Pedro Sánchez ha llegado para quedarse. El presidente del Gobierno y líder del PSOE pronunció este sábado un discurso ante el Comité Federal de su partido más largo de lo habitual y con algunos mensajes de fondo que apuntan a que identifica su investidura como el inicio de una nueva etapa en la democracia española. 

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Sus palabras fueron presenciadas por numerosos invitados que no forman parte del Comité Federal, como su jefe de Gabinete, Iván Redondo, o el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños. Con ellos, Sánchez ha diseñado lo que considera una agenda para una "década" y que trasciende con mucho esta legislatura. Hasta en cinco ocasiones enmarcó su plan de Gobierno en el contexto de la "década" en curso.

En su propio partido ya ven a Sánchez con vocación de permanecer en la Moncloa esta y otra legislatura y no parece que vaya a haber rival alguno en las primarias que elegirán candidato a la presidencia para las próximas elecciones, que por calendario tocan a finales de 2023. 

Investidura, no censura

Sánchez fija lo que él ha considerado un "cambio histórico" en la investidura y no en la moción de censura. En la práctica, hay cosas que no han cambiado. Sánchez es presidente desde junio de 2018, hace más de año y medio, y depende de partidos nacionalistas e independentistas para reunir, junto a Unidas Podemos, la mayoría en el Congreso de los Diputados.

Esa misma mayoría es la que faltó hace ahora un año, precipitando la caída de los Presupuestos y llevando a Sánchez a convocar elecciones. Está por ver que, ahora, el presidente logre de ERC los votos necesarios para las nuevas cuentas públicas, algo que los independentistas han condicionado al devenir de la mesa de Gobiernos. 

En cualquier caso, Sánchez cree que el cambio profundo de época llega no con la moción de censura sino con la investidura del mes pasado. Es la investidura lo que lo legitima definitivamente como gobernante y da carpetazo a la gestión de un PP que pronto hará dos años en la oposición, según su propia tesis. Las propuestas para el país que motivaron el cambio, según dijo Sánchez al Comité Federal, son la ejemplaridad de la política, la cohesión social y territorial, la perspectiva de género, la transición ecológica y la digital. 

"Por eso estoy convencido de que ganamos cinco veces las elecciones en 2019", según él. "Cinco veces recibimos el mandato de avanzar, de ir hacia adelante, de proseguir con la transformación de España. Un cambio histórico que se inició con la Transición y con la aprobación de la Constitución Española".

"El búnker franquista"

Sánchez cree, como la semana pasada dijo María Jesús Montero, la portavoz del Gobierno, que el diálogo emprendido con la Generalitat se parece bastante a la ardua empresa de sellar un pacto para varias décadas como fue la Constitución, que puso de acuerdo a los que tenían concepciones radicalmente diferentes de la política y el Estado. 

"Nosotros somos hijos e hijas de aquella Transición y de esta Constitución. La alumbramos los socialistas junto con el partido comunista, con los nacionalismos moderados y también con los centristas de entonces. Venciendo las resistencias del búnker franquista y de los nostálgicos de la dictadura", según dijo este sábado.

Pedro Sánchez, este sábado en la reunión del Comité Federal. PSOE/Flickr

El paralelismo es obvio. El PSOE considera a Vox no sólo la extrema derecha sino también un partido "franquista" y heredero de la dictadura. Los socialistas han pedido en varias ocasiones que PP y Ciudadanos se desmarquen de Santiago Abascal y, si no participan del diálogo sobre Cataluña, al menos que no lo torpedeen. 

"Nosotros no queremos monopolizar la Transición ni planeamos apropiarnos de lo que es de todos, la Constitución Española. Pero no vamos a consentir que otros que tienen muchos menos argumentos que nosotros, lo hagan", dijo como toque de atención a Pablo Casado e Inés Arrimadas

"En definitiva, para quienes no lo sepan o lo hayan olvidado, nosotros de se lo recordamos humildemente: Nosotros fuimos los arquitectos de la Constitución en el 78. Por tanto, admitimos fans, conversos, pero nosotros fuimos los coautores de esa obra. Y somos la referencia del constitucionalismo social y democrático en el siglo XXI". 

Ahora como entonces

Los papeles parecen claros: el PSOE cree que el diálogo sobre Cataluña se refleja en la Transición que redactó la Constitución. Ahora, como a finales de los 70, hay elementos franquistas o de extrema derecha. Ahora, como entonces, hay nacionalistas e independentistas que tiene otra concepción de España. Ahora, como entonces, hay un PSOE dispuesto a aceptar el reto de contribuir al acuerdo. 

La teoría, sin embargo, puede fallar si se analiza la disposición de los antes nacionalistas y ahora independentistas a contribuir a la idea de España como un proyecto abierto y común en el que desarrollarse plenamente.

Sin ir más lejos, una de las portavoces de ERC en el debate de investidura, Montserrat Bassa (su hermana, exconsellera, está condenada por sedición), aseguró en el Congreso que le importaba "un comino" la gobernabilidad de España. Este mismo sábado, ERC volvió a exigir un referéndum de autodeterminación que los nacionalistas que participaron en la redacción de la Constitución no sólo no pidieron sino que de facto excluyeron en la propia Carta Magna. 

La semana pasada, fue Montero la que expresó la misma idea que Sánchez al ser preguntada por la reunión con Quim Torra, el president de la Generalitat. "Los padres constitucionales cuando se sentaron en torno a la Constitución defendían modelos de España, radicalmente distintos. Y, evidentemente, cuando se sentaron el señor Suárez y el señor Carrillo para hablar de temas tan trascendente como la economía de mercado, los derechos sociales, el papel del Ejército o, incluso, el propio papel de la Corona se encontraban en las antípodas del pensamiento, pero fueron capaces de trazar puntos de encuentro en donde pudimos al final alumbrar cuarenta años de prosperidad", dijo tras un Consejo de Ministros.

"Esto es lo que queremos, En ese sentido trabajamos, sabiendo que nos encontramos, insisto, en posiciones diametralmente opuestas. Por tanto, cada uno conocemos cuáles son las posiciones del otro y lo que queremos trascenderlas para explorar caminos que nos permitan llegar a puntos de encuentro, que sean de utilidad para la ciudadanía", dijo.