Imagen de la salida de la Virgen del Rocío.

Imagen de la salida de la Virgen del Rocío. Alfonso de Herrán.

Andalucía

La Virgen del Rocío ya está con su pueblo: emoción, lágrimas y fe inundan la aldea un nuevo Lunes de Pentecostés

El salto de la reja se ha producido a las 03:02 horas.

Más información: Suspenden la procesión de la Virgen del Rocío tres horas después de salir por la rotura del paso

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Las claves

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La Virgen del Rocío recorre las calles de Almonte en una nueva celebración del Lunes de Pentecostés.

Cientos de romeros esperaban con emoción, nerviosismo e ilusión el tradicional salto de la reja para acompañar a la Virgen.

Miles de devotos acompañan a la Blanca Paloma en su recorrido, manteniendo viva una de las fiestas más reconocidas de Andalucía.

La tradición se vive intensamente con gestos como el paso de bebés y niños sobre las cabezas de los almonteños, en una celebración que une generaciones.

La Virgen del Rocío ya está recorriendo las calles de Almonte.

La aldea 'dormía' contenida, con el murmullo nervioso que sólo conoce quien ha esperado durante todo un año este momento.

Cientos de romeros esperaban con ansias, nerviosismo e ilusión que fuese la hora, dando paso a uno de los momentos más esperados del año: el salto de la reja.

El reloj marcaba las 03:02 horas cuando los rocieros que aguardaban en el interior del templo han llegado hasta la virgen. En apenas unos segundos, la emoción y la fe volvieron a desbordarlo todo.

La ermita estalló entre vivas y lágrimas que se mezclaban con el sonido de las palmas de un pueblo entregado a su Virgen. Porque hay momentos que en el Rocío no se explican: se sienten.

Miles de devotos han acompañado -y lo siguen haciendo- a la Blanca Paloma en su recorrido por Almonte.

Un año más, el Rocío es el escenario de las estampas que lo han convertido en una de las fiestas populares más reconocidas de toda Andalucía.

Bebés y niños vuelan por encima de las cabezas de los almonteños, llegan a la Virgen y regresan al mismo sitio de dónde venían. Y de la misma forma. Como manda una tradición que desafía el tiempo y que sigue emocionando generación tras generación.

Los salves a la Virgen del Rocío y la Blanca Paloma han vuelto a resonar por todos y cada uno los rincones de la aldea onubense. Porque cuando la Virgen sale, El Rocío entero late al mismo compás.