Desde que llegó hace algo más de dos años al Palacio de la Moncloa, el gobierno de Pedro Sánchez ha acercado a 103 etarras que estaban distribuidos en prisiones de toda España a cárceles próximas al País Vasco o situadas en esa misma comunidad autónoma. Esa cifra supone ya más de la mitad de los 197 presos de la banda terrorista que cumplen condena a día de hoy en el sistema penitenciario nacional.

Noticias relacionadas

De todos ellos, 25 cuentan con delitos de sangre en su haber. En total acumulan 111 asesinatos. 18 se encuentra ya en prisiones del País Vasco o de Navarra. Siete ya han salido en libertad.

Los últimos acercamientos han sido los de los cinco etarras que se han conocido este miércoles: Mikel Azurmendi Peñagaricano, José Ángel Lerín Sánchez, Maite Pedrosa Barrenechea, Oier Andueza Anchía y Oskarbi Jáuregui Amundarain.

Fernando Grande-Marlaska ha aproximado ahora a estos cinco etarras, dos de los cuales, Azurmendi y Pedrosa, fueron condenados por el asesinato en Sevilla del concejal del PP Alberto Jiménez-Becerril y de su mujer Ascensión García.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, lo ha interpretado directamente como una compensación a EH Bildu por su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. En este sentido, ha instado a Pedro Sánchez a explicar por qué ha pactado con la coalición que lidera Arnaldo Otegi el mismo día en que "los asesinos de Alberto y Ascen han sido trasladados a cárceles cercanas al País Vasco".

Otro dato curioso que arroja el análisis de los datos totales es que la prisión de Logroño es el centro penitenciario al que el ministro del Interior está ordenando trasladar más etarras desde otras regiones de la geografía española. Hasta un total de 18 de los 103 miembros de la banda terrorista a los que se ha ordenado aproximar a cárceles vascas desde el verano de 2018 recalaron o recalarán en ese recinto riojano, limítrofe con la provincia de Álava. 

Un flujo continuo

El goteo de traslados ordenados por el Ministerio del Interior, con Fernando Grande-Marlaska a la cabeza, ha sido constante a lo largo de los últimos meses. Ese flujo continuo dentro de las prisiones ha acrecentado sobremanera la preocupación de las víctimas y las asociaciones que las respaldan. 

Entre todos ellos destacan los tenebrosos protagonistas de algunos de los más sanguinarios episodios de la banda. Julián Achurra Egurola, alias 'Pototo', trasladado en junio de este mismo año, fue condenado a 32 años de prisión por, entre otros delitos, ordenar y proporcionar el dinero y el material necesario para el secuestro de José Antonio Ortega Lara.

Otro de los más polémicos fue el de Francisco José Ramada Estévez alias 'Bera', uno de los secuestradores de José María Aldaya y del empresario Cosme Delclaux. Entre los traslados figura también José María Arregi Erostarbe, alias Fiti,miembro de la dirección de la banda que cayó en Bidart en 1992. 

Para las víctimas resulta sobrecogedor y altamente peligroso comprobar cómo mes a mes cada vez hay más etarras de vuelta en regiones próximas al País Vasco. No es la única mala noticia en ese sentido que han recibido en los últimos meses. La transferencia efectuada por el Gobierno de Pedro Sánchez al PNV acerca del control de las cárceles en el País Vasco hace tan solo unas semanas las soliviantó tanto como a los funcionarios de prisiones repartidos por la geografía nacional.

El listado

Durante estos largos dos años, la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha ido recopilando todos y cada uno de los traslados en un documento al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.

En él detallan todas y cada una de las penas que les restan por cumplir, así como las prisiones de destino y origen, y también los presos que han salido ya en libertad o a los que se les ha concedido el tercer grado penitenciario.

Dicen las víctimas que se hace cada vez más cuesta arriba ver cómo el Ministro del Interior se hace fotos en exposiciones que recuerdan a las víctimas, o acusa a otros de construir el relato desde la mentira, mientras él, semana tras semana, "está contribuyendo a que sean nuestros verdugos los grandes beneficiados y los grandes protagonistas de ese relato que no para de manchar".

"Recordemos -insisten-, que no los quieren cerca, los quieren libres".