Miguel Primo de Rivera y Urquijo.

Miguel Primo de Rivera y Urquijo.

España en la encrucijada

Política OBITUARIO

Miguel Primo de Rivera: el servidor del Rey

Ficha

-Miguel Primo de Rivera y Urquijo

-San Sebastián, 17 de agosto de 1934- Madrid, 3 de diciembre de 2018

-Político y abogado

-Casado con María Oriol Díaz de Bustamante, con quien tuvo nueve hijos, y más tarde con María de los Reyes Martínez-Bordiú y Ochoa

-Alcalde Perpetuo y Honorario, Hijo Adoptivo y Medalla de Oro de Jerez de la Frontera

Para recordar

De Miguel Primo de Rivera se recuerda y reconoce su gran servicio a España en los momentos más delicados de nuestra democracia. Hijo de Fernando Primo de Rivera, hermano de José Antonio, fundador de la Falange, y nieto del general que gobernó entre 1923 y 1930, fue un jerezano más -de hecho, el primero, como alcalde- pese a haber nacido en San Sebastián. Cinco meses antes de asumir la Alcaldía -el 2 de febrero de 1965-, se trasladó ya a la ciudad: "La chequeé como si fuese una empresa". Acabaría transformando la localidad, que le distinguió con sus más altos galardones. 

Aceptó para calmar a quienes, el propio Francisco Franco entre ellos, le querían en más altas responsabilidades. De hecho, rechazó ser jefe local del Movimiento, cargo que hasta entonces iba aparejado al de regidor. Pese a que no se veía en política, sería una figura clave. Minucioso y con mirada amplia, tenía reservado un hueco excepcional en los siguientes y turbulentos tiempos del país, en los que supo maniobrar y hacer buen uso de su influencia con los principales protagonistas de la Transición para que ésta avanzara.

En su libro No a las dos Españas, dedicado al rey Juan Carlos -con quien se educó-, cuenta que él no creía que por apellidarse así tuviera que ocupar a dedo un escaño en el Consejo Nacional del Movimiento: "Pensaba que la España del futuro, que es la que me interesaba, no podía sostenerse en una dictadura". Es a partir de 1976, en el Consejo del Reino y en las Cortes Generales, cuando inicia su gran trabajo por la concordia, con un papel fundamental para que el nombre de Adolfo Suárez estuviera sobre la mesa a la hora de designar a la persona que dirigiera la nación. Posteriormente, fue partícipe de la consecución de la Ley para la Reforma Política que devolvió la soberanía al pueblo. En su muerte, que se produjo pocos días antes del 40 aniversario de la Constitución, gana todavía mayor relieve la figura que con humildad y discreción obró buena parte de lo que hoy gozamos.

Su vida en imágenes