Panadería de Javier situada en Gálvez.
Javier, panadero en un pueblo de Toledo que lleva varios días sin agua potable: "No podemos aguantar mucho más tiempo"
Elabora unas 600 barras de pan al día en Gálvez, uno de los diez municipios afectados por la falta de agua potable debido al bajo nivel del Torcón II.
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"No podemos aguantar mucho más tiempo en esta situación". Así lo advierte Javier Ramírez, panadero de Gálvez (Toledo), uno de los diez municipios afectados por las restricciones en el suministro de agua potable de la Mancomunidad del Torcón II, que mantiene a más de 13.000 vecinos sin poder beber ni cocinar con agua del grifo desde hace varios días.
El bajo nivel del pantano ha provocado problemas de turbidez en el agua, pero Javier asegura que los cambios en el suministro ya se venían percibiendo desde hace semanas. "Desde hace un mes más o menos se notaba el agua con un color dorado", explica el panadero, que ahora teme que la situación termine afectando a su negocio.
En su panadería salen alrededor de 600 piezas de pan cada jornada y el agua es imprescindible para su elaboración. Para intentar mantener la producción, ya ha pedido un palé de agua embotellada, aunque sabe que es una solución temporal. "Un palé de agua no te sirve de nada, tienes para un día, para dos", explica a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.
La actividad depende de un suministro constante de agua y las reservas de las que dispone solo le permiten ganar tiempo. "Dos, tres, cuatro días lo vas soportando con el almacén que tienes, con tu depósito y tus cosas, pero no más", relata.
Reservas para unos pocos días
Este panadero ha empezado a prepararse para prolongar la actividad algunos días más, aunque reconoce que no tiene una solución clara si el agua continúa sin ser apta para el consumo humano. Comprar agua embotellada le permite salir del paso, pero no constituye una alternativa sencilla de mantener de forma indefinida para un negocio que necesita este recurso a diario.
Javier cuenta con unas 30 o 40 garrafas que suele almacenar por su actividad como pequeño distribuidor de agua. En otras ocasiones ha tenido que recurrir a ellas para afrontar problemas con el suministro, pero ahora la cantidad disponible no le garantiza poder mantener la producción durante todo el tiempo que duren las restricciones.
Además, conseguir agua para la elaboración de alimentos no consiste únicamente en encontrar un lugar donde comprarla. El transporte debe cumplir los requisitos sanitarios correspondientes y utilizar recipientes adecuados. "No lo puedes traer en cualquier recipiente. Tiene que ser un recipiente homologado, tiene que ser un camión homologado que tenga sus registros sanitarios", señala.
Tampoco puede buscar una solución en su propio domicilio, ya que vive en Menasalbas, otro de los municipios afectados por las restricciones. La situación obliga así a los negocios y a las familias de las diez localidades a buscar alternativas mientras esperan recuperar la potabilidad del suministro.
Problema que se repite
El episodio actual no es el primero que obliga a los vecinos de estos municipios a prescindir del agua del grifo para el consumo humano. Las diez localidades afectadas son Casasbuenas, Gálvez, Cuerva, Las Ventas con Peña Aguilera, Menasalbas, Noez, Pulgar, San Pablo de los Montes, San Martín de Montalbán y Totanés, donde viven más de 13.000 personas.
En julio de 2024, los vecinos de estas localidades ya estuvieron varios días sin poder beber agua de la red debido a una inversión térmica en el embalse del Torcón II, un fenómeno que alteró algunos de los parámetros del agua. Las restricciones se prolongaron durante aproximadamente diez días, hasta que los análisis confirmaron que volvía a ser apta para el consumo.
Un año después, en agosto de 2025, una avería en una bomba de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) volvió a dejar sin agua potable a estas poblaciones. La incidencia se resolvió tras reparar la bomba y recuperar progresivamente el servicio, aunque la información disponible no permite atribuir con certeza esta avería al Torcón I o al Torcón II.
Ahora, en octubre de 2026, las restricciones vuelven a afectar a las mismas localidades, esta vez por los problemas de turbidez que la mancomunidad relaciona con el bajo nivel del pantano. Tras los últimos análisis, el agua ha sido declarada no apta para el consumo humano.
La prohibición afecta a su uso para beber, cocinar y lavar o manipular alimentos. Sí puede emplearse para la ducha, los usos sanitarios y la limpieza doméstica, siempre que se evite su ingesta. La entidad ha asegurado que trabaja para restablecer la normalidad lo antes posible y ha pedido a la población que haga un uso "extremadamente responsable" del agua.
Sin una alternativa clara
Para Ramírez, estos antecedentes hacen que la situación no le resulte completamente desconocida. Recuerda que en otra ocasión tuvo que recurrir a las garrafas y que incluso instaló filtros para intentar solucionar problemas relacionados con la calidad del suministro. Sin embargo, no sabe si esa alternativa sería útil ahora, porque las circunstancias actuales no son necesariamente las mismas.
El panadero reconoce que le ha sorprendido que el problema se produzca en estas fechas, después de las lluvias registradas. También apunta al elevado consumo de los numerosos pueblos que dependen del mismo sistema de abastecimiento.
La incertidumbre no afecta únicamente a la panadería. En su vivienda, Ramírez dispone de un pozo, pero no quiere utilizar esa agua sin garantías analíticas que permitan confirmar que es apta para el consumo. Además, le preocupa que su "elevada concentración de cal pueda perjudicar las tuberías".
"No lo contamino con el pozo, pero se me está contaminando ahora con esta suciedad que está viniendo", explica, preocupado por las consecuencias que puede tener la situación para las instalaciones de su casa.
Mientras tanto, la actividad de la panadería "depende de las reservas que pueda reunir" y de que "las restricciones no se prolonguen demasiado". Este panadero intenta organizarse para mantener la producción, aunque sabe que las garrafas no pueden sustituir indefinidamente al suministro habitual.