Euphrasie Kouassi Yao, ministra asesora y consejera del presidente de Costa de Marfil.

Euphrasie Kouassi Yao, ministra asesora y consejera del presidente de Costa de Marfil. Cedida

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Kouassi Yao, la primera consejera en Costa de Marfil donde la mujer ocupa el 13% de poder: "La paz es cosa de los dos"

La ministra marfileña lleva más de tres décadas impulsando la igualdad de género como herramienta para la reconciliación y el desarrollo.

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Hay trayectorias públicas que nacen de una convicción política. Otras, en cambio, brotan de una experiencia personal que termina marcando toda una vida. Ese segundo caso es el que le ha tocado vivir a Euphrasie Kouassi Yao (1964, Bouaké, Costa de Marfil).

Huérfana desde los tres años, creció rodeada de mujeres que se hicieron cargo de su crianza. Y, décadas después, esa experiencia sigue siendo el punto de partida de su compromiso.

"En cada una de ellas veía el rostro de mi madre y, cuando sufrían pensaba que debía hacer algo", recuerda la actual ministra asesora y consejera del presidente de Costa de Marfil.

Su carrera, que supera los 35 años de servicio público, acaba de recibir un nuevo reconocimiento internacional. El pasado 3 de marzo fue distinguida con el Premio Harambee 2026, que reconoce su trabajo en la promoción de la mujer y el desarrollo social.

El galardón llega apenas unos meses después de que fuera nombrada Embajadora Mundial para la Paz, un título que refuerza la dimensión internacional de su trayectoria.

Aunque, para ella, ambos reconocimientos responden a una misma línea de trabajo: la convicción de que la igualdad y la paz forman parte de un mismo proyecto.

"No hay ninguna contradicción entre trabajar por las mujeres y hacerlo por la paz. Ellas han sido fundamentales para construir la reconciliación en Costa de Marfil", subraya Kouassi Yao en una conversación con periodistas.

Vocación pública

Antes de ocupar responsabilidad en el Gobierno, la marfileña trabajó como profesora en un liceo femenino. Fue ahí donde floreció su vocación pública. Pues, en las aulas, observó cómo muchas alumnas destacaban por su talento y rendimiento académicos, pero después desaparecían de la escena.

Esa contradicción entre educación y oportunidades se convirtió en uno de los motores de su carrera. Poco después, una persona influyente en su entorno la animó a implicarse activamente en la búsqueda de soluciones.

A partir de entonces inició un proceso de formación internacional que la llevó a Japón, Israel y Bélgica, donde estudió distintas políticas de igualdad.

Aquellas experiencias le permitieron analizar cómo se abordaba la cuestión de género en otros contextos y reflexionar sobre cómo adaptar esas estrategias a la realidad marfileña.

Porque el objetivo, insiste, nunca fue importar modelos externos, sino aprender de otras experiencias y aplicarlas desde la propia identidad cultural.

Un único objetivo

La relación entre igualdad y construcción de paz ha sido el eje central de su trabajo. La aprobación en el año 2000 de la Resolución 1325 de Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad reforzó su convicción de que las mujeres debían tener un papel activo en los procesos de reconciliación.

"No la consiguen ni los hombres solos, ni las mujeres solas. Se construye trabajando juntos", sostiene.

A partir de esa premisa, impulsó el primer plan de acción africano inspirado en esa resolución internacional. Sin embargo, su enfoque no se limitó a la elaboración de políticas institucionales. Desde el principio buscó trasladar esos principios a iniciativas concretas dentro de la sociedad.

Dos mujeres marfileñas preparando la comida para romper el ayuno del Ramadán.

Dos mujeres marfileñas preparando la comida para romper el ayuno del Ramadán. Luc Gnago REUTERS

Uno de los momentos que recuerda con más claridad se produjo durante una grave crisis política en Costa de Marfil, cuando la confrontación entre partidos había alcanzado un nivel de gran tensión. En aquel contexto reunió a mujeres de diferentes formaciones políticas para intentar abrir un espacio de diálogo.

"Al principio aquello parecía un gallinero", reconoce. "Pero poco a poco cambió el lenguaje. Pasamos de la agresividad a escucharnos".

La metodología de la paz

Con el paso de los años, Kouassi Yao desarrolló una metodología específica para trabajar la reconciliación en comunidades afectadas por conflictos. Su planteamiento, en resumidas cuentas, se basa en que la paz es una práctica que requiere aprendizaje. "No es solo una palabra bonita. Hay herramientas para construirla", afirma.

Esa filosofía se concretó en una iniciativa que combina concienciación, formación y acción comunitaria. El proyecto reúne a mujeres de distintos orígenes —religiosos, étnicos o sociales— para formarlas en mediación, reconocimiento mutuo y resolución de conflictos.

El programa ha ido creciendo con el tiempo hasta alcanzar una dimensión internacional. Según los datos, más de 23 millones de personas en 54 países han participado o han tenido contacto con esta iniciativa. Y es que, si algo tiene claro Kouassi Yao, es que "los conflictos se resuelven en la base de la sociedad".

"Son las personas que viven en una comunidad las que tienen que construir juntas la solución", asegura. Pues, tal y como ella defiende: "La paz es para el desarrollo lo que la respiración es para el cuerpo".

Por la igualdad

En Costa de Marfil, el progreso en materia de igualdad se percibe con claridad en el ámbito educativo. En primaria se ha alcanzado ya prácticamente la paridad entre niños y niñas, y en los premios de excelencia académica la mayoría de estudiantes destacados son mujeres.

En el terreno laboral, la Constitución reconoce el derecho de hombres y mujeres a acceder al empleo en igualdad de condiciones, basándose en la competencia y no en el sexo. Sin embargo, la participación política femenina sigue siendo limitada.

Actualmente, las mujeres representan alrededor del 13% del Parlamento marfileño, una cifra aún lejana del 30% que se considera el umbral mínimo para garantizar un equilibrio en la toma de decisiones.

Por ese motivo, Kouassi Yao ha impulsado programas de formación política para la población femenina, la promoción de leyes de cuotas y proyectos comunitarios que fomentan la colaboración entre ambos géneros.

Euphrasie Kouassi Yao, durante la entrega del Premio Harambee 2026 a la promoción e igualdad de la mujer africana, a 3 de marzo de 2026, en Madrid (España).

Euphrasie Kouassi Yao, durante la entrega del Premio Harambee 2026 a la promoción e igualdad de la mujer africana, a 3 de marzo de 2026, en Madrid (España). A. Pérez Meca Europa Press

Y es que, para ella, el enfoque sobre la igualdad se basa en la idea de equilibrio. Por ello, en lugar de plantear un enfrentamiento entre sexos, propone lo que denomina "masculinidad positiva" y "feminidad positiva", dos perspectivas que deben colaborar para resolver los problemas del desarrollo.

En sus programas de formación comunitaria, ambos participan juntos durante nueve meses —un periodo simbólico que compara con el tiempo de un embarazo— para diseñar soluciones a problemas locales.

En ese proceso, cuando ellos comprenden que las políticas de género no buscan excluirlos sino trabajar conjuntamente, señala, la resistencia inicial suele transformarse en cooperación. "Algunos empiezan a llorar porque se ven a sí mismos", relata.

Y precisamente ese momento de reconocimiento es para Kouassi Yao uno de los pasos más importantes para transformar las relaciones sociales. Porque, insiste, la paz no empieza en las instituciones internacionales ni en los grandes acuerdos políticos. Empieza en las personas. Y en la manera en que una comunidad aprende a escucharse.