Juanma Moreno y María Jesús Montero coincidieron este martes en un acto en Sevilla

Juanma Moreno y María Jesús Montero coincidieron este martes en un acto en Sevilla Europa Press

Andalucía

Sin sobresaltos y con control de daños: los partidos se atienen a una precampaña "hipotensa" a un mes del 17-M

Populares y socialistas evitan los enfrentamientos duros y se centran en una estrategia de control de daños.

Más información: La orden de no polarizar de Moreno aborta la confrontación de la Junta a la regularización masiva de Sánchez

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Las claves

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La precampaña electoral andaluza se desarrolla sin confrontaciones ni grandes sobresaltos, con los partidos optando por estrategias conservadoras y de control de daños.

El PSOE-A centra su campaña en temas sociales y busca fidelizar a su electorado, evitando entrar en polémicas o enfrentamientos directos con el PP y Juanma Moreno.

Juanma Moreno apuesta por una campaña tranquila y de bajo perfil, evitando la polarización y manteniendo la cautela para asegurar la mayoría absoluta.

Los partidos minoritarios y los sindicatos también mantienen un perfil bajo, mientras que se espera que la llegada de líderes nacionales aporte algo de tensión en los próximos días.

Queda apenas un mes para las elecciones del 17-M, pero la campaña -entendida en sentido amplio- no termina de arrancar en Andalucía. Falta tensión, audacia y ganas de agitar el avispero.

De hecho, ya se ha rebasado la primera mitad de la pre-campaña sin que los partidos hayan querido hacer sangre o buscar las vueltas al oponente. Todos parecen mantener la posición, más pendientes a no perder lo que tienen que a propiciar un vuelco.

Una situación, por el momento, conservadora en todos los bloques, si se atiende a los actos y declaraciones realizados desde el verdadero inicio de la carrera electoral, es decir, tras la Semana Santa.

A la vuelta de esta festividad, la candidata socialista María Jesús Montero anunció que venía a agitar la "campaña hipotensa, sin pulso" que le conviene al presidente andaluz y candidato a la reelección, Juanma Moreno.

Sin embargo, los hechos dicen otra cosa: el PSOE-A se ha centrado de manera muy evidente en la que es su principal baza, los asuntos de contenido social: sanidad, vivienda, ayuda a domicilio y dependencia.

Los socialistas están focalizados en fidelizar el voto de agentes y colectivos sociales, sin abrir el abanico a asuntos más espinosos o que puedan estar en disputa con otras formaciones. La propia regularización de extranjeros promovida por Pedro Sánchez no ha sido 'explotada' en clave andaluza.

La sensación en torno a San Vicente, sede del PSOE-A, es que el partido prefiere mantener unas expectativas razonables de reeditar los 30 escaños de 2022 a jugarse el todo por el todo en una campaña agresiva con 'puerta grande o enfermería'.

Porque los socialistas tienen, según las encuestas, más margen hacia el abismo: concretamente podrían caer hasta los 26 escaños, lo que supondría su peor resultado histórico. Por el otro lado, ¿cuánto puede ganar?

Una campaña a tumba abierta no garantizaría un gobierno socialista y la perspectiva más realista sería forzar un gobierno en minoría de PP con la colaboración de Vox. En este juego de número, el PSOE, por el momento, parece optar por el control de daños.

De ahí que tampoco haya querido María Jesús Montero confrontar directamente con la Junta ni con Juanma Moreno tras la polémica suscitada después de que la asociación de víctimas de Adamuz haya exigido que se investigue la gestión sanitaria de los populares el día del accidente.

No ha seguido la estela de su antiguo compañero del Consejo de Ministros, Óscar Puente.

Este ha pasado, en tres meses, de mostrarse convencido de que los efectivos sanitarios llegaron en el "menor tiempo posible", a ver como "una negligencia" que los sanitarios no supieran que había un segundo tren accidentado.

La campaña tranquila de Juanma Moreno

Es una estrategia que casa bien con las aspiraciones del PP para este periodo electoral. Moreno quiere una campaña tranquila, en la que cada cual ocupe su espacio, sin entrar en el cuerpo a cuerpo, ni bajar al barro.

Ante un tema que despierta tantas pasiones como la regularización de inmigrantes, la portavoz del Gobierno andaluz, Carmen España, descartaba entrar en valoraciones porque el Ejecutivo regional "no va a contribuir a la polarización".

Moreno ha cifrado en 15.000 los votos que están en juego para lograr la mayoría absoluta. Es un horizonte tan cercano como delicado. De ahí que los populares no quieran arriesgar ni dar un mal paso. La cautela, la sensatez y el perfil bajo que tan bien casa con la imagen de Moreno son también su baza electoral.

La izquierda andaluza llega a los comicios en un ambiente más inestable que el PP, a bloque con su líder desde hace ya tiempo. Montero tuvo que apagar el fuego creado por ella misma con la lista del PSOE de Cádiz el pasado viernes.

Que accediera finalmente a no tocar la lista tras el conato de motín interno puede interpretarse como un síntoma de debilidad o incluso de falta de tensión competitiva.

Por su parte, en Por Andalucía han estado entretenidos en la configuración de la confluencia, buscando el encaje de Podemos. Mientras, en el otro lado, Vox, cuyas expectativas se han estancado o tiran a la baja, se aferra a su agenda nacional, con la inmigración en el foco.

Ni siquiera los sindicatos han entrado a degüello en la campaña. Tanto es así que el encuentro de Montero y Moreno con el líder de UGT en Andalucía, Óskar Martín, en el hotel Alfonso XIII de Sevilla, se ciñó a una exquisita diplomacia, con el sindicalista evitando posicionarse.

Este próximo fin de semana sí promete algo más de tensión electoral. Madrid desembarca en Andalucía, aunque sin grandes sorpresas por el momento, es decir, con la visita previsible de los líderes nacionales, que traerán a la campaña sus agendas propias.

Pedro Sánchez estará el domingo en Gibraleón, bastión socialista en Huelva, y Alberto Núñez-Feijóo viajará a Córdoba para un encuentro con Moreno y los alcaldes populares.

Por su parte, arroparán a Por Andalucía en el Cartuja Center de Sevilla los ministros de Sumar Ernest Urtasun, Mónica García y Pablo Bustinduy.

Montero tira de 'memoria socialista'

Antes, el sábado, Montero reunirá en el feudo socialista de Dos Hermanas a todos los expresidentes de la Junta: José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves y Susana Díaz.

La candidata está tirando de 'memoria socialista', apelando al pasado para ganar el futuro y dejar las dos legislaturas de Moreno como un paréntesis.

De hecho, Montero se ha rodeado también en sus actos de figuras como Carmen Romero, exdiputada y exmujer de Felipe González. De aquel conato de traer al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, a la campaña andaluza, aún no se sabe nada. Está por ver si Montero introduce elementos 'disruptivos'.

En cambio, Juanma Moreno ya ha avanzado que en su estrategia de moderación y clave andaluza no encajan visitas de otros pesos pesados del partido. El PP es consciente de que en Andalucía la marca es Juanma.