Las claves
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Donald Trump se ha vuelto a subir al escenario del Foro de Davos para hacer un autoelogio sin disimulo de sus logros al frente de la Casa Blanca en el primer año de su segundo mandato. Con la excusa de presentar su Junta de Paz, ha repasado todos los conflictos en los que, a su juicio, su Administración ha sido clave para mediar y cesar las hostilidades, desde India y Pakistán hasta la guerra de los 12 días entre Israel e Irán.
Pero también ha aprovechado para dar un nuevo tirón de orejas al Gobierno de Pedro Sánchez por desmarcarse del gasto del 5 % en Defensa acordado en la última cumbre de la OTAN y ser un "aprovechado". "No sé qué está pasando con España. Quieren ir por libre, vamos a tener que sentarnos a hablar con ellos", ha lamentado el presidente estadounidense.
Acompañado de algunos de los mandatarios que integran la polémica Junta de Paz, como el presidente argentino Javier Milei o el primer ministro húngaro Viktor Orbán, Trump ha prometido que el organismo que él mismo encabezará "trabajará con Naciones Unidas", a pesar de los recelos que había suscitado por la posibilidad de rivalizar con la ONU.
El mandatario republicano, que ha invitado a su proyecto a un variopinto grupo de países y colegas, como Vladímir Putin o Benjamin Netanyahu, ha reconocido que la Junta está formada en su origen por "líderes muy populares" y "en otros casos no tan populares". También ha asegurado que "todo el mundo quiere ser parte" del comité, aunque algunos socios europeos como Reino Unido, Suecia o Francia ya han confirmado que no se unirán por el riesgo de socavar el actual sistema internacional.
"Estos son solo los países que están aquí", ha explicado el presidente de EEUU en referencia a los representantes de Mongolia, Uzbekistán, Emiratos Árabes, Turquía, Arabia Saudí, Catar, Paraguay, Pakistán, Kosovo, Kazajistán, Jordania, Indonesia, Hungría, Bulgaria, Azerbaiyán, Armenia, Argentina, Marruecos y Bárein.
Además de arremeter contra España por sus reticencias a aumentar el gasto militar, como ya ha hecho en numerosas ocasiones en los últimos meses, Trump también ha repetido algunas de sus promesas basadas en la política de paz por la fuerza, como la desmilitarización de Hamás o su intención de mantener negociaciones con Irán tras bombardear sus instalaciones nucleares y amenazar al régimen de los ayatolás con una intervención militar por la represión de las protestas de las últimas semanas.
En su discurso ha analizado una por una las supuestas ocho guerras que ha logrado frenar, que en muchos casos están lejos de terminarse, y ha prometido que parará otra "muy pronto", en referencia a la invasión rusa de Ucrania. "La que pensé que iba a ser fácil ha resultado ser la más complicada, aunque estamos haciendo muchos avances", ha concedido, antes de reunirse con Volodímir Zelenski y de que su enviado especial Steve Witkoff se desplace hasta Moscú para verse con Putin.
Donald Trump firmando el documento de constitución de la Junta de Paz.
Pero luego se ha vuelto a poner medallas: "Hoy el mundo es más rico, más seguro y mucho más pacífico que hace apenas un año".
Si bien la Junta de Paz estaba originalmente concebida para supervisar y garantizar el alto el fuego en la Franja de Gaza, Trump le ha dado un impulso para convertirla en un nuevo organismo global. "Una vez que esta junta esté completamente formada, podremos hacer prácticamente lo que queramos. Y lo haremos en colaboración con las Naciones Unidas", ha garantizado.
A pesar de las fricciones por el gasto militar, el Gobierno español también ha recibido una invitación de la Administración Trump para formar parte de la Junta de Paz. Sin embargo, todavía no se ha tomado una decisión al respecto, según ha confirmado este jueves el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en una entrevista en el programa La Hora de La 1.
"Estamos trabajando para aunar una posición común europea que se base en la carta de la ONU, que respete el derecho internacional y que persiga una paz justa y duradera en Gaza", ha explicado Albares, subrayando que será el presidente Sánchez el encargado de anunciar la decisión final.
Sobre la inversión en Defensa, el ministro ha insistido en la creencia del Gobierno de que con el 2,1% del PIB será "suficiente para poner a disposición de la OTAN las capacidades que nos han solicitado". Según el jefe de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, Sánchez no podrá cumplir con los objetivos si no gasta el 3,5%.
