Marcos de Quinto es antónimo de la indiferencia. Sus intervenciones, cargadas de sentido del espectáculo, soliviantan al adversario... y a veces hacen temblar a los suyos. Como él mismo dice, es un "pirata sin bandera". A partir de hoy, lo es de facto. Ha abandonado Ciudadanos tras un año y dos meses de dedicación a la política.

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El exdirectivo de Coca-Cola fue fichado por Albert Rivera en la era del "no" irreductible a Pedro Sánchez. Ha renunciado a su escaño poco después de que Inés Arrimadas pactara con el PSOE la prórroga del estado de alarma. Era el último diputado naranja en desacuerdo con el giro recién estrenado por la nueva dirección. Hasta el último minuto, respetó la disciplina de voto. Su salida, en contra de lo que venía siendo una tradición en Ciudadanos, no ha sido abrupta ni hostil.

Aunque, anoche, tras conocer el acuerdo a tres bandas entre PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu también en torno al estado de alarma, apostilló: "Se han reído de Ciudadanos. Nunca me ha dado tanta tristeza haber tenido razón".

La hemeroteca "dequintiana" es amplia, nada tiene que ver con la de esos parlamentarios que encadenan legislaturas envueltos en la niebla de la irrelevancia. A De Quinto le gusta el salseo, el cuerpo a cuerpo, la esgrima tuitera... Sí, le gusta demasiado. También le encandila sentirse bestia negra de Podemos.

El otro día, se presentó en la Cámara con camisa abierta y camiseta para hacer ver a Iglesias la sensación que ellos causan en sus visitas al Rey. Y así una tras otra. Y en esta entrevista, una tras otra. De Quinto carga la suerte y, siempre, incluso en el tema más intrascendente, se asoma al abismo. De Quinto, por más que se empeñe, siempre será "De Quintos". La culpa la tiene "De Guindos".

Ahora que se va, tengo que preguntárselo: sus adversarios han creado el arquetipo de Marcos De Quinto como un hombre que, armado de un buen vino, se lanza a Twitter con el cuchillo entre los dientes. ¿Qué responde?

¿Tengo adversarios? ¿De verdad? Es la primera noticia que tengo. Estaré más atento a partir de ahora. 

Me siento un poco decepcionado. Esperaba que prendiera la mecha con la provocación. ¿Se convierte en un moderado a la hora de partir?

¿Moderado yo? No empecemos a faltar -se ríe-.

¿Por qué se va?

Por coherencia. He manifestado públicamente una postura que, sinceramente, creí que apoyaría la dirección de mi partido, pero no ha sido así y creo que permanecer en él no daría de mí la imagen de integridad que creo todo político debiera dar. 

También, a diferencia de lo que se acostumbra a ver en política, me voy sin portazos, sin estridencias, sin ruedas de prensa destructivas, sin aferrarme al acta de diputado… Al contrario, me voy con lealtad a mi partido, a su dirección y a todos mis compañeros, a los cuales admiro.

¿Qué debería haber cambiado para que usted se quedara? 

Probablemente debí haber sido más convincente a la hora de exponer mi posición a la dirección… o ésta debió ser mas convincente a la hora de exponerme la suya.

El objetivo fundacional de Ciudadanos es “librar a la política de las influencias nacionalistas”. ¿No es eso lo que consigue Arrimadas con sus pactos puntuales con Pedro Sánchez?

Puntualmente, sí. No cabe duda. Pero, ¿por cuánto tiempo? Mientras Sánchez, o el PSC, que es lo mismo, siga donde está, ese peligro siempre existirá, puesto que ha demostrado que carece de principios. Es capaz de pactar con el diablo, y no lo digo en sentido figurado, con tal de mantenerse en el poder. Yo no soy sectario, no tengo nada contra el PSOE. Al contrario, como mucha gente, espero que algún día esa izquierda moderada que Sánchez acalló, vuelva a existir.

Explíqueme eso de que no lo dice en sentido figurado. ¿Quién es para usted el diablo?

Los que han asesinado a los que no pensaban como ellos y todavía no se han arrepentido.

¿Dice que Bildu es ETA? 

Lo que he dicho... la gente lo entiende. Creo que me he explicado bien.

Se lo pregunto de otra manera: ¿el cabreo de Esquerra Republicana no es la prueba de que el giro de Ciudadanos desmonta lo que usted mismo ha llamado varias veces el “gobierno Frankenstein”?

No se cuánto hay de real en “ese cabreo”, no sé si hasta estará pactado. Me explico: Esquerra ve con recelo la posibilidad de que Torra convoque elecciones y, por ello, necesita escenificar un desencuentro con su socio Sánchez. Entre tanto, Sánchez echa manos de nosotros temporalmente y cuando precise, no ya de nuestros diez diputados, sino de los de ERC, no le importará volver a cambiar de discurso. Ya lo hemos visto.

El Gobierno quiere curarse en salud con el confinamiento a costa de destruir nuestro tejido empresarial

¿Cuál era su plan alternativo? Es decir: ¿adónde íbamos sin prórroga del estado de alarma? 

Yo no creo haber propuesto nada insensato. Otros países han salido adelante con menos restricciones que nosotros. El propio PNV declaró que no veía esa necesidad, al igual que varias organizaciones empresariales. Por supuesto, hay que redoblar las medidas de protección personal e impulsar la obligatoriedad del uso de la mascarilla, pero creo que el actual gobierno está tan asustado con la incompetencia que mostró al inicio, que ahora quiere curarse en salud a costa de destruir nuestro frágil tejido empresarial.

Es decir, ¿usted habría desconfinado España antes? ¿Cómo y de qué manera? Le pido concreción, ya que de esta respuesta subyace su marcha. 

Yo hubiera desconfinado antes, pero también hubiera confinado antes si hubiese tenido los informes de la OMS que poseía el Gobierno.

Juan Carlos Girauta, amigo y compañero de bancada, ha descrito la maniobra de Arrimadas como “ser la escobilla del váter de un autócrata”. ¿Lo comparte?

Girauta es una persona muy querida por todos en Ciudadanos, incluida Inés. Todos le conocemos y hemos admirado su valentía y su pasión. Yo no voy a reducir lo que es Girauta a una frase puntual, porque Girauta es mucho más, es toda una trayectoria demostrando una valentía que muy pocos han tenido.

Vale, en ese caso, olvide que lo ha dicho Girauta: se lo vuelvo a preguntar. ¿Usted considera que Ciudadanos es “la escobilla del váter de un autócrata”? 

Probablemente, no. Una expresión así es absolutamente perdonable a un miembro de la familia, pero no a un extraño. Y Girauta siempre ha sido Ciudadanos.

¿Qué adjetivo le pone usted a Sánchez?

No le voy a adjetivar. Solo espero que se marche cuanto antes, porque es una persona resentida que vive de enfrentar a los españoles.

¡Con todo lo que usted adjetiva en Twitter! ¿Me va a dejar a medias? 

No soy muy imaginativo con los adjetivos -duda unos segundos-. Es que lo de “payaso” ya lo he utilizado. No se me ocurre otra cosa.

¿Ha influido Girauta en su salida? 

Por supuesto que no. Respeto mucho a Juan Carlos, al igual que él a mí, y no se le ocurriría decirme lo que tengo que hacer o dejar de hacer.

Sánchez, a diferencia de la socialdemocracia europea, se junta con el populismo de ultra izquierda y el nacionalismo pijo más insolidario

Primero se fueron de Ciudadanos los que buscaban un pacto con el PSOE, ahora se van los que lo desdeñan. ¿Quién se queda entonces?

Repito, yo quiero un pacto con el PSOE, pero ¿dónde está el PSOE? El del sentido de Estado, el de las líneas rojas, el de la izquierda moderada, ese sólo queda en alguna “reserva autonómica”, pero lo que hoy tenemos es un partido socialista que, a diferencia de la socialdemocracia europea, que pacta con populares y liberales, se junta aquí con el populismo de ultra-izquierda y el nacionalismo pijo más insolidario. 

El CIS dice que Ciudadanos está creciendo. ¿Se lo cree? 

Yo no me creo a Tezanos.

¿Le ha decepcionado Ciudadanos?

Para nada. Inés es una persona admirable: fuerte, inteligente y valiente. Si la gente conociera mejor a mis compañeros, ¡excompañeros!, de partido, cambiaría su opinión respecto a los políticos. Les admiro porque no solo son grandísimos profesionales llegados a la política, les admiro no solo por su inagotable capacidad de trabajo, sino porque también son buenas, muy buenas personas.

Ha abandonado el partido, ¿se queda huérfano o a quién votaría hoy? 

No.

¿Eso qué significa?

No me he quedado huérfano. Voy a ser leal con mis compañeros.

¿Les va a votar?

El voto es secreto -ríe-. Voy a ser leal con mis compañeros.

¿Qué fue lo último que usted le dijo a Arrimadas antes de irse?

Le envié un mensaje esa mañana diciéndole que no se preocupara -está a punto de ser madre- y que lo hablaba todo con la dirección, que no habría ningún problema con mi salida. Pese a ello me llamó y fue una conversación muy agradable.

Si hablara con Sánchez, le pediría que no hiciera más daño a España ni al PSOE

¿Ella le pidió que se quedara? 

No desvelo conversaciones privadas. En cualquier caso, ya no soy un crío, muy a mi pesar, y la gente sabe que cuando tomo una decisión, es firme. 

¿Y qué le diría a Pedro Sánchez si pudiera charlar con él?

Que no haga más daño a España y al PSOE.

Con la cantidad de cosas que le ha dicho a lo largo de este año, me esperaba algo más original. 

La originalidad me la guardo para los martes. 

¿Cree que Pablo Iglesias le odia?

No lo creo… pero pudiera ser, no me parece una persona noble.

¿Usted le odia a él?

Para nada. No ocupa ni un milisegundo de mi pensamiento. Es simplemente un activista, un activista mediático que, a punto de perder su partido, se abrazó a Sánchez al borde del K.O y llegó a vicepresidente, cargo desde el que se dedica a hacer oposición a la oposición.

¿Se pasó al llamarle “payaso”? Usted representaba a un partido y a miles de ciudadanos.

Para nada. No es una ofensa, es un oficio muy loable. ¿Quiere que le diga un par de ofensas, solo a título de ejemplo, para que vea usted la diferencia? Algunas me las dicen sus sicarios los días pares… y también los impares.

¿Quiénes son sus sicarios y qué le dicen? Si tira la piedra, no esconda la mano.

Pregúnteselo usted a Marlaska, que es quien investiga las redes. No me gusta ir de víctima.

La política se ha polarizado. Abascal e Iglesias se han propinado sendos golpes de guerracivilismo. ¿Cómo ve esta escalada?

Creo que la Guerra Civil es una especie de Caja de Pandora: siempre empieza a abrirla la izquierda para movilizar sentimientos pero, cuando intenta cerrarla, a veces ya es tarde. Están aflorando comportamientos de entonces, de la izquierda, que no eran muy conocidos.

¿Usted ha contribuido a ella? 

Yo siempre he apoyado un acuerdo Cs-PP-PSOE. Siempre. La polarización la han ejercido los que se han ido al juego de la ultraizquierda y el secesionismo, despertando una reacción que no esperaban. Aquí se ha hablado mucho de que si Rajoy “había creado” muchos independentistas… ¿se hablará un día de cuánto voto de VOX ha creado Sánchez con sus mentiras y sus pactos? ¿Se hablará?

Se ha ido porque no le gusta que su partido pacte con el PSOE. ¿Eso no es contribuir a la dinámica de bloques?

En ningún momento esta votación tenía que ver con apoyar o no al PSOE, sino apoyar o no el estado de alarma. He pensado que extenderlo no era lo mejor. Esa es la única razón. No es un tema político.

Desgraciadamente, en España existe un resentimiento hacia el que triunfa

¿Es de los que piensa que “en España se odia a los ricos”?

Desgraciadamente, hay resentimiento hacia el que triunfa. Ni Amancio Ortega ni Juan Roig nacieron ricos… entonces, ¿por qué se les ataca? Quizás la ultraizquierda ha sido muy inteligente inventando “una especie de religión” que aportaba paz a quienes no triunfaban: “La culpa no es tuya, si tú no has llegado donde Amancio Ortega o Juan Roig han llegado, no es culpa tuya, es que ellos habrán robado. Pero no te preocupes, que nosotros les quitaremos su dinero para dártelo a ti”. ¿Y quién no va a comprar esto? No solo te exculpan de tu propia responsabilidad, sino que te ponen en la diana, como un culpable que, supuestamente, ha robado y que va a ser expropiado. Triste. Y así no avanza un país.

¿Se considera rico?

Sí, en muchos sentidos. Probablemente también en el económico.

A Podemos le encantaría expropiar todo patrimonio superior al de Pablo Iglesias, esa es la medida de referencia

Entonces, según su razonamiento anterior, ¿piensa que Podemos le coloca en la diana y que quiere expropiarle su dinero?

Estoy seguro de que a Podemos le encantaría expropiarme mi felicidad, la cual no se debe al tema económico. Pero no saben cómo hacerlo, así que les encantaría expropiar todo patrimonio superior al de Pablo Iglesias. Esa será siempre la referencia del patrimonio que no hay que expropiar. Cuando vivía alquilado en Vallecas, todo lo que había por encima era objeto de expropiación. Con sus nuevos sueldos y su nueva casa, ha ido elevando ese límite.

¿Qué le parece el término “Cayetano” como descripción de los manifestantes del barrio de Salamanca?

No me gusta, por la intencionalidad de quienes lo crearon. Pero si la persona a la que el término hace referencia, lo aprueba y lo asume como algo que reconoce su trabajo contra el populismo y el secesionismo, fenomenal.

No he participado en ninguna cacerola, pero sí participé en muchas manifestaciones antifranquistas

¿Ha participado en alguna cacerolada? ¿Tiene previsto hacerlo? 

No. Participé en muchas, muchas manifestaciones durante el franquismo. Bastante antes de que nacieran muchos de los ahora se declaran antifranquistas. Asistir a ellas suponía un riesgo. Desde entonces no había vuelto a manifestación alguna, hasta que entré en Ciudadanos y empecé a asistir a las del Orgullo. Ahí volví a sentir “ese riesgo”. Volví a sentir que los violentos que nos acosaban, apoyados por Marlaska, eran igualitos que los Guerrilleros de Cristo Rey, que entonces, amparados por la policía, también nos acosaban.

¿Qué opina de esas concentraciones en pleno estado de alarma donde no se respetan las distancias de seguridad?

Creo que hay que respetar las medidas: mascarillas, distancia de seguridad, etc. Lo que me llama la atención es que este problema de ausencia de mascarillas y de distancias de seguridad se da con igual e incluso mayor intensidad fuera de estas concentraciones, o en concentraciones proetarras, y nuestro Ministerio del Interior no parece interesarse tanto por ellas. Uno podría llegar a pensar que lo que importa no es tanto la salud, como el control de la protesta. 

Tenía razón: es un “pirata sin bandera”. ¿Es usted demasiado incontrolable como para estar en un partido político?

No creo que sea incontrolable, de hecho, he respetado la disciplina de partido hasta este miércoles, votando, por primera y última vez, algo de lo que no estaba convencido. Lo que yo verdaderamente soy es insobornable, que es distinto.

Siempre percibí en el aparato y en el equipo de comunicación de Ciudadanos una tremenda intranquilidad cada vez que usted se disponía a tuitear o a atender a los medios de comunicación. ¿Usted lo sentía también así?

Nunca lo sentí, la verdad.

¿Fue atado en corto?

¿Yo? Ni con longaniza. He tenido a una jefa de prensa espectacular, Susana León, de la que he aprendido muchísimo. Y eso que venía ya “con titulación”.

Después de su paso por la política, ¿cree que es demasiado impulsivo como para formar parte de un partido?

Me sorprende la imagen que tienes de mí. En la empresa en la que he trabajado durante 35 años tengo fama de estratega. Es a lo que me he dedicado toda la vida. Nunca he hecho un movimiento sin tener bien analizados todos los escenarios.

¿Su compromiso era sólo con Albert Rivera o con la política en general? ¿Ficharía por otro partido? 

Mi compromiso era conmigo: yo soy profundamente liberal… no solo en lo económico, sino también en lo social. Ciudadanos es el único partido donde he visto ese sentido del liberalismo en ambos planos. Me comprometí con el proyecto. Albert me trajo… y a Inés la he apoyado en sus primarias. No me arrepiento. Creo que es una política espectacular. 

Soy un convencido liberal en lo económico y en lo social, esto último choca con algunas corrientes de Vox

Desde que se fue, en Twitter, que usted conoce tan bien, dicen que encajaría en Vox. ¿Le gusta Vox? 

Eso seguramente lo dice gente que quiere que yo entre en Vox para cargármelo -vuelve a reírse-. Tengo un respeto personal a algunas personas que están en ese partido, pero yo soy un convencido liberal. Tanto en lo económico como en lo social. Esto último chocaría con algunas corrientes de Vox.

¿Tiene ofertas para volver al sector empresarial? 

¡Qué ganas tenéis de que no me retire! Llevo trabajando como un mulo desde que a los 23 años entré en Coca-Cola España. Probablemente muchos no sepan lo que es trabajar en una empresa norteamericana de “bienes de consumo de alta rotación”. No he parado durante 37 años. Ya es momento.

Permítame la malicia: ¿fue usted más tuitero que diputado?

¿Y usted? Sin malicia, ¿es más tuitero que periodista?

Oiga, que yo no he montado las escandaleras que ha montado usted. 

Yo no he montado ninguna escandalera, es que hay mucha gente escandalizable. 

Siempre con el adversario en el punto de mira y siempre en el punto de mira del adversario. Con la perspectiva que da la marcha, ¿se arrepiente de algo?

Mi vida no ha sido fácil, pero estoy orgulloso de haber vivido. Porque siempre elegí vivir antes que sobrevivir.

Entonces, el dinero no da la felicidad.

Por supuesto que no. Decía Eduardo Punset que la felicidad es la ausencia del miedo. Y yo no lo tengo.

Para concluir: póngase nota como diputado.

“Progresaba adecuadamente”.