Ana trabaja de auxiliar de ayuda a domicilio en un pueblo de Toledo.

Ana trabaja de auxiliar de ayuda a domicilio en un pueblo de Toledo.

Sociedad

Ana, cuidadora a domicilio en España: "Mucha gente cree que somos las 'chachas' de la limpieza, pero somos mucho más"

Aproximadamente 8 de cada 10 profesionales del sector de la ayuda a domicilio y los cuidados en España son mujeres, según datos del INE.

Más información: El grueso de los 77,5 millones de euros aprobados en Castilla-La Mancha para Bienestar Social se dedicará a ayuda a domicilio

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Bajas por las escaleras o sales a la calle y tu vecina, una anciana que apenas puede ponerse de pie, tiene la puerta abierta y el suelo recién fregado. La curiosidad te puede y decides asomarte. Aunque tu vecina no tenga superpoderes, sí que cuenta con una heroína en casa: una auxiliar de ayuda a domicilio.

Para entender esta labor que da servicio a 40.000 personas en Castilla-La Mancha, hay que mirar las manos de Ana María Gómez, castigadas por la artrosis y la erosión de lejías y otros desinfectantes del hogar.

Desde hace más de 20 años, Ana trabaja como auxiliar de ayuda a domicilio en Gálvez (Toledo) y pese al desgaste físico que implica el tener que levantar, duchar y acostar a sus usuarios/as nunca se le ha borrado la sonrisa. "Cuando haces un sobreesfuerzo se te resiente la espalda, cargamos mucho peso", confiesa. A base de fajas lumbares y gimnasia funcional ha aprendido a cuidarse mientras cuida de otros.

Ana María trabajando en una de sus casas.

Ana María trabajando en una de sus casas.

Aproximadamente 8 de cada 10 profesionales del sector de la ayuda a domicilio y los cuidados en España son mujeres, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El objetivo de este servicio es fomentar que esas personas que tienen dificultades para realizar las actividades básicas de su vida diaria por su edad, discapacidad o enfermedad, puedan seguir viviendo en su propio domicilio en lugar de ingresar en una residencia.

Ana María, al igual que sus compañeras de profesión, sus labores diarias se centran en apoyar al usuario en su higiene y aseo personal, lo ayuda a vestirse, a comer y a moverse, además de controlar y seguir su medicación bajo pautas médicas. "Mucha gente cree que somos las 'chachas' de la limpieza, pero somos mucho más", reivindica siendo consciente de que en muchas ocasiones hace casi de hija o amiga que otra cosa.

Ana María con una de sus usuarias.

Ana María con una de sus usuarias.

La gestión del tiempo es otro de los grandes retos en el mundo de la ayuda a domicilio. Ana tiene cinco casos por la mañana (de 9:00 a 14:30 horas) y uno por la tarde (de 20:30 a 21:00 horas) y aunque suele dedicarle algo más de una hora a cada uno, la realidad supera al cronómetro. "A veces nos falta tiempo para atenderlos adecuadamente porque cada usuario tiene su tiempo y unas tareas diferentes", detalla la auxiliar.

Por otro lado, Ana habla en nombre de muchas auxiliares y pide a las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social que dejen de mirar para otro lado. "Muchas lesiones que sufrimos por el trabajo no te las reconocen como accidente laboral. Eso tiene que mejorar mucho", critica. Pese a esa parte oscura de su realidad, Ana es feliz haciendo lo que hace: "A mis usuarios los tengo como si fueran mi segunda familia".

Ana María trabajando.

Ana María trabajando.

Ella me llama abuela y yo la llamo nieta

A pocos metros de distancia, la realidad de la dependencia cobra nombre propio en la voz de Mari, una galveña de 81 años con una vitalidad arrolladora pese a su discapacidad visual casi total que precisa de un apoyo diario. Para ella, la llegada de su auxiliar, África, es el motor de su rutina. "Me ayuda a todo, me hace la casa, la comida, me va a la farmacia...No hace falta decirle nada", cuenta.

Desde que perdió a su compañero de vida, la soledad es una sombra que solo se disipa con la visita de sus nietos e hijos o durante las cuatro horas diarias que África pasa con ella. Después de más de cinco años de servicio, el vínculo ha trascendido de lo profesional. "Ella me llama abuela y yo le llamo nieta", confiesa Mari para después soltar una carcajada. Es consciente de que sin este apoyo quizás no seguiría en su hogar: "Las personas que estamos solas necesitamos esto. Estoy encantada con ella. ¡Que no me la quiten!".

Mari en su cocina ayudándose del tacto para localizar la estantería donde guarda los vasos.

Mari en su cocina ayudándose del tacto para localizar la estantería donde guarda los vasos.

El "Modelo Gálvez"

Detrás de estas dos historias hay una gestión municipal que pelea contra la burocracia y los números rojos. Natalia Rodríguez, concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Gálvez, no oculta la dificultad de mantener el servicio. "No es rentable, de hecho, da pérdidas. Sin embargo, para nosotros lo más importante son nuestros vecinos y por supuesto, nuestros mayores". Actualmente, en el municipio toledano trabajan 16 auxiliares (14 plazas y dos sustitutas por bajas) que atienden a 66 usuarios.

La ayuda a domicilio nació en Gálvez en 1994 y hoy, ante la demanda creciente, el consistorio ha tomado la decisión de ofrecer esta ayuda "fuera de convenio". "Las valoraciones por parte de Servicios Sociales se retrasan mucho, de hecho, hay personas que han fallecido antes de que se les fuera a valorar", denuncia la edil. Por ello, han decidido no esperar a que llegue el "papel" para actuar y poner en marcha la ayuda, asumiendo el coste.

Plaza de España - Gálvez (Toledo)

Plaza de España - Gálvez (Toledo)

Es importante precisar que, fuera de este caso, la ayuda a domicilio se financia por tres vertientes: la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha aporta el grueso de la inversión (un 70% en municipios como Gálvez), el ayuntamiento asume el resto del coste operativo y el usuario contribuye mediante el pago de una tarifa ajustada. Este mismo martes el Consejo de Gobierno regional aprobó una inversión de 58 millones para ayuda a domicilio que reforzará con 185.000 horas adicionales el servicio gestionado por ayuntamientos y mancomunidades.

Pese a este nuevo impulso, la viabilidad económica del servicio se tambalea, no solo en Gálvez. Un reciente estudio técnico de OSADA (Observatorio del Sector de Ayuda a Domicilio de Andalucía) alerta de que la ayuda a domicilio está en serio riesgo mientras el precio medio por hora oscile en las tarifas actuales (entre 8,42 y 12 euros). El informe insta a elevar el umbral mínimo hasta los 19,99 euros/hora en entornos urbanos y hasta 21,98 euros/hora en zonas rurales para asegurar su supervivencia.

Mientras sindicatos y colectivos del sector reclaman adelantar la edad de jubilación a los 60 años para estas trabajadoras, auxiliares como Ana María volverán a coger aire para ajustarse la faja y se agacharán con la mopa no solo para limpiar la cocina de tu abuela/o, sino para ser el hilo que los mantiene unidos a la vida y a su hogar. "Espero llegar a la jubilación en las mejores condiciones", concluye.