Maribel, junto a su marido y dos hijos.

Maribel, junto a su marido y dos hijos. Cedida por la familia

Política EUTANASIA

“Si un día no os reconozco, tenéis que ayudarme a morir”

La familia de Maribel, una enferma de alzhéimer, llevará al Congreso su lucha para cumplir su voluntad y que se despenalice la eutanasia.

Maribel tiene 75 años y padece alzhéimer desde hace 12. Desde 2006 la vida transcurre para ella en otra dimensión, en lucha contra una enfermedad progresiva e implacable. De carácter enérgico, ha peleado por no sucumbir a la demencia y conservar la lucidez, pero el tiempo ha hecho estragos y hace un año que su mente se quebró irreversiblemente. Ahora se pierde en su casa de Portugalete (Vizcaya) y no es capaz de reconocer a su marido, Txema, ni a sus tres hijos, David, Ruth y Danel.

Su familia se esfuerza en cumplir su voluntad, en ayudarla “a marcharse”, a poner fin a su vida, tal y como ella dejó escrito. Sus seres queridos han desarrollado una campaña en las redes para contar su caso y promueven la recogida de firmas para reclamar la despenalización de la eutanasia y su regulación. Pronto acudirán con decenas de miles de apoyos al Congreso de los Diputados. Su objetivo es que la proposición de ley impulsada por el PSOE que encalla en la Mesa de la Cámara por el bloqueo de PP y Ciudadanos se apruebe en el hemiciclo.

La promesa del hijo

“Si empezara a olvidarme de amar, también quisiera dejar de vivir”, escribió Maribel Tellaetxe en una carta dirigida a su esposo en diciembre de 2006. Un año después hizo constar sus deseos en un Documento de Voluntades Anticipadas. No fueron dos únicas veces. Antes de que la enfermedad llegara, en casa era un tema del que se hablaba a menudo, por lo que todos sabían cómo pensaba.

El alzhéimer convivía con la familia Lorente Tellaetxe desde hacía mucho tiempo. Para Maribel era algo conocido. Su madre padecía la misma forma de demencia y a ella y a sus hermanos les tocó cuidarla. Fue testigo de su deterioro físico y mental y de la extrema dureza de sus últimos ocho años en una residencia, “como un vegetal”. Así que cuando el diagnóstico confirmó que empezaba a recorrer el mismo camino tuvo claro cuándo no querría seguir adelante.

Se lo dijo a su hijo Danel en la Nochebuena de 2013 cuando él la encontró llorando desconsoladamente: “Tienes que hacerme una promesa; el día que no recuerde uno de vuestros nombres, ese primer día que veas que os confundo, que no sepa cómo os llamáis…. Por favor, no esperéis a que me olvide de vosotros, a que no os reconozca como hijos o a que no reconozca a aita (padre). Ese día me tienes que ayudar a marchar”.

Hace ya meses que Danel afronta la carga de ese compromiso imposible de cumplir con la actual legislación española, que en su Código Penal (artículo 143.4) castiga con años de cárcel a quien ayude a morir a otro. “Sólo tengo dos opciones: mi madre tiene una muerte digna y yo voy a la cárcel, o yo soy libre y mi madre sigue sufriendo sin descanso”.

De su dilema deja constancia en el blog “Sosamatxu” (Sos mamá), abierto en noviembre para dar a conocer la situación de Maribel. “La vida es un derecho, no una obligación”, defiende antes de acabar arremetiendo contra la Iglesia y el Gobierno: “¿Quiénes son ustedes para decidir una ley que obligue a mi madre a sufrir hasta su muerte?”.

Danel incide en estas mismas ideas en su conversación con EL ESPAÑOL. “No tiene sentido que en el siglo XXI un paciente con una enfermedad degenerativa y sin cura se vea obligado a un final tan cruel, miserable y denigrante”, expone. “Lo único que se consigue es que alguien en esa situación piense en suicidarse antes de tiempo si sabe que no va a ver cumplida su última voluntad”, añade.

Un documental sobre el drama diario

La imagen de Maribel estará pronto en las pantallas. Danel, de 42 años, que dirige una escuela de cine en Barcelona, ha promovido la realización de un documental sobre su madre que a partir de marzo tratará de exhibir en distintos festivales. Se trata de dar a conocer cómo es la jornada de un enfermo de alzhéimer que no conserva ya sus facultades mentales y ha perdido todo contacto con la realidad.

“Es un relato sobre el drama diario de una persona a quien hay que levantar, vestir, asear, que no te reconoce –´disculpe caballero´me dijo el otro día-, que llora y hace gestos de dolor, que no sabe cómo apoyar los pies, que se cae y se asusta, que sufre… Tenemos un cuerpo en casa pero mi ama (madre) ya no está. Ella no quería vivir así”.

El documental narra el día a día de Maribel en 22´11”. El metraje es un pequeño homenaje a la fecha de su nacimiento. No es el único que viene recibiendo de sus seres queridos. Su marido y principal cuidador, Txema, de 78 años, que toca el piano y dirige desde hace décadas un grupo de música vocal, hace tiempo que le dedica poesías y canciones que expresan su amor y reconocimiento a toda una vida compartida. Aparecen recopiladas en el blog como “los relatos de un cuidador enamorado”.

Danel es el principal impulsor de la campaña de recogida de firmas en change.org, pero en ella están igualmente implicados su padre, sus hermanos y dos primas. Toda la familia está unida en pos del mismo objetivo, la despenalización para poder proporcionarle un suicidio asistido médicamente. “Una reivindicación social", según expresan, a tenor de los datos de las encuestas que  manejan.

“Los últimos sondeos demuestran que el 84% de los ciudadanos está a favor de la eutanasia; lo que nosotros pedimos es que sea una opción más, tan respetable como las otras, que a una persona en plenas facultades mentales y ante una enfermedad irreversible se le conceda el derecho a acabar cuando quiera con dignidad”, explica el hijo, consciente de la tragedia que envuelven las palabras cuando se ponen nombres propios. “Somos un padre y unos hijos pidiendo la muerte de nuestra madre, pero porque ella lo quería así. Si me hubiera pedido que la cuidáramos hasta la muerte, lo haríamos de esa forma”, insiste Danel.

Apoyos para ir al Congreso

La familia Lorente Tellaetxe combate la impotencia con la acción y está obteniendo resultados en su intento de llegar a la meta, que comparten con la Asociación de derecho a una muerte digna (DMD). En apenas dos meses han conseguido un importante eco mediático y el apoyo de mucha gente que se solidariza con ellos por vivir experiencias similares o porque se identifica con el debate legislativo que no acaba de arrancar en el Congreso. Su tramitación permanece congelada pese a las expectativas abiertas a finales del año pasado cuando la aprobación de la ley de cuidados paliativos planteada por Ciudadanos parecía abrir por fin la puerta a la discusión sobre la eutanasia.

Ahora el partido de Albert Rivera se ha interesado por el estado de Maribel y la familia de la enferma de alzhéimer cree estar un poco más cerca de las posibilidades que les brindaría exponer su caso en el Congreso. Su iniciativa es “familiar”, no política, aunque cuentan con el respaldo del PSOE y los partidos que secundan su propuesta legislativa, mayoría en la Cámara.

A los apoyos de las distintas formaciones políticas se ha sumado esta última semana la del Ayuntamiento de Portugalete, presidido por el socialista Mikel Torres. El Consistorio ha hecho suya la causa de sus vecinos y ha aprobado una declaración institucional a favor de la despenalización de la eutanasia y por el derecho a morir dignamente. Votaron a favor todos los concejales salvo el del PP, que no votó en contra sino que se abstuvo.

Fue el primer Ayuntamiento del País Vasco en secundar una iniciativa de este tipo, pero Barcelona y otros ayuntamientos catalanes ya asumieron con anterioridad la petición del movimiento asociativo para morir dignamente.

Al cierre de este artículo el apoyo a la propuesta del esposo e hijos de Maribel sumaba ya 164.240 firmas y los dígitos seguían moviéndose imparables con la finalidad de convertir a España en el cuarto país de la UE que regula, después de Holanda, Bélgica y Luxemburgo, el derecho a una muerte asistida.