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Emiliano García-Page revalidaría su mayoría absoluta en Castilla-La Mancha si las elecciones autonómicas se celebrasen hoy. El líder del PSOE regional reeditaría los apoyos que obtuvo en mayo de 2023, en torno al 45 % de los votos, y cosecharía entre 17 y 18 escaños, la misma cifra que ahora o incluso un representante más.

La proyección elaborada por Redlines Estrategia y Comunicación, una de las más acertadas en los recientes comicios celebrados en Extremadura, dibuja un escenario de estabilidad, con apenas variaciones respecto a los resultados de la última cita con las urnas. Los tímidos avances que perfila el sondeo para los dos partidos de derechas no se traducirían en un hipotético cambio de Gobierno en la comunidad autónoma.

El PP ganaría apenas dos décimas y obtendría entre 11 y 13 diputados. El principal partido de la oposición disfrutaría de entre 11 y 13 parlamentarios en las Cortes regionales; en la actual legislatura son 12 sus representantes. En todo caso, la brecha con el PSOE se mantendría en torno a 11 puntos.

Del mismo modo, la subida de Vox resultaría insuficiente. La formación ganaría medio punto, hasta el 13,3 % del voto. Tal volumen de apoyos supondría tres o cuatro escaños, el mismo número que arrojaron las elecciones de 2023 o uno menos.

El informe, una agregación de los estudios recientes de diferentes casas demoscópicas, evidencia la solidez de Page en Castilla-La Mancha y abunda en la condición del PSOE como partido hegemónico en este territorio. Los resultados previstos facilitarían el cuarto mandato del toledano, el tercero consecutivo con mayoría absoluta.

Los socialistas serían la primera fuerza en las cinco provincias. Solo en Guadalajara, una circunscripción que gana un representante —lo pierde Albacete—, se prevé un resultado igualado entre los dos principales partidos: PSOE y PP podrían obtener entre dos y tres parlamentarios.

En Ciudad Real, el PSOE se llevaría cuatro de los siete escaños en liza, una brecha sobre la que edificaría su victoria. En Toledo, el PSOE ganaría cinco de los nueve. En Cuenca, la distribución sería de tres a dos: Redlines no contempla que Vox obtenga algún representante en la provincia menos poblada de Castilla-La Mancha.​

El PP le disputa al PSOE el último escaño en las provincias de Toledo, Ciudad Real y Albacete; Vox podría arrebatarle un escaño a los socialistas en Cuenca y, significativamente, en Guadalajara, el territorio donde se encuentra "el escaño más disputado de Castilla-La Mancha", explica el informe.

El trabajo publicado por la consultora de César Calderón considera, a partir de 100.000 simulaciones, que existe un 75 % de posibilidades de que el PSOE obtenga la mayoría absoluta. Una mayoría alternativa formada por la suma de PP y Vox apenas se contempla en apenas un 19 % de los casos.

Una convocatoria electoral con hasta 55 diputados a repartir mejoraría las expectativas de la oposición a Page. El aumento en el número de escaños, una posibilidad que el reformado Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha prevé materializar en las elecciones de 2031, elevaría hasta una horquilla de entre 27 y 30 escaños el resultado acumulado de las dos formaciones de derecha —la mayoría serían 28 diputados.

La "aldea gala" del PSOE

El PSOE concentra prácticamente todo el apoyo progresista en la región: la proyección no augura la entrada de ninguna de las marcas de la izquierda (Unidas Podemos o Sumar) en las Cortes de Castilla-La Mancha, tampoco por la circunscripción de Toledo, donde se reparten nueve diputados.

En la misma línea, el informe subraya que la derecha sufre por la distribución ineficiente de su voto entre las candidaturas de PP y Vox.

Así, Redlines define a Castilla-La Mancha como una "aldea gala" socialista, una supremacía que la consultora apoya en la conjunción de cuatro factores.

Por una parte, se apunta al "liderazgo personal y moderado" de Page; también se recuerda que la "base rural" y la presencia de ciudades de tamaño medio, con un electorado "históricamente socialista", favorecen la elección de la papeleta del puño y la rosa.

Más allá del efecto Page y del elemento socioeconómico, la proyección incide en la fragmentación del voto de la derecha —y cómo el sistema beneficia al partido más votado— y en la "irrelevancia" de formaciones alternativas por la izquierda.

En cualquier caso, Castilla‑La Mancha emerge como una anomalía en el mapa político nacional, donde la derecha crece sin apenas excepción desde 2021. La comunidad autónoma que se levanta sobre la meseta sur se muestra fiel al PSOE en la urna autonómica: Page es el único barón regional socialista con mayoría absoluta y, al mismo tiempo, uno de los más díscolos con Pedro Sánchez y Ferraz.

La resistencia del partido en la región topa con su desplome en otras comunidades. En Extremadura, antaño bastión socialista, el PSOE ha caído hasta el 25 % de los votos. En Aragón, cuyas elecciones se celebrarán el 8 de febrero, se anticipa otro batacazo para la lista que encabeza Pilar Alegría.