Cárcavas del Pontón de la Oliva. / Foto: Turismo Castilla-La Mancha.

Cárcavas del Pontón de la Oliva. / Foto: Turismo Castilla-La Mancha.

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El Cañón del Colorado español: así es el increíble paisaje escondido entre Madrid y Guadalajara

La arcilla roja del suelo, arrugada por el efecto de la lluvia y el viento, ha ido formando grandes cortes en la tierra dando lugar a este espectacular paraje. 

5 septiembre, 2023 10:32

Entre las provincias de Guadalajara y Madrid se encuentra un paisaje de película que nada tiene que envidiar al Cañón del Colorado. Se trata de las Cárcavas del Pontón de la Oliva, uno de los parajes más espectaculares del país al que algunos incluso han comparado con el mismísimo Marte.

En este increíble lugar, la arcilla roja del suelo -arrugada por el efecto de la lluvia y el viento- ha ido formando grandes cortes en la tierra a lo largo de los años. Un sacavón laberíntico de filones de rocas que sobresalen a modo de estalactitas regalando una pintoresca panorámica que no deja indiferente a nadie. 

Técnicamente, el efecto por el que se crean estas cárcavas se conoce como erosión remontante o regresiva. Aquí, el arroyo de la Lastra va erosionando el interior de su cauce haciendo más grande la cuenca y más altos los farallones que sobresalen.

Cómo llegar 

El acceso a las cárcavas, situadas en el término municipal de Alpedrete de la Sierra, se realiza a pie desde la presa de El Pontón de la Oliva en una ruta corta y lineal de 4 kilómetros, aunque cuesta arriba. Para los más exigentes, hay otra circular de unos 12 kilómetros.

El inicio del trayecto es la presa del Pontón de la Oliva, donde se estaciona el coche. Construido en 1857, este es el sistema de canalizaciones y presas más antiguo del Canal de Isabel II (el que abastece la ciudad de Madrid). Lleva mucho tiempo en desuso, pero es una obra hidráulica espectacular y tiene el aliciente de hallarse en un hermoso entorno natural. 

Presa del Pontón de la Oliva.

Presa del Pontón de la Oliva. Turismo Castilla-La Mancha

El recorrido va por la vieja carretera de la presa -sentido noreste-, en ligero ascenso, hasta que la abandonamos por un camino de tierra a la derecha. Desde ahí, la senda es siempre evidente, aunque no está señalizada. Son dos tramos de exigente subida con un descanso en el medio. Al regresar, cuesta abajo, hay que tener cuidado con los resbalones al ser un terreno de arena.

Tras una hora aproximada de camino, llegamos a nuestro destino. Las cárcavas ocupan un perímetro de 800 metros y un desnivel de sesenta metros. Desde ahí se pueden tomar estupendas fotos para el recuerdo.

Asimismo, se puede dar la vuelta casi completa hasta llegar al extremo superior y ver las Cárcavas del Pontón de la Oliva desde el punto más alto. En los días claros incluso se ve Madrid, parte de la Sierra de Guadarrama, la Sierra Norte de Madrid y toda la vega del Jarama. Sin duda, un paraje sobrecogedor, bello y curioso.