Son muchas las voces que se han mostrado críticas con la decisión del gobierno de Pedro Sánchez de no suspender las manifestaciones del 8-M y al día siguiente declarar el peligro de las concentraciones de masas por el coronavirus. Una exministra de Castilla-La Mancha se ha visto salpicada por la polémica.

El Gobierno era consciente de la dimensión de la epidemia de coronavirus el domingo, pero no hizo nada para evitar concentraciones masivas en muchas ciudades de España con motivo del 8M, Día de la Mujer Trabajadora.



El mismo domingo ya era conocido el tremendorepuntede afectados y fallecidos en muy poco tiempo, con una progresión de las cifras que se disparó durante el fin de semana. Mientras, el ministro deSanidadse limitó a sugerir que, quienes sintieran fiebre, no acudieran a las concentraciones y se "autoaislaran" en casa.

Pese a esa aparente tranquilidad del Gobierno, que llamaba a la calma y hasta llegó adesaconsejarel uso masivo de guantes y mascarillas, parece que era conscientes de la dimensión de la emergencia y algunos de sus miembros sí adoptaban medidas de protección personal.

Una fotografía de la manifestación de Madrid del 8-M muestra a la ministra de Educación, IsabelCeláa, participando en la manifestación junto al ministro del Interior, Fernando GrandeMarlaska, y la de Asuntos Exteriores, AranchaGonzález Laya.

Tal como han resaltado los compañeros de Es Diario, lo sorprendente es que la titular de Educación se presentara en la marcha enfundada en unosaparatosos guantesprotectores, de color morado, a juego con la celebración.Celaá acudió a la marcha con unos guantes de cuero negros. Cuando se puso en cabecera, junto a otras ministras, los cambió por unos de látex de color morado.

La que también portaba guantes idénticos era la exministra de Trabajo, Magdalena Valerio, ahora diputada porGuadalajaray responsable de la Comisión del Pacto de Toledo: el modelo era igual, lo que sugiere que se encargaron y se distribuyeron de algún modo, general o selectivo.Aunque también han criticado a Valerio por este hecho, lo cierto es que la exministra tiene motivos para extremar los cuidados de salud después de haber superado una grave enfermedad.