miramiento, que solo piensa en la venganza y solo piensa en acabar con el independentismo a través de la represión", ha afirmado.

En ese sentido, ha pedido asumir "que este es el terreno de juego que marca el Estado español" y no eludirlo, lo que solo conllevaría posponer el problema y renunciar a la república catalana, en sus palabras.