Puigdemont dirige y Torra ejecuta el plan. El presidente de la Generalitat se reunirá con Pedro Sánchez con el objetivo de demostrar que la línea política que abandera ERC es estéril a la hora de lograr que se cumplan las demandas del movimiento independentista.

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“Que Sánchez esté de acuerdo con organizar un referéndum, creo que así todos estaríamos muy satisfechos de la reunión”, se ha anticipado desde Waterloo el exmandatario catalán para fijar cuáles deben ser las líneas rojas de JxCat ante los anhelos de parte del espacio de la extinta Convergència de desmarcarse de sus posiciones maximalistas.

Por esta razón, Torra llegará a la cumbre con la propuesta bajo del brazo de celebrar un referéndum de autodeterminación, además de exigir la presencia de un mediador internacional para arbitrar en el "conflicto", la liberación de los políticos condenados por sedición y la disculpa pública por haber intervenido la autonomía mediante el artículo 155 de la Constitución.

Unas exigencias que chocan directamente con las posiciones del PSOE, que insiste en que el diálogo se desarrollará en el marco de la legalidad.

Señalar a ERC

La prioridad de JxCat, sin embargo, no pasa por convencer a Sánchez sino por señalar a sus socios de ERC ante la futura pugna electoral. Y es que pese a que las elecciones todavía no tienen fecha, Torra dio por “agotada” la legislatura después de que en el Parlament se visualizara la ruptura entre ambas formaciones.

Estos últimos acontecimientos en la región ha precipitado que la cumbre se desarrolle en un “contexto” que muchos enmarcan de “campaña electoral”.

En este sentido, JxCat aprovechará la cumbre para recuperar el protagonismo perdido ante un escenario electoral que no se vislumbra muy esperanzador para sus intereses, según reflejan los últimos sondeos.

Su objetivo pasará por demostrar que la única negociación política con Sánchez es la que facilite ejercer el “derecho de autodeterminación”.

Se trata, en definitiva, de confrontar su línea estratégica con la de ERC para cosechar el máximo apoyos en las urnas del electorado nacionalista. “Persistir y persistir” es una de las consignas que lanzan dirigentes de JxCat para convencer a su potencial votante que esta es la única vía para resolver el contencioso abierto con el Estado.

Por su parte, ERC, ha tenido mucho interés en que el Gobierno encabezado por Pedro Sánchez normalizara las relaciones con el presidente de la Generalitat. La formación de Oriol Junqueras hace equilibrios entre mantener un discurso de aparente unidad con sus socios en el Ejecutivo catalán y buscar el acercamiento con el ala catalana de Podemos de cara a otras alianzas postelectorales.

Fuentes cercanas a ERC hace tiempo que justifican el giro pragmático del partido por el interés de Junqueras y del resto de presos de esta formación de resolver su situación penitenciaria y dar salida al bloqueo institucional que ha llevado el llamado procés en Cataluña.

Sánchez diluye el encuentro

El presidente del Gobierno ha ampliado su agenda de visitas en Barcelona y se reunirá con las patronales Foment del Treball y Pimec, con dirigentes del PSC además de con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

El PP y Cs han arremetido contra Sánchez por reunirse con Torra, a quien consideran que ya no es presidente de la Generalitat después de que el Tribunal Supremo avalara la decisión de la Junta Electoral Central de retirarle su acta de diputado.

El resto de visitas institucionales de Sánchez servirá, en este sentido, para intentar que no se sobredimensione su encuentro con Torra. Será el presidente catalán quien tratará, en cambio, de sacar el mayor rédito electoral de la cumbre.