Esta ha sido la pregunta de Gabriel Rufián a Pedro Sánchez en la primera sesión de control al Gobierno: "¿Qué va a hacer para frenar el auge del fascismo?". A partir de ahí, el presidente ha leído una batería de medidas relacionadas con la Memoria Histórica. Sin que el parlamentario de ERC lo hubiera mencionado todavía, el líder socialista ha prometido negociar "el reconocimiento de Lluís Companys" en la próxima modificación de la ley que acuñó Zapatero en 2007.

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"Sé que es una cuestión importante para Esquerra Republicana. En el Consejo de Ministros que celebramos el año pasado en Barcelona, denostamos el juicio -del franquismo a Companys- e hicimos una declaración", ha vertido Sánchez ante la atenta mirada de Rufián.

"Propónganlo, hablémoslo. Estoy convencido de que será en beneficio de la Memoria democrática", ha zanjado el presidente del Gobierno en relación a la figura de Companys (1882), fusilado en Montjuic en 1940. Exiliado en Francia, fue detenido por la Gestapo y entregado a Franco. Llegó a ser ministro de Marina con Azaña y, en 1934, proclamó -de manera unilateral y durante diez horas- la independencia de Cataluña.

En contra de lo que pueda parecer, ha sido Sánchez quien ha puesto sobre la mesa el reconocimiento de Companys. De hecho, el presidente ha agotado el tiempo de su respuesta y ha dejado vía libre -y la última palabra- a Rufián en su réplica.

"Le pido que concrete (...) Es muy importante que dignifique la memoria del único presidente elegido democráticamente e impunemente asesinado por el franquismo", ha inquirido el actual número uno de ERC en la Cámara.

Este ha sido -junto a la retirada de medallas a Billy el Niño- el principal ruego de Rufián a Sánchez. No ha habido discusión. Ambos se han emplazado a negociar, igual que vienen haciendo desde que quedara sellada la investidura. "Esperamos lo mejor de este Gobierno", ha resumido Rufián.

"El fascismo chusco"

Rufián, en charla con Sánchez, ha dicho que diagnostica "tres tipos de fascismo" en la España de hoy. El primero -ha resumido- es el que "asesina"; el segundo es "muy chusco y lo tenemos muy próximo físicamente" -lo ha dicho a apenas un metro de Vox-; y el tercero lo encarnan quienes llevan "toga y uniforme" y amparan a los dos primeros.

Las palabras de Rufián han soliviantado a las bancadas de PP y Vox, pero Abascal y Ortega Smith, sentados en las butacas de al lado y sólo separados por el pasillo, ni siquiera se han girado para mirar al parlamentario de Esquerra Republicana.

Sánchez, por su parte, ha declarado "política de Estado" la "memoria democrática" y ha reivindicado a "quienes fueron asesinados por la dictadura". Lo ha hecho un día después de que Adriana Lastra anunciara la pretendida reforma del Código Penal para tipificar como delito la apología del franquismo.

"Hemos hecho muchas cosas y haremos más a lo largo de la legislatura. Dedicaremos recursos económicos. Modificaremos la ley de Memoria porque hay algunas lagunas", ha revelado Sánchez. En esa "modificación" -negociación con ERC mediante- podría incluirse el "reconocimiento a Companys".