El fotógrafo Kike López. Foto: Instagram @kik.lpz.

El fotógrafo Kike López. Foto: Instagram @kik.lpz.

Toledo VIAJES

De Toledo a Finisterre sin dinero: así fue el viaje del fotógrafo que hacía trueques con fotos

Lo llamó "Ruta Minutera" en honor a los fotógrafos del siglo XIX que trabajaban en sitios públicos con una cámara de cajón.

27 agosto, 2022 11:12

El fotógrafo toledano Kike López realizó el pasado verano de 2021 un trayecto durante quince días desde Toledo hasta Finisterre (A Coruña) y lo hizo sin dinero, únicamente mediante trueques de alimento o combustible, por fotografías. Lo ha llamado "Ruta Minutera" en honor a los fotógrafos del siglo XIX que trabajaban en sitios públicos con una cámara de cajón.

Se trata de la segunda vez que realiza algo así, ya que en noviembre de 2020 fue a Andalucía con este mismo modelo, pero en 2021 viajó con un equipo de audiovisuales, formado por dos cámaras y dos apoyos de producción, para grabar el recorrido, según ha explicado Kike López a Efe en una entrevista.

El toledano llevaba planeando este proyecto seis o siete años y la llegada de la pandemia y la caída del mercado laboral le motivaron a hacer "un viaje solo, pero acompañado de gente".

Así, mientras él viajó en una furgoneta pequeña sus compañeros, que sí pudieron pagar sus gastos, lo hicieron en una autocaravana a la que solo le dejaron entrar una sola vez durante todo el camino, para jugar a juegos de mesa a cambio de unas fotos.

El fotógrafo ha afirmado que en su primer viaje hacia Andalucía la gente se "asustaba" a veces temiendo que robara, mientras que en la expedición de 2021 ha sido "bastante más fácil que la gente participe" gracias a las cámaras, aunque había muchas personas a las que no les agradaba.

"Yo tenía mucha esperanza de que la gente ayudara", ha comentado, pero no todo fue agradable para él y su equipo, ya que hubo días que no pudo desayunar ni comer hasta las cinco de la tarde, como le sucedió en su llegada a Finisterre, ni conseguir llenar el depósito del coche muchas veces.

Para Kike López, el carburante fue lo más difícil de conseguir, porque "era lo más parecido a pedir dinero sin compartir una experiencia", ya que cuando comes con alguien hablas con esa persona, pero "cuando estás pidiendo que te llene el depósito, hay menos opciones de interactuar, la gente no está relajada y es complicado".

En una ocasión, a mitad de camino, tuvieron una experiencia nada agradable porque le acusaron a él y a su equipo de reírse de los vecinos, y fue duro porque "pones mucha ilusión en el proyecto, tienes muchas ganas y creo que lo que daba a cambio era algo muy chulo, era un reportaje fotográfico profesional donde el que participaba se lo pasaba muy bien", ha expresado.

Pese a todo, Kike López ha valorado, en general, el trato con las personas como "muy bueno", ya que cuando escuchaban la historia la gente se volcaba: "un chaval que viaja por ahí con una cámara profesional que nos va a regalar unas fotos a cambio de algo", comentaban algunos vecinos con los que se cruzaba.

El problema surgía cuando no le escuchaban, le decían "No, no, yo no quiero historias" y se iban, pero cuando se paraban conseguía lo más necesario, como comer, dormir, gasolina, ducha o incluso clases de surf o skate y hasta dormir en el faro de Finisterre.

Historias de la gente

El fotógrafo se queda, sobre todo, con las historias de la gente, y entre las anécdotas habla de una residencia de ancianos de un pueblo de Salamanca, donde intercambió fotografías a cambio de relatos. El toledano preguntó a un abuelo si vivía su mujer y contestó que sí, que estaba arriba, en su habitación, en una fotografía, algo que le conmovió.

"Para un fotógrafo que está haciendo un proyecto así, que te cuenten de repente que una persona permanece por estar en una foto, pues realmente esta historia fue maravillosa. Me dio una llorera a mí y a todo el equipo que fue tremenda", ha expresado.

Ha realizado unas 15.000 fotografías y ha recorrido doce localidades, de entre las cuales se queda con Puebla de Sanabria debido a que, tras unos días intensos, fue una jornada más tranquila y sus habitantes les trataron muy bien: "Hubo un atardecer estupendo con el que hicimos un montón de fotos a familias. A un grupo de veinte chavales les hice fotos a cambio de una cerveza..., fue un día especial y tranquilo", ha apuntado.

En cuanto a la gente que ha conocido, cita a tres personas que le han marcado: Hania, una polaca que conoció en Monte do Gozo mientras ella hacía el Camino de Santiago; Donly, un antiguo compañero de clase al que no veía desde hacía diez años y a quien encontró en Pontevedra, y Teresa, una mujer que estaba superando un cáncer y les llenó el depósito del vehículo tras una sesión de fotografía.

Kike López ha asegurado que las ideas que cada uno tiene pueden parecer "muy locas, pero se pueden llevar a cabo si esperamos al momento adecuado" y ha agregado que "con calma, los sueños se cumplen".

Exposición

Todo este camino se verá reflejado en una exposición que se inaugurará este próximo viernes 2 de septiembre en Toledo (el local 'Vamos a montar un circo') y que incluye catorce fotografías de gran tamaño y cien más pequeñas que incluyen prácticamente a todas las personas que han intervenido en el viaje.

El objetivo de esta primera exposición de Kike López es que la gente entienda su viaje ya que "cada foto evocará en el espectador una historia", ha dicho.

Como todo este proyecto ha ido de trueques, los visitantes de la exposición podrán escribir en una papeleta qué foto querrían y a cambio de qué y cuando termine la muestra se llevará a cabo el intercambio.