Iker Sánchez, dueño del bar La Parroquia.

Iker Sánchez, dueño del bar La Parroquia. Iker Sánchez

Cuenca

Iker y Jaime, los hermanos que han abierto el bar de su pueblo en 15 días: "Aquí nacimos y no estamos dispuestos a irnos"

Los dos jóvenes, de 19 y 24 años, han recuperado uno de los establecimientos con más solera de Belinchón (Cuenca).

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"¿Por qué no lo hacemos?". Esta fue la pregunta que impulsó a Iker Sánchez, un joven de 24 años, a encauzarse en una aventura "a contrarreloj". En menos de 15 días, abrió el nuevo bar de moda en Belinchón, un pequeño pueblo conquense de unos 450 habitantes.

Tras varios "años con la idea en la cabeza", Iker y su hermano Jaime, de 19 años, supieron aprovechar la oportunidad que la vida les estaba ofreciendo. "A mediados del mes de mayo" les llegó la noticia de que "uno de los bares que había en el pueblo se iba a quedar disponible".

Después de darle "un par de vueltas", tuvieron claro que iban a tirar "para adelante" con este proyecto: "No tenemos nada que perder", pensó Iker. Al día siguiente de su 'sí' a esta andanza, empezaron a "mover papeles y preguntar a gente que más o menos sabía" sobre hostelería.

Imagen del interior del bar La Parroquia.

Imagen del interior del bar La Parroquia. Iker Sánchez

Aunque desde el primer momento contaron con el apoyo de su familia, estos hermanos son quienes están al mando del bar más codiciado de Belinchón, el mismo que, según este joven, ha hecho resurgir la cultura de bares que se estaba dando por perdida en este municipio conquense.

En el calendario de Iker, el mes de julio de 2026 ha quedado marcado en rojo para siempre. El día 1 firmó "el contrato" y a partir de entonces, los hermanos Sánchez se embarcaron "en una carrera para intentar tener disponible el local lo antes posible, limpio y bien reformado para aprovechar los meses de verano", que como bien saben en Belinchón, "son meses en los que el pueblo crece en población".

Lo consiguieron. Después de "15 días de trabajo a destajo y a contrarreloj", el bar La Parroquia, ubicado en "la plaza del pueblo", abrió sus puertas el 18 de julio.

A partir de ese día, la vida de estos jóvenes cambió "por completo". Durante las "mañanas, tardes y noches" de este verano, Iker y Jaime han vivido "por y para el bar", disfrutando y viviendo en sus carnes el sacrificio de sacar un negocio adelante.

Por encima del cansancio y lo "duro y difícil" que puede llegar a ser regentar un negocio hostelero, a estos hermanos les motiva "ver que la gente se lo pasa bien" y que "valora el esfuerzo y el servicio". "Es gratificante, me siento realizado", asegura Iker, quien en el trajín del día a día recibe comentarios que pasa "por alto", pero cuando las puertas cierran y se para a pensar, le alientan: "Un cliente me dijo que desde hacía diez años no veía tanto movimiento".

Imagen de la fachada del bar La Parroquia, ubicada en la plaza de Belinchón.

Imagen de la fachada del bar La Parroquia, ubicada en la plaza de Belinchón. Iker Sánchez

Con una ubicación "inmejorable" en el corazón de Belinchón, la afluencia de clientes abarrota cada semana el establecimiento. "Viene gente del pueblo, de municipios de alrededor e incluso viajeros que pasan por la autovía y paran aquí", cuenta este joven, quien confiesa que "algún fin de semana aparece algún grupo de personas" recomendados por el boca a boca: "Había ganas, en este pueblo se estaba perdiendo la cultura de los bares y desde que estamos abiertos la gente se está reenganchando. Siento que estamos haciendo algo bonito".

En el bar La Parroquia, abierto de lunes a domingo, ofrecen "lo que el cliente quiera". "No tenemos un menú diario con unos platos cerrados, vamos variando según la semana", dice Iker. Los "aperitivos" son innegociables. Durante ese refrigerio de media mañana, los hermanos Sánchez intentan ofrecer "comidas diseñadas" para la gente mayor, que "les resulte fácil de comer y les guste".

"Somos conscientes de que estamos en un pueblo pequeño, que hoy en día la gente no quiere vivir en los pueblos. Sin embargo, nosotros llevamos viviendo aquí desde que nacimos y no estamos dispuestos a irnos. Nos gusta mucho lo que es vivir aquí y dar un servicio al pueblo, que al fin y al cabo es lo que necesita", cuenta este joven.

Fiesta para los jóvenes

Aún con todos los handicaps que parece acarrear vivir en un pueblo, los más jóvenes de Belinchón también están disfrutando de esta novedosa apertura: "En agosto hemos organizado fiestas y tardeos. Hemos traído música y DJ para la gente joven, que hasta hace poco tenían que salir fuera del pueblo si querían disfrutar de algo así. Nos lo agradecen y a mí me llena mucho".

Este es ya su séptimo año fuera del pueblo desde que comenzó a estudiar ingeniería agrícola. Desde entonces, ha vivido en Cuenca y Albacete, pero siempre con el "deseo" de que llegase el fin de semana para volver a Belinchón: "Me encanta estar aquí". Iker tiene la "tranquilidad" de saber que el día de mañana tendrá "una forma más" de ganarse la vida en el pueblo donde quiere seguir echando raíces.

Invierte en Cuenca, proyecto de CEOE CEPYME Cuenca, ha apoyado la apertura del bar La Parroquia de Belinchón, una nueva iniciativa de emprendimiento joven en el medio rural. La organización ha ofrecido al emprendedor, Iker Sánchez, el apoyo y los servicios necesarios para consolidar el negocio en sus primeros pasos.