Patricia Reyes no ocupará el escaño que deja libre Marcos de Quinto. La que fuera miembro de la Mesa del Congreso permanecerá en el Real Madrid. El equipo blanco la fichó para su fundación después de que abandonara la política. Por tanto, será Miguel Gutiérrez quien releve al exdirectivo de Coca-Cola.

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La exdiputada liberal, en conversación con este diario, confirma que no regresará a la actividad parlamentaria: "No me veo en este Congreso tan polarizado". Reyes, moderada en su discurso y en sus propuestas, todavía mantiene su carné de afiliada, pero rechaza regresar a la primera línea.

Según cuenta a este periódico, ya ha comunicado al partido su decisión. Lo ha hecho a través de Carlos Cuadrado, actual vicesecretario y mano derecha de Arrimadas en lo que se refiere a los asuntos del aparato.

"El Real Madrid me ha brindado una gran oportunidad en el área de responsabilidad social corporativa con importantes proyectos que me ilusionan. Tengo un compromiso. No se me ocurre otro lugar mejor para trabajar", especifica la propia Reyes.

"En estos tiempos que corren, me siento más útil donde estoy que volviendo a la política", arguye. Patricia Reyes, también abogada especialista en violencia de género, ya se mostró incómoda, en su última entrevista con EL ESPAÑOL, respecto a ese debate embarrado que viene caracterizando el Congreso de los últimos meses.

En tiempo de Albert Rivera, fue la dirigente encargada de gestionar el área LGTBI del partido. Suyas fueron las propuestas relacionadas con el feminismo o la gestación subrogada. Curiosamente, Inés Arrimadas no hizo demasiado por rescatarla en su nueva etapa. Una circunstancia que descorazonó a varios mandatarios de Ciudadanos.

Algunos de ellos han intentado convencerla para que regresara una vez se ha conocido la marcha de De Quinto. Ella responde: "Ha sido un honor ser diputada y siempre estaré orgullosa de haber representado a los españoles. Lo hice lo mejor que pude. Por supuesto, deseo lo mejor a mis antiguos compañeros".

Tomará, por tanto, el testigo Miguel Gutiérrez. Un hombre de aparato, uno de los negociadores más experimentados de los naranjas. Fue él, por ejemplo, quien conversó con PP y Vox para atar la alcaldía de Madrid. Antes de perder su acta de diputado, fue secretario general del grupo de Ciudadanos en el Congreso.