El juzgado de Instrucción nº 3 de Madrid acaba de acordar el sobreseimiento provisional del caso de las cartas con balas remitidas a Pablo Iglesias, exlíder de Unidas Podemos, al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, al no identificar a los autores de los hechos.

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Los tres realizaron sendas denuncias por el delito de amenazas. Sin embargo, según el auto al que ha podido acceder EL ESPAÑOL, la magistrada se inclina por cerrar el caso ante el hecho de que de las gestiones llevadas a cabo durante la investigación "no se derivan datos" concretos que podrían facilitar la localización de los autores.

Así pues, como los investigadores no han logrado identificar a los responsables de estos hechos, la juez decide archivar provisionalmente el caso. Contra esta decisión cabe recurso.

El juzgado de Instrucción nº 3 de Madrid conoció en un principio de la denuncia por la carta amenazante recibida por Pablo Iglesias y, con posterioridad, de las causas abiertas en los juzgados 52 y 57, relativas a las del ministro del Interior y la directora de la Guardia Civil, al ser la suya la más antigua.

Fue el 22 de abril cuando Pablo Iglesias, exvicepresidente del Gobierno y candidato de Unidas Podemos a las elecciones de la Comunidad de Madrid, informó que había recibido una primera carta con "amenazas de muerte" y un sobre con cuatro balas de Cetme.

"Has dejado morir a nuestros padres y abuelos. Tu mujer, tus padres y tú estáis sentenciados a la pena capital. Tu tiempo se agota", rezaba aquel mensaje.

Ese mismo día se conoció que también le habían llegado misivas de características similares a Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, y a la directora general de la Guardia Civil, María Gámez.

La de Marlaska llevaba dos proyectiles dentro, y la de Gámez, uno. "Tienes diez días para dimitir. El tiempo de reírte de nosotros se terminó. Policía Nacional. Guardia Civil. El tiempo lo tienes en contra para los taponazos", rezaba la misiva que acompañaba las balas del ministro.

Días después se conocieron cuatro episodios más: el primero, el cuchillo ensangrentado dirigido a Reyes Maroto. El segundo, otra misiva dirigida a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid que detectaron los Mossos d'Esquadra detectaron después.

Apareció una tercera carta con amenazas, destinada nuevamente a Pablo Iglesias. Por último, otro sobre apareció a nombre del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Todos esos envíos contenían balas en su interior.

Compleja investigación

Desde entonces, la Policía Nacional y la Guardia Civil investigaban los hechos analizando al milímetro todas las pistas. Sin embargo, tal y como reveló EL ESPAÑOL un mes después del inicio de las pesquisas, los agentes perdieron el rastro de las balas.

De las siete amenazas recibidas, tan solo lograron localizar a la persona con problemas mentales que rubricó con su propio nombre el sobre en el que envió una navaja a la ministra de Industria. El resto, todo incógnitas que nunca parece que vayan a lograr despejarse.

Estas circunstancias añadieron un gran nivel de tensión a la campaña del 4 de mayo. Las amenazas propiciaron que el Ministerio del Interior se replantease los dispositivos de seguridad de cada uno de los candidatos.

Desde entonces se incrementaron los controles de acceso a recintos como el palacio de la Moncloa. Se han revisado también los arcos de seguridad y los detectores de metales de diversas dependencias a través de una adjudicación pública que figura en el Portal de Contratación.