Un equipo testea al personal de la residencia de Valderrobres. En un círculo su alcalde, Carlos Boné.

Un equipo testea al personal de la residencia de Valderrobres. En un círculo su alcalde, Carlos Boné. E. E.

Política CORONAVIRUS

La guerra de un alcalde contra la Administración para salvar a 60 ancianos: sin test y sin sanitarios

El 80% de los residentes y la mitad de la plantilla del geriátrico de Valderrobres da positivo. Aragón solo contabiliza el 25% de estos casos.

11 abril, 2020 02:58

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En la residencia municipal de Valderrobres (2.400 habitantes), la única que hay en el pueblo, hay cama para 60 personas. Todo era calma en este municipio de Teruel, uno de los más bonitos de España, hasta el jueves 27 de marzo, cuando cuatro residentes presentaron síntomas claros de sufrir Covid. Las primeras pruebas no llegaron hasta cuatro días después: tres dieron positivo y uno, negativo.

"Cada día amanecían más abuelos con síntomas. Necesitábamos hacer pruebas para todos porque esto es una comunidad pequeña en la que convive el personal sanitario con los ancianos que cuidan. Escribí un correo electrónico a la Consejería de Ciudadanía, a la de Presidencia y a Salud Pública pidiendo test tanto para los 60 residentes como para los 42 trabajadores". La respuesta fue categórica: solo se hacen las pruebas de la Covid a quienes presenten síntomas

Carlos Boné, el alcalde de este municipio, describe para EL ESPAÑOL la situación más dramática que le ha tocado vivir desde que es alcalde de su pueblo. La residencia municipal no tiene capacidad para aislar a todos los residentes porque no dispone de habitaciones individuales para confinarlos de uno en uno. La gran mayoría, además, son personas con graves patologías e incluso con enfermedades mentales que les impide cumplir de forma estricta con las medidas de prevención: toser en el codo, no tocarse la cara o llevar bien puesta la mascarilla. "El aislamiento completo es imposible aquí", reconoce Boné.

Los días pasaban lentos en Valderrobres mientras el Gobierno pedía alargar el estado de alarma y los test que el alcalde seguía reclamando al Ejecutivo aragonés no llegaban. "Era una angustia insoportable porque intuía que la residencia era una ratonera: sabía que era imposible que no se lo pegaran los unos a los otros. Si los test se hubieran hecho masivamente antes hubiéramos podido evitar tantos contagios", se queja. 

Con el primer fin de semana de abril llegaron las primeras defunciones: dos dentro de la propia residencia, y uno en el hospital comarcal más cercano, el de Alcañiz. A dos de los fallecidos se les había hecho un test; a un tercero no, aunque presentaba síntomas claros de la enfermedad. Esta víctima no computa entre los más de 15.000 muertos por la pandemia.

Con las primeras muertes a sus espaldas y los contagios multiplicándose, Carlos Boné decidió saltarse las directrices de las autoridades sanitarias, "una burocracia muy lenta y compleja", y hacer la guerra por su cuenta. "Tenía claro que mi prioridad era salvar a mis vecinos: se lo debía tanto a los residentes como al personal sanitario que trabaja para cuidarles y que estaban totalmente expuestos". 

200 euros el test

Así fue cómo este alcalde decidió comprar las pruebas para testear a toda la residencia: ancianos y plantilla, en contra de las recomendaciones de las autoridades públicas. "Contacté con una empresa que me suministraba el material y me hacía las pruebas en un breve espacio de tiempo. Escribí un correo electrónico al Gobierno de Aragón para que me dijeran si eran válidos, pero nadie me contestó", describe. 

Boné adquirió 80 test por los que el ayuntamiento pagó 16.000 euros: a 200 euros la unidad que, finalmente, abonó en modo de colaboración una empresa agroalimentaria de la zona. El equipo especializado se desplazó este martes hasta la residencia para recoger muestras a todos -residentes y personal, con síntomas y sin ellos- en una operación de gran complejidad que se alargó durante horas.

Un equipo sanitario llega a la residencia de Valderrobres.

Un equipo sanitario llega a la residencia de Valderrobres. E. E.

El resultado del testeo masivo llegó el Jueves Santo por la mañana y el mazazo no pudo ser más descorazonador. Se detectaron 46 nuevos positivos entre sanitarios y residentes: son más del doble de los veinte confirmados que había por el departamento de Salud Pública del Gobierno de Aragón. Prácticamente ninguno de los nuevos contagiados presentaba síntomas, por lo que hacían la vida más o menos normal con el elevado riesgo de contagio que tiene ser portador del virus sin saberlo.

En total, el coronavirus alcanza ya en esta residencia al 80% de los ancianos (solo once residentes ha dado negativo en las pruebas) y a la mitad de la plantilla de trabajadores (hay 20 positivos de 42). El Gobierno de Aragón reconoce una cifra muy por debajo de la real: la lista oficial del Ejecutivo de Javier Lambán solo registra a uno de cada cuatro positivos de esta residencia. 

La única solución que se ofreció desde el Gobierno de Aragón al Ayuntamiento de Valderrobres, propietario de la residencia municipal, fue trasladar a los residentes que dieran positivos -hasta la fecha, dieciséis personas- a otras residencias habilitadas para asistir a los ancianos enfermos en dos municipios cercanos. La Diputación General de Aragón (DGA) ha optado por no dar ningún valor sanitario a los test encargados por el consistorio. Pilar Ventura, la consejera de Sanidad, aseguró públicamente que los únicos análisis válidos son los que realiza su departamento. El director general de Salud Pública, Francis Falo, afeó la conducta del alcalde de Valderrobres, pidió a cada uno encargarse de "sus responsabilidades" e intentó evitar que otros alcaldes compren test por su cuenta recurriendo al persuasivo mercado de la especulación: "Las empresas cobran precios desorbitados por las pruebas", alertó. 

En busca de personal

Al shock inicial de confirmar que prácticamente todos los residentes estaban contagiados por la Covid, el alcalde de Valderrobres tuvo que enfrentarse a otro problema mayúsculo en apenas unas horas: más de la mitad del personal, prácticamente todas las auxiliares y enfermeras que asisten a los residentes, tenían que aislarse porque habían dado positivo en el test. "Nos quedamos sin personal para cubrir el siguiente turno". 

Con la plantilla en cuarentena, el alcalde improvisó un bando municipal que extendió por toda la comarca: necesitaba personal sanitario para que se incorporara en horas. "Ante la grave situación en la que se encuentra la residencia de mayores de nuestro municipio solicitamos que todas aquellas personas que puedan trabajar cuidando a nuestros mayores de la residencia se pongan en contacto con nosotros", reza el escrito. 

El grito de auxilio traspasó en unos minutos las fronteras de la provincia de Teruel y en el siguiente turno ya había seis personas a su disposición para cuidar de los abuelos: una estudiante de quinto de medicina, una fisioterapeuta, dos auxiliares de enfermería... "En un principio nos harían falta seis más para tener la plantilla al completo", resume el alcalde, que estuvo a punto de confinarse él mismo, enfermero de profesión, ante la falta de personal. "Yo entendía que la gente tuviera miedo de venir a trabajar a un sitio donde hay tantos contagiados. Pero la colaboración ha sido tan inmensa..." dice, emocionado. El Ayuntamiento de Valderrobres paga la manutención y alojamiento en un hostal municipal a los empleados recién incorporados. "Son ya nuestros trabajadores y les proporcionamos todo lo que les falte".

Un pueblo volcado

El alcalde no quiere despedirse sin dejar constancia de los agradecimientos. Son tantos, que amplía la lista poco a poco por whatsapp. A los bomberos de Alcañiz, que desinfectaron la residencia por dentro; a la empresa que regaló dos tablets, la ventana por la que ahora los residentes sanos ven y conversan con sus familias; a otra compañía que regaló los productos desinfectantes; a la que les llenó la residencia de mascarillas para protegerles. 

Boné también recuerda al supermercado y a la carnicería que les regaló productos de sus tiendas; a las 25 mujeres voluntarias del pueblo que no dejan de coser mascarillas; a la asociación de jóvenes y a las cofradías, que este año no han salido de procesiones y han hecho donaciones a la residencia. A los agricultores, que sacan sus tractores para desinfectar las calles; a la empresa de Barbastro (Huesca) que les obsequió con pantallas protectoras para que se cubrieran y a todo el pueblo de Valderrobres y su comarca, que se ofreció en masa a este alcalde para trabajar en la residencia, en el puesto que hiciera falta.

Boné no duda cuando se le pregunta si volvería a contradecir las órdenes impuestas desde la Administración superior: "Es la mejor decisión que he tomado en mi vida: comprar por mi cuenta los test". Este viernes, desde la Consejería de Sanidad llegó el aviso de que "en breve" repetirían el testeo masivo para confirmar los datos del ayuntamiento que no se computa en el listado oficial del Gobierno regional. 

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