Un grupo de independentistas ha colocado este sábado por la tarde una guillotina autofabricada con cartón con una cabeza de cerdo y una foto del rey Felipe en la Plaza Urquinaona de Barcelona.

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"Ni olvido ni perdón", se podía leer en referencia al discurso que hizo el jefe de Estado hace ahora tres años tras el referéndum ilegal del 1 de octubre. En la otra cara de la guillotina, como se ve en la siguiente imagen, se podía leer "tu destino, Borbón".

Se trata del tercer día de protestas organizadas por los autodenominados Comités en Defensa de la República (CDR) para reivindicar el "mandato del 1-O". Esta vez, al coincidir con la ratificación de la inhabilitación de Quim Torra por parte del Tribunal Supremo, el Govern no ha organizado actos institucionales.

La protesta en cuestión se basa en "responder al rey" por su célebre discurso del 3 de octubre de 2017, cuando se dirigió a la nación para hacer prevalecer el Estado de Derecho en Cataluña y que motivó la multitudinaria manifestación constitucionalista del 8 de octubre en Barcelona donde más de un millón de personas salió a la calle.

Así como el pasado 1 de octubre, los manifestantes han vuelto a usar cabezas de cerdo. En esta ocasión, no contra los jueces sino contra la jefatura del Estado. 

"Tu destino, Borbón", se puede leer en la guillotina.

El emplazamiento elegido ha sido la Plaza Urquinaona, que es donde hace tres años se produjeron los altercados de mayor calado.

Los CDR colocan una guillotina contra el rey

"Convivencia"

Después del deshielo institucional entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el de la Generalitat, el movimiento independentista señala a Felipe VI como uno de los principales valedores de "la represión" que, a su juicio, sufren. 

Esta animadversión por el Jefe de Estado -y la coincidencia con la inhabilitación de Torra- llevó al Ejecutivo de Sánchez a la determinación de vetar la participación del rey en la entrega de despachos en Barcelona del Consejo General del Poder Judicial. 

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, justificó la decisión apelando a la "convivencia". De acuerdo con el Gobierno, la presencia del rey podía exacerbar la polarización.