Rocío, una joven de 26 años de Toledo rezando durante la 'Hora Santa' en la parroquia del Buen Pastor.
Rocío y otros reconvertidos al cristianismo que cargan con la "cruz de cada día" en la Hora Santa: "Con Dios se vive mejor"
"Hay personas de todo tipo, pero sí que predominan personas alejadas que vuelven a encontrarse con la fe", explica uno de los participantes.
Más información: Álex y más jóvenes se unen a la "moda" de ser cristiano: "Tengo 2.000 horas de música para recordarme que Dios me ama"
Los datos apuntan a una resurrección de la fe católica en España de la mano de las nuevas generaciones: el porcentaje de jóvenes de entre 18 y 24 años que se consideran católicos ha crecido cinco puntos de 2021 a 2025, pasando del 33,9 % al 38,5 %.
Son las nueve de la noche de un lunes cualquiera en la ciudad de Toledo y en la silenciosa avenida de Barber se escucha una melodía que procede de la parroquia del Buen Pastor. Los curiosos que deciden asomarse descubren una treintena de chicos que se reúnen una hora semanalmente para rezar ante el Santísimo.
Se trata de la Hora Santa, una iniciativa impulsada por el movimiento juvenil católico Hakuna. Desde su página web, explican sobre el evento: "Una hora a la semana en la que parar, escuchar y encontrarte con Dios y con un afterhour muy especial: tomando algo en familia".
Los primeros 20 minutos se dedican a una homilía.
EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha cruza los portones de la iglesia toledana para conocer este fenómeno religioso. En los primeros bancos se van sentando chicos y chicas veinteañeros que se preparan para escuchar la homilía de un sacerdote que se extiende durante los primeros 20 minutos.
"La cruz que carga cada uno" ha sido la temática de la charla de este lunes 9 de marzo. Una reflexión donde el párroco invitaba a aceptar "la cruz de cada día" (límites, enfermedades, fracasos...) e instaba a ofrecer un sacrificio a Cristo, poniendo como ejemplo "dejar las galletas Príncipe", lo que desató las risas entre los presentes.
Jóvenes de Hakuna escuchando la homilía durante la 'Hora Santa'.
Una vez concluido el alegato bíblico, los coordinadores de la Hora Santa se encargan de poner todo a punto para dar paso a la segunda y última fase de la jornada: apagan las luces y encienden varias velas alrededor del Santísimo Sacramento.
Santísimo Sacramento durante la 'Hora Santa' de Hakuna en la parroquia del Buen Pastor de Toledo.
Durante estos 40 minutos a oscuras, los jóvenes cantan versos católicos, oran y se postran de rodillas ante ese recipiente litúrgico que custodia la Hostia consagrada en su interior y que data de la presencia real, sustancial y permanente del hijo de Dios.
Lágrimas y abrazos se mezclan con un sentimiento de hermandad que notas incluso siendo la primera vez que decides presenciarlo. La melodía de las canciones y esa entrega de fe que observas en cada uno de ellos, te erizan la piel.
Otro de los sacerdotes presentes posa su mano sobre uno de los jóvenes durante las oraciones.
Al concluir, se hace la luz, dan gracias a Jesús y ya marchan en paz. En esos instantes nos atiende Rocío, una joven de 26 años que coordina este grupo local: "Nos hacemos llamar los pringados, estamos al servicio de los demás y cuidamos cada detalle —la música, las velas, el silencio—".
"Esto nació en Madrid en el año 2013, a raíz de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro", explica sobre el origen de esta actividad. Lo que empezó como un evento entre amigos que rezaban con música, se ha convertido en una red que se expande por toda España, Europa y Latinoamérica.
La propia web de Hakuna cuenta con un mapa buscador donde puedes filtrar por nombre, ciudad y edad y además cada Hora Santa cuenta con un enlace directo a un grupo de Whatsapp y un teléfono de contacto con el coordinador.
Parroquia del Buen Pastor de Toledo durante una 'Hora Santa' de Hakuna.
En Toledo, esta actividad se divide entre tres grandes grupos: los profesionales (jóvenes de entre 24 y 35 años) se juntan los lunes a las 21:00 horas en el Buen Pastor, los universitarios lo hacen los viernes a la misma hora en la iglesia Santa María Benquerencia y los católicos adultos los jueves a las 20:00 horas en el monasterio de Santa María del Sagrario.
"La Hora Santa es como el inicio de todo, donde la gente empieza a conocerse. También tenemos grupos de formación en los que recibimos charlas o lo que llamamos revolcaderos, en los que nos revolcamos sobre un tema en concreto", apunta Rocío.
Jóvenes presentes en la 'Hora Santa' de Toledo.
¿Qué hay detrás de esta elección?
La toledana de 26 años cree que la respuesta está en una insatisfacción generacional que el ocio y la vida convencional no logran cubrir. "La sociedad nos ha mentido; la felicidad no está en el trabajo, el placer o la fiesta. Por eso, creo que la juventud está buscando cómo llenar ese vacío", afirma.
Tiene claro que en el fondo de todo ser humano hay un deseo de que tiene que haber algo más. "Algunos estamos más anestesiados, otros menos. Muchos estamos despertando, no queremos dejar el mundo, queremos estar en el mundo", subraya.
Al contrario de lo que muchos puedan intuir, las 'Horas Santas' de Hakuna se centran especialmente en los no creyentes. Según la propia coordinadora "hay personas de todo tipo, pero sí que predominan personas alejadas que vuelven a encontrarse con la fe".
Un grupo de chicas jóvenes en esta actividad católica.
"Somos chicos corrientes, nos relacionamos con gente de todo tipo. Cualquiera puede venir a conocer una Hora Santa, lo mejor es que lo conozcan y ellos mismos juzguen", reitera Rocío.
El acercamiento de la juventud a la religión ha despertado también cierto rechazo en algunas esferas de la sociedad. Durante los Premios Goya 2026, figuras como Silvia Abril, Inés Hernand y Marina Rivers criticaron o caricaturizaron el catolicismo, unas "burlas" que la fundación Abogados Cristianos ha considerado objeto de sanción.
Irene (26 años), que acude al Buen Pastor desde 2019, responde con firmeza a estas críticas: "No tenemos montado ningún chiringuito. Somos personas que hemos decidido vivir la fe en comunidad". La joven invita a Silvia Abril y emplea una frase de Jesús: "Ven y verás".
Irene contemplando con devoción el Santísimo Sacramento.
Uno de los pilares de la identidad de Hakuna es su integración con la vida moderna. No piden a sus miembros que se retiren a un convento, sino que santifiquen su día a día donde, por supuesto, el ocio tiene cabida.
David (28 años), miembro de la Hora Santa toledana desde hace cinco años, rompe los mitos sobre la diversión cristiana: "Un chico creyente puede salir, tener su ocio y divertirse sin ningún problema".
Irene complementa esta idea y asegura que lo único que cambia es la mirada. "Mucha gente piensa que no salimos a tomar una copa, pero es que somos normales. Sí salimos de fiesta, sí disfrutamos de una buena cerveza y sí salimos a bailar con amigos", insiste.
David examina una de las partituras que interpreta junto a otros compañeros en esta 'Hora Santa'.
El amor a ojos de Dios
El amor y las relaciones de pareja es uno de los campos que más curiosidad generan desde fuera, los jóvenes de Hakuna Toledo proponen un modelo basado en la entrega y el respeto en una era donde el amor tiene frecuentemente fecha de caducidad.
"Para nosotros, en una relación, Dios nos está entregando un regalo que hay que desenvolver poco a poco", explica Irene. A lo que añade: "El noviazgo es para conocer, para respetar los tiempos. Si desenvuelves el regalo antes de tiempo, las cosas no suelen ir bien".
Santísimo Sacramento en la parroquia del Buen Pastor de Toledo.
David añade que el problema de la sociedad moderna es el egoísmo: "Pensamos más en nuestro bienestar que en darnos al otro".
La hora de oración los lunes es solo la punta del iceberg. Organizan escapadas de voluntariado en verano a otros países o acciones sociales para ayudar a personas marginadas.
"No tendría sentido recibir el amor del creador de este mundo y quedárnoslo para nosotros", resalta Rocío. Esa vida más allá de la Hora Santa es palpable. Al finalizar la sesión, en las afueras siguen compartiendo tiempo juntos, organizan cenas improvisadas y planes de fin de semana.
Para ellos, el lunes no es el peor día de la semana porque "con Dios se vive mucho mejor", resume Rocío antes de cerrar las puertas del convento.