La playa de Saint-Louis va perdiendo, con el paso de los años, terreno.

La playa de Saint-Louis va perdiendo, con el paso de los años, terreno. Cedida médicusmundi Senegal

Historias

La costa de Senegal colapsa por la subida del nivel del mar: así se adapta la 'Venecia africana' al cambio climático

La ciudad de Saint-Louis vive un "riesgo existencial" y medicusmundi ha presenciado cómo tres mil personas han sido expulsadas de sus hogares.

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Saint-Louis es una ciudad costera de Senegal, aunque, más bien, se trate de una isla. La primera colonizada en África occidental por los franceses. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, desde hace varios años se ve amenazada por el aumento del nivel del mar provocado por la crisis climática.

El problema no es baladí: se estima que el 70% de la urbe podría quedar anegada para 2100. Por el momento, en la década que medicusmundi lleva trabajando en ella, ya se han producido inundaciones que han forzado a más de tres mil personas a reubicarse en otros barrios de la conocida como Venecia africana.

Como explica a ENCLAVE ODS Carlos Mediano, responsable de estudios de medicusmundi, esto ha provocado problemas en la urbe. Por un lado, se produce una sobrepoblación en los barrios a los que se han desplazado las personas que vivían en la costa.

Por otro, quienes han tenido que abandonar sus hogares —en su mayoría pescadores y sus familias— se encuentran ahora con que "su medio de vida está lejos, tienen que gastar dinero en transporte para llegar a sus barcos".

Una adaptación al cambio climático que no sólo incluya la construcción de diques —como ya se ha hecho en Saint-Louis—, sino que aspectos sociales, sanitarios y emocionales son clave en lugares como esta ciudad senegalesa. Mediano, desde su experiencia sobre el terreno, asegura que es la única manera de que las poblaciones consigan vivir en comunidad.

Migrantes climáticos locales

Mediano remarca que lo que se vive en Saint-Louis es una situación clara de "refugiados climáticos locales". Él, como responsable del proyecto de medicusmundi en la ciudad senegalesa, explica los problemas que la oenegé ha detectado en la última década.

Uno de los más acuciantes, que sigue dando coletazos desde hace ocho años, "surge a raíz de lo que sucedió en 2017, cuando se registraron importantes daños materiales por la subida del mar y la erosión costera, que afectó a 200 familias". A este evento, se sumó otro "en 2018-2019, cuando más de 315 familias (aproximadamente 1.500 personas) sufrieron la destrucción de sus hogares, lo que les obligó a migrar al interior de la ciudad".

Los paneles solares que están instalando.

Los paneles solares que están instalando. Cedida

Se convirtieron todas estas personas, así, en "migrantes climáticos locales, que aunque se desplazan dentro de la misma localidad, pierden su estructura social". Este aumento de población afecta a la planificación sanitaria de las necesidades de la comunidad que vive en esos barrios.

Por eso, desde medicusmundi, como explica Mediano, realizaron una colaboración con la universidad Gaston Berger de Saint-Louis para hacer un estudio sobre qué problemas de la crisis climática eran más relevantes en el municipio. "En ese estudio nos dimos cuenta

Y es que, como recuerda, la emergencia climática afecta a la salud, pero trabajar sobre las condiciones sanitarias también afecta al clima. Por eso, matiza, lo que hacen ahora desde la oenegé es "formar al personal sanitario, informar a la población y empezar a construir puestos de salud ecosostenibles", alimentados por paneles solares.

Estos últimos, apunta, no sólo reducen las emisiones de CO₂, sino que alivian los costes relacionados con el consumo energético y proporcionan independencia en una ciudad donde los apagones eléctricos son la norma.

Dos de las mujeres que forman parte del equipo que instala los paneles

Dos de las mujeres que forman parte del equipo que instala los paneles Cedida

Asimismo, depender de energía fotovoltaica, explica Mediano, "evita los cortes de luz que pueden poner en riesgo los servicios de salud, por ejemplo, rompiendo la cadena de frío de los medicamentos".

Y añade: "Además, hemos implementado una formación que combate la desigualdad de género, formando a mujeres jóvenes para la instalación y mantenimiento de placas solares, en un país donde la tasa de desocupación femenina es muy superior a la de la masculina. Algo que cambia el estereotipo de que los trabajos técnicos son competencia de los hombres".

Riesgo de epidemias

Tal y como indican desde medicusmundi, "recién empezado 2026, las cifras y evidencias ya no permiten el negacionismo" climático. Lo que antes eran proyecciones para mediados de siglo se ha convertido en una realidad cotidiana: el cambio climático no sólo está alterando el termómetro global, sino que está redibujando el mapa de la movilidad humana.

Según los datos más recientes del Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC) y las actualizaciones del informe Groundswell del Banco Mundial, reflejadas por el CIDOB (centro de investigación en relaciones internacionales de Barcelona), el número de personas desplazadas internamente por desastres climáticos ha alcanzado un pico histórico.

En 2026, la cifra sigue aumentando y se estima que hasta 216 millones de personas podrían verse obligadas a migrar dentro de sus propios países de aquí a 2050. Sólo en el último año, los desastres meteorológicos han provocado entre 46 y 50 millones de nuevos desplazamientos.

Si se suma la acumulación de la última década, más de 250 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares debido a inundaciones, tormentas extremas o sequías. No ayuda que las proyecciones científicas para 2026 indiquen que será uno de los años más calurosos registrados.

Las temperaturas críticas por cuarto año consecutivo se espera que superen los 1,4 °C respecto a niveles preindustriales, rozando el límite de seguridad de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París.

Pero la gran mayoría de estos migrantes climáticos no cruzan fronteras inmediatamente, sino que se mueven dentro de sus propios países, colapsando las periferias de las grandes ciudades del sur global, desprovistas de infraestructuras, y provocando un hacinamiento urbano, lo que las convertirá en zonas de riesgo ante futuras epidemias.

Tras años de advertencias, la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que "el cambio climático es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI", y lugares como Saint-Louis, en Senegal, es un claro símbolo de esta emergencia.