El alma liberal del PP, encarnada en su portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo, no quiere saber nada de coaliciones electorales con Vox. Génova contempla abrir la marca "España Suma" a Santiago Abascal, una posibilidad que rebelaría a los dirigentes y militantes menos conservadores.

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"La fragmentación en unas próximas elecciones sería letal". Con esa premisa trabaja Pablo Casado en su ansiada "refundación del centro derecha". Entre las posibilidades que están sobre la mesa para lograrla se encuentra ésta: "Un acuerdo preelectoral con Vox". Así lo adelantabó este diario tras confirmarlo mediante fuentes de la dirección popular. Ahora, distintos mandatarios de la organización admiten su incredulidad y se muestran meridianamente en contra: "Vox también es nacionalismo".

Una aseveración que coincide con la tesis que, precisamente, lleva manteniendo Cayetana Álvarez de Toledo desde la irrupción de Abascal. "Representan una nueva forma de nacionalismo (...) Buscan levantar fronteras y volver a la tribu", ha sintetizado en infinidad de ocasiones la ahora portavoz en el Congreso de los Diputados.

Ese mensaje, colocado en el espejo del vertido por Ana Beltrán en su última entrevista con EL ESPAÑOL, denotan la convivencia de estas dos almas en el PP. "Estamos de acuerdo con Vox en la mayoría de planteamientos", dijo la número 3 de Casado.

Álvarez de Toledo no se opone a los pactos programáticos con Vox que han apuntalado los Ejecutivos del PP en la Comunidad de Madrid o Murcia, pero concibe que, a día de hoy, las dos formaciones no pueden convivir en la misma lista electoral. Las políticas de inmigración o su discurso histórico preocupan al ala liberal del PP. Así lo detallan algunos dirigentes en conversación con EL ESPAÑOL.

El liberalismo del PP, agnóstico en lo religioso y que reivindica libertad de conciencia en el Congreso para temas como el aborto o la eutanasia, considera a Vox un partido que impulsa propuestas bruscas y surrealistas. De ahí que se sientan mucho más cómodos en el abrazo a Ciudadanos, una unión que definen como "necesidad básica".

El pronóstico de Casado

Casado, según ha trasladado a sus colaboradores, ve "muy complicada" una "alianza electoral" con Vox. Pero no la desdeña. Su poca probabilidad, razona el candidato, tiene más que ver con las intenciones de Abascal.

Al borde de las pasadas elecciones, Casado pidió a Vox que no se presentara allí donde las encuestas auguraban su fracaso. Según los cálculos del presidente popular, su partido habría obtenido así veinte escaños más.

Entendiendo la "fragmentación" como la principal causa de la victoria de Pedro Sánchez, Teodoro García Egea -secretario general del PP- registró el pasado julio la marca España Suma y todos sus sucedáneos autonómicos. Según explicó un importante dirigente popular a este diario, la intención es moldear la coalición en función de las circunstancias: "Si entra Ciudadanos, será muy difícil que esté Vox. Y viceversa". En el proyecto tendrían cabida los partidos regionalistas del estilo UPN.

Precisamente, fue Navarra la tierra probeta. PP y Cs aceptaron compartir lista, pero con una notable diferencia: allí, la formación mayoritaria es UPN y los resultados pronosticados a Casado y Rivera eran muy pobres.

Por eso, la Ejecutiva naranja no quiere saber nada de España Suma. Un destacado mandatario de Ciudadanos, en conversación con este diario, reconoce la "capacidad expansiva del PP" y el "peligro de quedar invisibilizados".

Con la rentrée de septiembre, Casado espoleará la refundación del centro derecha y Rivera remarcará -mediante el trabajo legislativo en el Congreso- las diferencias que le separan del PP.