La portavoz parlamentaria del PSOE, Margarita Robles, en una imagen de archivo.

La portavoz parlamentaria del PSOE, Margarita Robles, en una imagen de archivo. Efe

España CONGRESO

Montero y Robles ya no se llaman: sus equipos de trabajo conjuntos, en suspenso

Los grupos parlamentarios de PSOE y Podemos ni se reúnen ni llegan a acuerdos. Cataluña y los vetos del Gobierno, claves. 

A finales de junio de 2017 Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acordaron la creación de unos "equipos de trabajo" comunes para articular una "política alternativa" al PP. Las portavoces parlamentarias de PSOE y Podemos, Margarita Robles e Irene Montero, serían las encargadas de liderar y coordinar estos trabajos encaminados, en último término, a que las dos formaciones de izquierda arrinconasen al partido gobernante. Los más optimistas de ambas formaciones creían que sonaban campanas de acuerdo para desalojar a Mariano Rajoy. La realidad es que solo han mantenido una reunión en todos estos meses

Fuentes de los grupos parlamentarios de PSOE y Podemos confirman a EL ESPAÑOL que estos equipos de trabajo conjuntos no funcionan. Están "en suspenso", fuera de combate. Después de la primera reunión entre Robles y Montero y colaboradores de ambas, que se celebró el 17 de julio, no ha habido nada. Ningún otro encuentro. Ni una sola propuesta de ley o no de ley conjunta. Ni llamadas habituales para concertar políticas. Ni acuerdos. Nada.  

Una relación formal y respetuosa, no preferente

La realidad es que, frente a aquellas promesas de Sánchez e Iglesias, las portavoces parlamentarias de PSOE y Podemos no son interlocutoras. Ni preferentes ni habituales. "Tienen la relación normal entre portavoces, cuando coinciden en la Junta", señalan desde Podemos. "Son relaciones parlamentarias formales y de respeto personal", apuntan desde el PSOE.

Es evidente que lo sucedido en Cataluña, donde los discursos de PSOE y Podemos son muy distintos, ha influido en este suspenso de las relaciones. Fuentes del grupo parlamentario socialista añaden que "no ha ocurrido por una decisión política premeditada, sino por la inercia, debido a lo que ha pasado en Cataluña y a los vetos del Gobierno del PP a algunas iniciativas sociales".

Desde Podemos recuerdan que "ellos mismos han dicho que han dejado de considerarnos su socio preferente y sí lo son el PP y Ciudadanos". Sobran los ejemplos de desencuentros en el Congreso. En el partido morado, por citar un caso, nunca han entendido que el PSOE retirase su reprobación a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría por el 1-O

Una prueba más

El evidente fracaso de estos "grupos de trabajo" comunes en el Congreso -que, en realidad, no llegaron a empezar a trabajar- es solo un una prueba más de cómo se han deteriorado los hipotéticos vínculos entre Podemos y PSOE. En el nuevo curso político unos y otros han demostrado que van a pelear por la hegemonía de la izquierda. 

Atrás quedaron aquellos tiempos de probable entendimiento. Lo que acontece en Cataluña ha dinamitado cualquier opción de acuerdo entre ambas formaciones. Pablo Iglesias y los suyos se centran en mostrar las contradicciones del secretario general del PSOE tanto en el Congreso como en las redes sociales. Pedro Sánchez y los suyos se presentan como "la única alternativa en la izquierda" frente a PP y Ciudadanos. 

El último encontronazo ha llegado, precisamente, a cuenta de la posibilidad, cada vez más remota, de presentar una moción de censura contra Rajoy. Parece evidente que Podemos y PSOE están en campaña por liderar la izquierda de cara a las elecciones autonómicas y municipales de 2019.