El Pasante EL PASANTE

La pensión de Hernández Moltó

Javier de Pablos
Publicada

Retrataba magníficamente el director Manolo Summers en su película Juguetes rotos la decadencia de aquellos personajes muy populares en otra época pero completamente olvidados e incluso reprobados en su senectud. Por el film desfilan, entre otros, celebridades como el torero Nicanor Villalta, el boxeador Paulino Uzcudun, futbolistas de renombre como Guillermo Gorostiza, o actrices deslumbrantes como Marina Torres. El largometraje, de haberse rodado en la época actual, bien podía haber incorporado a su elenco artístico con honores estelares a otro “juguete roto” del sistema, financiero y político en este caso: Juan Pedro Hernández Moltó.

El que en su época más rutilante fue consejero autonómico, admirado diputado socialista por Castilla-La Mancha, acusador implacable de banqueros de mirada vacilante, y posterior presidente de la caja de ahorro más importante de la región, acaba de ser noticia por un capítulo más de su larga carrera profesional y política. La Mesa conjunta del Congreso y del Senado ha autorizado la petición suscrita por el propio Hernández Moltó, junto a otros exparlamentarios, para recibir una pensión de 247,38 euros al mes compatible con cualquier otra renta. No consta si la solicitud ha sido motivada ante una posible penuria del peticionario, o para compensar el beneficiario la sanción económica impuesta por la Justicia, rebajada su cuantía por no acreditarse enriquecimiento personal, como condena a su lamentable trayectoria bancaria al frente de CCM.

No es el único exparlamentario en Castilla-La Mancha de legislaturas anteriores que percibirá semejante prestación. También cobrarán los populares alcarreños José María Bris (349,06 euros al mes), Francisco Tomey (362,68 euros), y el ciudadrealeño Blas Camacho (2.108 euros). Por el PSOE se beneficiará igualmente el exdiputado por Toledo Alfredo Arija (1.392 euros), un derecho ahora eliminado tanto a senadores como diputados de las últimas legislaturas.

Tras su paso por el Gobierno de Castilla-La Mancha, en cuya Administración ocupó diversos cargos, Hernández Moltó fue nombrado en su condición de ilustre y rutilante socialista de la época presidente de CCM. Una caja de ahorro de referencia en la región absolutamente saneada y con una aceptable rentabilidad hasta entonces. Una entidad que debido a la deplorable gestión del exconsejero socialista llevó hasta la quiebra y posterior intervención del Banco de España. Un arbitraje que supuso para su saneamiento un quebranto a las arcas del Estado de 9.000 millones de euros. Un deterioro motivado por el “excesivo e inadecuado riesgo contraído en las operaciones inmobiliarias realizadas”, además de otros perjuicios económicos que los gestores causaron a la caja de ahorro durante su mandato.

Un menoscabo consecuencia de los más de 1.100 millones de euros concedidos en créditos bajo la presidencia de Hernández Moltó a empresarios afines como Domingo Díaz de Mera, promotor del fallido aeropuerto de Ciudad Real y mano derecha de Luis Portillo en su desembarco en la inmobiliaria Colonial; los hermanos Antonio e Ignacio Barco Fernández, con participaciones también en la instalación aeroportuaria y en diversos medios de comunicación de Castilla-La Mancha; o Ramón Sanahuja, antiguo accionista de referencia de la inmobiliaria Metrovacesa, y Aurelio González Villarejo, otro de los empresarios de Colonial con intereses urbanísticos en Castilla-La Mancha.

Unas indebidas operaciones por las que Hernández Moltó fue juzgado y condenado junto a su mano derecha en la caja, el exdirector general Ildefonso Ortega,  por “delito societario y falsedad en documento contable”. Una trayectoria y relaciones que debieron servir al expresidente de experiencia y ejemplo para continuar especulando, en esta ocasión por cuenta propia, en el sector inmobiliario en su condición de administrador único de Tirpiz Inversiones. Una sociedad constituida en 2009 y capital social de 3.006 euros para "la compraventa de toda clase de fincas, tanto rústicas como urbanas y la explotación en arrendamiento de las mismas".

Parece haber concluido por ahora la trayectoria de otro “juguete roto” de esta sociedad, denostado y olvidado por sus propios compañeros de partido, y por algunos de los que fue su incondicional y generoso banquero. También por una comunidad, la de Castilla-la Mancha, que no olvidará jamás conducta tan ominosa en perjuicio de esta tierra, incluidos los trabajadores y clientes perjudicados por actuaciones como la del expresidente de la entidad.