Alberto D. Prieto Eduardo Ortega Socorro

Pedro Sánchez está dispuesto a abrir el melón constitucional en plena pandemia del coronavirus. Así lo anunció de soslayo en su rueda de prensa tras el Consejo de Ministros de este martes, en el que se aprobó tras más de cinco horas de reunión el plan de desescalada para las restricciones impuestas por el estado de alarma el pasado 14 de marzo.

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"Probablemente, tengamos que hacer una reforma de nuestra Constitución para blindar la sanidad pública", dijo textualmente el presidente del Gobierno.

Sánchez da un salto más adelante, mientras la oposición lamentaba haber conocido, una vez más, los términos del “Plan para la Transición hacia una nueva normalidad” por los medios de comunicación y a la vez que sus nuevos Pactos de la Moncloa todavía no han arrancado.

Ahora que las negociaciones se han trasladado al Congreso, aún no se ha concretado el calendario ni la estructura de trabajo de la comisión parlamentaria para los "Acuerdos de Reconstrucción". Aun así, el jefe del Ejecutivo abrió un nuevo frente en su relación con los agentes políticos que, según ha sabido este periódico, sorprendió en el seno de los principales partidos de la oposición.

El PP y los recortes

Sánchez enmarcó esta frase en el contexto de una reflexión sobre "las lecciones que tenemos que extraer entre todos, más allá de nuestra ideología para reforzar lo que se ha demostrado que es tan imprescindible, tan importante", como es "nuestro Estado del bienestar".

En todo caso, algo de "ideología" sí que dejaba traslucir el comentario del presidente. A lo largo de este mes y medio largo de estado de alarma, y en las rachas más duras de saturación en los hospitales, líderes de las dos formaciones que sustentan el Ejecutivo han lanzado reproches a "los recortes en Sanidad y Educación" de la última etapa de Gobierno de Mariano Rajoy como la principal causante del desabastecimiento.

Por ejemplo, este vídeo de la web afín a Podemos Spanish Revolution culpaba a Amancio Ortega, Rajoy y Pablo Casado de "matar con recortes y capitalismo" fue hecho público el pasado 2 de abril.

Además, el propio presidente no ha perdido ocasión de lanzar pullas a la Comunidad de Madrid en sus intervenciones públicas y en el Congreso, poniendo en duda la gestión de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso. Sánchez, Pablo Iglesias y otros miembros del Gobierno han expresado sus quejas con los sistemas sanitarios de ésta y otras Comunidades Autónomas. Concretamente, las que han sido gobernadas por el Partido Popular en los últimos años.

Y lo mismo hizo en su alocución de este martes en Moncloa: "Tenemos que aprender que hay servicios que reforzar. Por ejemplo, el de la atención primaria y los Servicios de Salud Pública que, durante estos últimos años, desgraciadamente, se han visto deteriorados porque se han priorizado otra serie de cuestiones por parte de los distintos territorios".

El modelo mixto

El modelo sanitario mixto al que se ha referido Sánchez, y que defiende especialmente el Partido Popular, no es ni más ni menos que incrementar la colaboración público-privada para llevarla al entorno de la gestión sanitaria.

El presidente del PP, Pablo Casado, durante su visita a la Fundación Cris contra el cáncer. EP

Hay varias fórmulas para profundizar en esta relación. Por un lado están los conciertos de las Administraciones Públicas con el sector privado para la realización de acciones sanitarias concretas, más allá del suministro de pruebas diagnósticas, como la atención sanitaria especializada, algo muy común en regiones como Madrid.

Por otro lado, está la cesión de la gestión de un centro público al sector privado en busca de una mayor eficiencia en el uso de los recursos. Se trata de una fórmula muy común en Europa y se ha logrado desarrollar en la ya citada Madrid y en Comunidad Valenciana, también con gobiernos socialitas.

En la primera mitad de esta década, el hoy consejero de Hacienda madrileño, Javier Fernández-Lasquetty, intentó sublimar esta fórmula a través de la licitación de la gestión de varios hospitales públicos madrileños, como el histórico de la Princesa. Pero el proyecto embarrancó al ser bloqueado por los tribunales.

Satisfacción en Podemos

Fuentes del lado morado del Gobierno, además, se mostraban satisfechas tras la rueda de prensa del presidente por su decidida apuesta "por proteger los derechos sociales y a las personas más vulnerables".

Pedro Sánchez, Teresa Ribera, Salvador Illa y Pablo Iglesias asisten al Consejo de Ministros de manera presencial. Moncloa

La formación de Pablo Iglesias, que en las últimas elecciones basó todo su programa electoral en "los artículos sociales de nuestra Constitución" -y a que fueran el "denominador común" de los nuevos Pactos de la Moncloa supeditó su apoyo a los mismos- nunca ha ocultado su interés por abrir el melón constitucional. Sus objetivos son mucho más ambiciosos que un mero "blindaje" de la Sanidad y aseguran que habrá que llegar hasta donde haga falta en este sentido.

El modelo mixto de colaboración en la Sanidad pública y privada es uno de los ejes fundamentales de la gestión del PP en las diversas Comunidades Autónomas en las que ha gobernado en las últimas legislaturas.

Contradicción

De hecho, tanto Pablo Casado como algunos de sus expresidentes regionales han rechazado las acusaciones de recortes sociales, poniendo como ejemplo la construcción de "hasta 12 hospitales nuevos en Madrid" en la década pasada. O las inversiones que "duplicaron el parque de centros de salud para la atención primaria" que Sánchez utilizaba este martes como uno de sus argumentos para la reforma constitucional que pretende abordar.

El presidente, asimismo, trataba de apoyar esta propuesta de cambios en la Carta Magna afirmando que "incluso también me presente a las elecciones con ello" en el Programa. Lo cierto es que de la página 66 a la 77 de su programa electoral, en las que se aborda el capítulo sanitario, no hay una sola mención al asunto.

La única que consta, lateralmente, en la página 57 incluye la "garantización como derechos fundamentales en la Constitución" de los "derechos sociales básicos de las personas, como los derechos a la protección de la salud". Pero todo dentro de un párrafo que no propone abordar cambios en la Carta Magna, sino que se compromete a plantearlos en condicional: "Si se aborda una reforma de la Constitución".