El Gobierno pone con la ronda de contactos que arranca este miércoles la primera piedra para convencer a los partidos de la oposición de que se sumen a su propuesta de Presupuestos Generales del Estado. La tarea no es fácil. Después de una semana en la que se han acentuado las discrepancias con sus socios de Unidas Podemos, Moncloa ha avalado la exigencia de los de Pablo Iglesias de estar presentes en las negociaciones con el resto de partidos. Ahora, queda pendiente hilar un encuentro transversal con otras formaciones que desemboquen en un acuerdo en el Congreso.

"El Gobierno de coalición es un gobierno de coalición", ilustró el pasado martes la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, para transmitir la imagen de que el Gobierno está unido y que sus esfuerzos van dirigidos a sacar adelante unas cuentas con el mayor respaldo parlamentario posible.

Se abren, así, tres posibles escenarios para confeccionar un nuevo acuerdo que deje atrás las cuentas de Cristóbal Montoro, prorrogadas hasta en tres ocasiones desde su aprobación en 2018.

La nueva coyuntura derivada de las crisis del coronavirus obliga a reformular las inversiones y previsiones de gasto. Los nuevos Presupuestos, además, deben servir para canalizar los 140.000 millones de fondos europeos para reactivar la economía y garantizar su ejecución.

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Todo ello, esperan desde el Gobierno, debería propiciar el entendimiento con todas aquellas formaciones "con responsabilidad de gobierno", en alusión al PP.  Pero el apoyo del partido de Pablo Casado es precisamente el más difícil de lograr.

Bloque de investidura

La primera opción que estaba sobre la mesa antes de la irrupción de la pandemia era la de mantener el apoyo de la mayoría de investidura. Es decir, que PSOE (120 escaños) y Unidas Podemos (35) contaran de nuevo con PNV (7), Más País (3), BNG (1), Nueva Canarias (1), BNG (1) y Teruel Existe (1). (ERC y EH Bildu se abstuvieron).

Al tratarse de la Ley de Presupuestos y no de la votación de investidura en segunda vuelta se requeriría también del voto favorable de ERC (13). En este caso, sumarían un total de 181 diputados (de los 175 necesarios). Los abertzales, por su parte, quedarían fuera de la ecuación.

'Frankenstein naranja'

La segunda opción posible, que sería un acuerdo con PNV, Cs y partidos minoritarios, es la que genera más rechazo entre las filas de Podemos, pero no por ello deja de ser la más factible de las que están ahora mismo sobre la mesa.

Pedro Sánchez ha demostrado que tiene su propia agenda política y no ha dudado desde el inicio de la crisis sanitaria en pactar con el partido naranja desde los sucesivos estados de alarma al decreto de la nueva normalidad.

Como informó este medio, esta mayoría alternativa estaría conformada por PSOE (120), Podemos (35), Cs (10), PNV (7), Navarra Suma (2), Coalición Canaria-Nueva Canarias (2), Partido Regionalista Cántabro (1) y Teruel Existe (1) y alcanzarían los 178 diputados.

Además, se podrían sumar otras formaciones como la de Íñigo Errejón (3) y excluiría a los independentistas de ERC, Bildu y BNG por un lado, y al PP por el otro.

Hay que tener en cuenta que la ley permite aprobar los Prespuestos con 175 diputados en un tercera votación después de que se haya producido un empate. Con la actual fragmentación en el Congreso, no se excluye que esta vía puede permitir sacar adelante las nuevas cuentas.

Para no cerrarse puertas antes de tiempo, el Gobierno sigue defendiendo que hablará con todos los que "no quieran excluirse". Y que, en consecuencia, Cs ni ERC son incompatibles.

Milagro del PP

Como última -aunque más improbable- opción está que el PP y Ciudadanos se avengan a pactar unos Presupuestos con el PSOE. Esto podría precipitar la salida de Podemos del Gobierno pero formaría una mayoría sólida y estable -con 219 diputados- para el resto de legislatura.

Bruselas ha dejado entrever en más de una ocasión la necesidad de consensuar unos presupuestos públicos con el apoyo del principal partido de la oposición, pero los conservadores han reiterado que la presencia de Podemos en el Ejecutivo es un escollo para alcanzar acuerdos. 

La portavoz del Gobierno contrapuso este martes la "disposición" de Cs de pactar frente al "cálculo partidista" del PP y fuentes socialistas apuntan a este medio que los de Casado "están en una dinámica electoralista" que obstaculiza una negociación sincera de los Presupuestos. 

A fecha de hoy, nada induce a pensar que esta opción pueda materializarse. Ni los recientes llamamientos a la "unidad" del presidente Sánchez ni el pacto de mínimos logrado con la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica parece que vayan a dar pie a unos presupuestos públicos rubricados tras la consecución de grandes consensos.