Mirador desde la Ermita de la Virgen del Castillo situado en Chillón.
Una expedición natural por Almadén y su comarca: desde fuentes históricas hasta el balcón de las tres provincias
Raquel Jurado, alcaldesa de Almadén, explica a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha sus paisajes naturales y enclaves singulares como antiguos caminos de extracción, miradores y espacios de gran valor geológico.
Más información: Un viaje por el patrimonio de la comarca de Almadén a través del rastro de las minas que forjaron su identidad
"Almadén y su comarca se alejan de lo que uno pensaría que es el paisaje típico castellanomanchego". Con esta declaración de intenciones, Raquel Jurado, alcaldesa de Almadén, invita a todo visitante a descubrir esta comarca donde la naturaleza ha decidido rebelarse contra la llanura para ofrecer un relieve audaz, vibrante y lleno de contrastes para disfrutar de un turismo lleno de aventuras.
En este rincón estratégico del suroeste de Ciudad Real, la tierra no es solo un escenario de historia minera; es un organismo vivo que late a través de sierras de piedra de cuarzo, valles fluviales y dehesas infinitas que configuran una de las ofertas de turismo activo más potentes y desconocidas de la península.
Explorar esta comarca es sumergirse en una expedición constante donde el senderismo, el ciclismo y las rutas a caballo son los protagonistas absolutos. El gran baluarte de esta aventura es la Sierra de Cordoneros, una formación de crestas afiladas que domina el horizonte y exige al visitante una conexión física real con el entorno.
Sierra de cordoneros donde se observa Almadén.
Sus senderos no son simples paseos, sino retos que fortalecen el cuerpo y limpian la mente, ofreciendo como recompensa visual el vuelo majestuoso de las grandes rapaces sobre un mar de jara y encinas.
El mirador de las tres provincias
Jurado destaca que la orografía de la zona es un gimnasio al aire libre incomparable; aquí, cada cuesta superada es una medalla al espíritu aventurero y una lección de geología volcánica bajo el cielo más puro del sur peninsular.
En Chillón, la naturaleza se vuelve espiritual y serena, actuando como la puerta de entrada a la inmensidad del Valle de Alcudia. Los alrededores de este municipio son un refugio perfecto para quienes buscan la observación de fauna o simplemente disfrutar del silencio absoluto que solo se rompe por el murmullo de las riberas del río Guadalmez.
Riachuelo a su paso por Saceruela.
Una de las joyas de esta localidad es la Ruta de las Fuentes, un itinerario que permite descubrir el ingenio humano para captar el agua en manantiales históricos y lavaderos antiguos, hoy convertidos en paradas obligatorias para refrescar el alma del caminante. Pero el punto culminante de Chillón es, sin duda, la Ermita de la Virgen del Castillo.
Paisaje de la comarca de Almadén.
Situada en una atalaya estratégica, esta ermita ofrece una de las recompensas visuales más impactantes: un balcón natural desde el que se divisan simultáneamente tres provincias, un horizonte infinito que se pierde hacia las rutas de Sierra Madrona.
Saceruela añade al mosaico una dosis de calma y un patrimonio rural de una belleza sobrecogedora. Pasear por sus campos es reencontrarse con la ingeniería popular a través de elementos emblemáticos como la Noria o el Pilar, monumentos al agua que jalonan rutas tranquilas entre encinares centenarios.
Caminar por aquí es seguir el rastro de la trashumancia, cruzando el histórico Puente de los Muertos en un entorno donde el tiempo parece haberse detenido.
Puente de los Muertos situado en Saceruela.
Esta misma sensación de libertad se respira en Agudo y Alamillo, municipios que son la entrada a los grandes montes donde el sector cinegético desempeña un papel crucial. La caza en la comarca de Almadén es mucho más que una actividad económica; es el gran motor de conservación que mantiene los montes limpios y el ecosistema en equilibrio.
Precisamente en Agudo, el visitante encuentra también nuevas propuestas pensadas para vivir la naturaleza desde la calma y la sostenibilidad. El Complejo Rural 'Las Cañadillas' se presenta como una opción ideal para quienes desean prolongar la experiencia rural. Hace apenas unos meses, el edificio ha sido objeto de una rehabilitación sostenible que ha permitido reformar y ampliar las zonas comunes, transformándolo en un espacio acogedor y funcional donde descansar tras una jornada de senderismo, observación de fauna o recorridos por la dehesa.
Complejo Rural "Las Cañadillas" en Agudo.
El alojamiento encaja perfectamente en la filosofía de un turismo pausado y consciente, donde el descanso forma parte esencial de la aventura.
Rutas para todos los públicos
La aventura alcanza una nueva dimensión con la propuesta de realizar la histórica Ruta del Mercurio hacia Sevilla. La regidora de Almadén visualiza este antiguo camino de 300 kilómetros como el gran desafío para el cicloturismo de larga distancia y el senderismo de aventura.
Imaginar las carretas de mulas transportando el azogue por estos mismos senderos que hoy podemos recorrer en bicicleta o a caballo añade una capa de misticismo a la experiencia deportiva.
Es un trayecto que atraviesa la diversidad de parajes que ofrecen Guadalmez, Valdemanco del Esteras y Almadenejo, donde la ausencia de vallas y la inmensidad de la tierra permiten una conexión total con el medio.
Placa situada en la Ermita de la Virgen del Castillo en Chillón que invita a volver a esta comarca.
En estos valles, las rutas a caballo adquieren una magia especial, permitiendo al viajero sentir el aroma intenso de la jara mientras atraviesa terrenos que han permanecido vírgenes durante décadas.
Guadalmez refuerza además esa apuesta por el turismo de desconexión con iniciativas que invitan a detenerse y contemplar el paisaje. Una de las más singulares es el mirador de las estrellas de Cerro Prieto, un enclave privilegiado situado en altura y completamente alejado de la contaminación lumínica.
Desde este punto, el cielo nocturno se despliega en todas las orientaciones como un espectáculo natural de enorme belleza, convirtiendo la observación astronómica en una experiencia emocional y casi terapéutica. El silencio absoluto, la oscuridad limpia y la sensación de inmensidad hacen de este lugar un refugio perfecto para quienes buscan reconectar consigo mismos.
Mirador de las estrellas. Guadalmez.
La experiencia se completa con los nuevos senderos paisajísticos impulsados también en Guadalmez, diseñados para revitalizar las rutas peatonales del entorno urbano y natural. Estas sendas incorporan zonas de descanso con bancos, mesas y árboles autóctonos que ofrecen sombra al caminante, favoreciendo un turismo tranquilo y accesible para todos los públicos. Son recorridos pensados no solo para caminar, sino para parar, respirar y disfrutar del paisaje sin prisas.
Almadenejo y Valdemanco del Esteras guardan los secretos geológicos del Geoparque Volcanes de Calatrava. Aquí, la piedra cuenta historias de fuego antiguo, ofreciendo rutas donde la mineralogía se muestra a flor de piel. La Oficina de Turismo de Almadén, que actúa como centro de interpretación de este patrimonio, ayuda a comprender que cada formación rocosa es un capítulo de la historia de la Tierra.
Paisaje en Valdemanco del Esteras.
Esta perspectiva científica transforma un simple paseo en una experiencia educativa fascinante, haciendo que el senderismo adquiera un valor añadido de conocimiento y respeto por el entorno volcánico que nos rodea.
Naturaleza auténtica
Finalmente, la gastronomía local, profundamente ligada al monte y a la caza, es el broche de oro para cualquier ruta. Los platos de venado, jabalí y los productos de la dehesa son el combustible necesario para seguir explorando. La alcaldesa subraya que el turismo en esta zona es una experiencia circular: comienza con el desafío de las cumbres, sigue con la paz de las fuentes y culmina con la hospitalidad de una mesa que sabe a tradición y a campo.
Plantas en plena floración en los distintos senderos de Almadén y su comarca.
Visitar Almadén y su comarca es elegir un destino de naturaleza auténtica, alejado del turismo de masas. Es un lugar para quien busca el esfuerzo, la paz y la belleza salvaje. Ya sea ascendiendo a las cumbres de Cordoneros, recorriendo las riberas del Guadalmez o galopando por las dehesas de Agudo, el viajero encontrará una tierra que se entrega sin reservas.
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Es el paraíso del turismo activo, un lugar donde el verde de las sierras brilla hoy con una luz propia y renovada. Quien llega buscando una mina, se marcha inevitablemente enamorado de un horizonte que representa una gran oferta con el turismo vinculado a la naturaleza.