Buba.

Buba. Cedida.

Andalucía

La increíble historia de Buba, de jugarse la vida en patera por 7.000€ a montar su propia churrería en Cádiz

Este senegalés de 22 años que cruzó el Estrecho con 16 sin avisar a sus padres está ahora asentado en Los Barrios "como uno más".

Más información: Así lanzan las mafias a los inmigrantes al mar sin saber nadar: 4 fallecidos en Cádiz

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Las claves

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Buba, originario de Senegal, cruzó el Estrecho en una patera pagando 7.000 euros a mafias para llegar a España en busca de oportunidades.

La travesía duró tres días, con 70 personas a bordo, en condiciones extremas y con riesgo de perder la vida antes de ser rescatados.

Tras su llegada, Buba trabajó varios años en una churrería, ahorró 8.000 euros y montó su propio negocio en Los Barrios, Cádiz.

Buba ha sido acogido por la comunidad local y sueña con que su madre pueda venir a España, aunque considera que es casi imposible.

En 2020, más de 40.000 inmigrantes llegaron a las costas españolas tras haber pasado por una de las travesías más duras que existen.

Cientos de kilómetros embarcados en una patera hinchable con decenas de personas a bordo y en mar abierto. Muchos de ellos no sabían nadar. Tampoco si llegarían vivos a su destino.

Buba fue uno de los que los consiguió y seis años después ha montado su propia churrería en Cádiz.

Natural de Tambacounda, una ciudad de Senegal, siendo solo un adolescente se montó en una de estas lanchas "de plástico" -organizadas por las mafias- dispuesto a cruzar el Estrecho.

Lo hizo además "sin dinero" y a escondidas de sus padres. "Sabía que obtendría un 'no' por respuesta" si les decía que se iba del país.

Para pagar a quienes planifican estos viajes, Buba estuvo trabajando en su tierra natal "muchísimos meses" hasta conseguir ahorrar la cantidad necesaria para pagarle a la organización criminal. 7.000 euros, ni más ni menos. Después de esto, se quedó con "20 euros" para 'sobrevivir' al resto del viaje.

Tres días de viaje

La travesía duró tres días. Tiempo suficiente para que el joven lo recuerde como "una de las peores experiencias" a las que ha tenido que hacer frente.

72 horas a la deriva, con frío, sin comida ni agua para todos y apegotonado con el resto de los inmigrantes. "Unos 70" había en total. "Lo pasé fatal. Fue todo muy difícil", narra a este periódico.

Sin embargo, "no tener oportunidades de ningún tipo" en su país lo empujó a hacerlo a pesar del miedo. Y no se arrepiente.

Buba recuerda como uno de los momentos más duros de todo el viaje los instantes previos al rescate de la embarcación por Protección Civil. "La barca empezó a deshincharse. Si los rescatistas hubiese tardado diez minutos más, hubiésemos muerto", asegura.

Giro de 180 grados

De esto han pasado ya seis años y su vida ha dado un vuelco de 180 grados.

A sus 22 años, Buba es un pequeño empresario del municipio gaditano de Los Barrios, donde se ha ganado el cariño de todos sus habitantes.

Prueba de ello es que nuestra conversación es interrumpida en múltiples ocasiones por vecinos que lo saludan. Desde niños hasta ancianos.

A su llegada a España, el senegalés entró en un centro de acogida de menores. Allí, según cuenta, estuvo "alrededor de un mes". "Quería salir pronto de él y empezar a ganar dinero para mandárselo a mi familia", relata.

Fue después de salir del centro cuando encontró lo que ahora le da de comer y con lo que ayuda a su familia en África.

Buba comenzó a trabajar en una churrería de El Bosque, un pequeño pueblo blanco de casas escalonadas aledaño al que es actualmente su casa. Después de cinco años haciendo -y aprendiendo a hacer- churros, decidió dar el salto en solitario. ¿El motivo? "Sabía que por libre podía ganar más dinero".

Todos sus ahorros en la churrería

Le costó "un dineral". El senegalés consiguió ahorrar "en torno a 8.000 euros" con su anterior puesto de trabajo, cantidad que invirtió íntegramente en su nueva "ilusión".

Hace cuatro meses que Los Barrios tiene una churrería más. La inauguración fue hace cuatro meses y por todo lo alto: churros gratis para todo el mundo. A partir de ahí, todo ha sido subir y ganar.

Es el mismo Buba quien admite que no se esperaba "la acogida" que su nuevo comercio ha tenido. Lo echó a andar "con mucho miedo por perder los ahorros" y ha sido un éxito rotundo. No obstante, admite que la "fama" le viene también de su anterior trabajo.

Actualmente, el senegalés vive con una pareja del pueblo a la que considera sus padres; es "uno más en la familia". Sin embargo, no olvida a sus progenitores biológicos y cinco hermanos que dejó hace seis años atrás, en .

Él lo tiene claro: "Mi vida ya va a ser aquí. España no tiene ni punto de comparación con Senegal; allí no hay oportunidades".

Buba confiesa que su mayor sueño es que, al menos, su madre pueda venir a vivir a España. Sin embargo, lamenta que sea algo “prácticamente imposible”, ya que su familia siempre ha vivido y trabajado en el campo, una forma de vida de la que no quieren alejarse.

La suya es una historia de superación, pero no es la única. Como él, miles de inmigrantes llegan a España cada año arriesgando su vida en el Estrecho en busca de la supervivencia.