Jóvenes de Toledo siguen un partido de la selección española.

Jóvenes de Toledo siguen un partido de la selección española. Ángela Pulido Díaz

Región MUNDIAL DE FÚTBOL

Cómo era Castilla-La Mancha cuando España ganó el Mundial 2010 y cómo es ahora: más empleo, menos nacimientos

Desde 2010, la región ha elevado indicadores como salarios, renta y exportaciones, aunque el peso de la deuda pública se ha incrementado.

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Hace 16 años desde que la selección española consiguiera su primer Mundial de Fútbol. En EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha hacemos un comparativa que desborda el deporte y que en el caso de Castilla-La Mancha dibuja una región que ahora presenta una posición más favorable.

Los principales indicadores económicos y sociales confirman que la salud global de la comunidad autónoma se ha fortalecido respecto a un 2010 marcado por la gran recesión que se había iniciado un par de años antes —y que en la región se prolongaría casi un lustro más—.

El crecimiento económico constituye uno de los cambios más visibles en esta larga década. El PIB per cápita se ha elevado desde los 18.864 euros de 2010 a 26.291 euros en 2026, lo que supone un incremento próximo al 40 %. Ese avance refleja una mayor generación de riqueza por habitante y sitúa a la región en un escenario económico más sólido.

El mercado laboral también ha batido sus datos previos. La tasa de paro, que en 2010 alcanzaba el 21,4 %, se ha reducido hasta el 13 %. Aunque el desempleo se adivina como uno de los principales retos de la región, la caída de más de ocho puntos muestra una mejora clara de la salud en el ámbito profesional.

La creación de nuevos puestos de trabajo se ha traducido en más riqueza. El sueldo medio en Castilla-La Mancha ha aumentado desde los 20.363 euros hasta los 26.062 euros anuales. Entretanto, la renta neta media por hogar se ha aupado de 26.717 a 33.499 euros.

Infografía con los principales indicadores socioeconómicos de Castilla-La Mancha.

Infografía con los principales indicadores socioeconómicos de Castilla-La Mancha. EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha

Ambas magnitudes se han estirado por encima del 25 %, un alza que evidencia una mayor capacidad económica de las familias de la región.

Sin embargo, el aumento de ingresos ha convivido con un mayor coste de la vida. El índice de precios de consumo (IPC) alcanzó el 2,1 % en julio de 2010 frente al 3,1 % del pasado junio.

No obstante, el aumento de la inflación desde entonces equivale a un 41,9 %, un volumen que diluye el efecto del aumento de los salarios y las rentas: aunque se ingresa más, no se ha ganado poder de compra en términos reales.

El bucle de la vivienda

El precio medio del metro cuadrado en el segmento de la compraventa ha pasado de 1.346 euros en el tercer trimestre de 2010 a 1.341 euros en el ecuador 2026, según los datos de Tinsa. Es prácticamente la misma cifra, aunque la tendencia del verano de 2010 ya era bajista, mientras que la actual es alcista.

El comercio internacional ha protagonizado una de las mayores transformaciones de la economía regional en este periodo. Las exportaciones desde Castilla-La Mancha prácticamente se han triplicado: desde los 3.373 millones hasta los 11.165 millones vendidos el pasado año en terceros países.

El positivo comportamiento del turismo es otro de los hitos de esta analogía. Las pernoctaciones en los hospedajes de la comunidad autónoma han aumentado desde los 3,48 millones de 2010 hasta los 4,29 millones del pasado año, lo que representa un crecimiento cercano al 23 %. El auge sostenido de una de las grandes industrias del país también ha alcanzado este territorio.

Deuda o natalidad, peores desempeños

No todos los indicadores seleccionados ofrecen una lectura positiva. El volumen de la deuda pública regional sobre el PIB ha aumentado desde el 15,5 % hasta el 28,3 %. En buena medida, ese incremento responde al esfuerzo financiero realizado por la Administración autonómica durante los años posteriores a la crisis económica.

En materia social, los avances conviven con sombras. La tasa de riesgo de pobreza ha descendido del 28,3 % al 25, 9%, una leve caída que apunta a avances en inclusión, aunque uno de cada cuatro ciudadanos continúa, según este indicador, en situación de vulnerabilidad económica.

La evolución demográfica aporta uno de los peores datos. Castilla-La Mancha ha reducido el número anual de nacimientos desde los 21.998 registrados en 2010 hasta los 14.587 contabilizados el pasado año. Se trata de una caída superior al 33 %, un desplome que se concreta en un saldo natural negativo —en la región hay más muertes que alumbramientos— y que se relaciona con el envejecimiento de la población.

La baja natalidad —transversal al resto de España y el conjunto de las economías desarrolladas— se consolida como uno de los grandes desafíos de la región, un reto que tiene implicaciones directas para el crecimiento económico y la sostenibilidad de los servicios públicos.